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Constantino Bonaduce: 3 retos para recuperar la industria venezolana. Parte I.

Constantino Bonaduce: 3 retos para recuperar la industria venezolana. Parte I.

En una agenda política y económica orientada a la superación de la crisis en Venezuela, la reindustrialización debe considerarse como tema urgente y su atención no solo concierne al Estado, sino a todos los sectores productivos del país
— Constantino Bonaduce
 El empresario   Constantino Bonaduce   es el continuador de un legado empresarial de mas de 60 años en el país. Se inició en ese mundo en la década de los 80s al frente de una empresa familiar. Hoy sigue apostando al futuro, como promotor y constructor del parque industrial Aerocentro ubicado en le ciudad de Barcelona, estado Anzoátegui

El empresario Constantino Bonaduce es el continuador de un legado empresarial de mas de 60 años en el país. Se inició en ese mundo en la década de los 80s al frente de una empresa familiar. Hoy sigue apostando al futuro, como promotor y constructor del parque industrial Aerocentro ubicado en le ciudad de Barcelona, estado Anzoátegui

En una agenda política y económica orientada a la superación de la crisis en Venezuela, la reindustrialización debe considerarse como tema urgente y su atención no solo concierne al Estado, sino a todos los sectores productivos del país. El aporte de los empresarios será clave en tanto se comprenda la responsabilidad que tenemos en la generación de riqueza para un mayor bienestar social, que la producción, distribución y consumo sostenible son indispensables para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. La recuperación de la industria requiere asumir tres grandes retos: adaptarse a la era pospetrolera, ofrecer infraestructura atractiva y moderna y garantizar la innovación.

Por décadas enteras se ha asumido de manera muy superficial el mandato de "sembrar el petróleo". La dependencia de la renta petrolera se ha profundizado tanto, que el bajón en los precios del crudo ha afectado incluso la dieta venezolana en los últimos tres años. Todo este tiempo hemos incomprendido o ignorado el mensaje de Uslar Pietri: necesitamos pasar de la riqueza destructiva a la progresiva. Que las fuentes de riqueza no se vean limitadas por razones naturales o voluntades ajenas, sino que se desarrollen a la par de la riqueza misma, se incrementen y se perfeccionen.

La era pospetrolera nos exige superar lo que podemos llamar el ciclo rentista: la renta petrolera eventualmente crea una sensación de abundancia que alimenta el consumo y las importaciones, pero deja desnutrida a la industria, regresando entonces a un periodo de crisis y escasez que afecta la calidad de vida de los venezolanos hasta la próxima bonanza momentánea.

Basta con revisar la historia de la industria venezolana. El Estado comenzó a agigantarse después del gomecismo y a partir de la renta. A su sombra surgió un proceso industrializador para satisfacer un incipiente mercado interno, pero desde entonces hubo más disponibilidad de bienes importados que bienes producidos localmente. Así fue como en los 60 se asumió el famoso modelo ISI de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), basado en el desarrollo industrial por sustitución de importaciones con el propósito de "crecer hacia dentro". Esta política no pudo sostenerse. Sin embargo, es destacable que antes de finalizar la década ya contábamos con la zona industrial de Barcelona y los grandes parques industriales del centro y occidente. Hoy se encuentran deprimidos y en abandono.

En los últimos años de rentismo, el ingreso petrolero se duplicó. Esto no representó ningún avance para el sector industrial, pues se calcula que hay 40% menos industrias que en 1999. El petróleo fue el principal sostén de un Estado que promovió un ambiente hostil para la industria, con inseguridad jurídica, control cambiario, inflación, burocracia y oferta inadecuada de infraestructura. Pero este modelo se agotó. Venezuela comenzará pronto a transitar hacia un economía diversificada, cimentada en el respeto a la propiedad y amigable para la inversión extranjera. Ya nos estamos preparando.

Quienes apostamos por recuperar la capacidad productiva en el país inmediatamente y a largo plazo, sabemos que es necesario aprovechar las bondades de nuestras principales ciudades. En Barcelona, estado Anzoátegui, comenzamos a reconstruir la industria desde el parque industrial Aerocentro, estratégicamente ubicado muy cerca de la entrada de la ciudad y del aeropuerto internacional José Antonio Anzoátegui. Se trata del parque industrial corporativo más innovador del país: galpones de almacenaje disponibles para inversores nacionales y extranjeros, acceso a todos los servicios públicos, seguridad garantizada y espacios edificados con criterios de sostenibilidad. Estamos conscientes de que una infraestructura efectiva nos permitirá convertirnos en una economía verdaderamente competitiva en un mundo pospetrolero, no solo ávido de fuentes de energía alternativas sino de lugares atractivos para mover el capital alrededor del globo.

Constantino Bonaduce, Constructor del Parque Industrial Aerocentro

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