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Anzoátegui está sin gasolina

Largas colas se observaron este #26Dic en gasolineras de la zona norte. En la zona sur también fueron reportadas estas filas. Ninguna estación de servicio tiene combustible

Largas colas se observaron este #26Dic en gasolineras de la zona norte. En la zona sur también fueron reportadas estas filas. Ninguna estación de servicio tiene combustible

Redacción El Mercurio Web

Este miércoles #26Dic, el estado Anzoátegui ha quedado sin gasolina. El panorama en las estaciones de servicio en las zonas norte y sur es desolador.

Las gasolineras presentan largas colas, pero ninguna está surtiendo de combustible.

Se pudo conocer que una falla eléctrica en el edificio de Pdvsa en Guaraguao es la causa de que los camiones cisternas no estén saliendo a llevar el líquido a las bombas. Los barcos con combustible llegaron el miércoles, pero el cargamento no ha podido ser despachado.

A la par de esto, surgieron dos tipos de denuncias: que hay tráfico de gasolina por parte de presuntos funcionarios policiales que cobran por el líquido, y que los transportistas están cobrando sobreprecio en el pasaje por la falta del combustible.

Este material del periodista Miller Alvino da cuenta de la gravedad de la situación:






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Colas para cargar gasolina se incrementan en la zona norte de Anzoátegui

En la ciudad de San José de Guanipa, la alcaldía emitió un decreto en el que señala la venta regula de combustible de acuerdo al número de placa y prohíbe la pernocta de conductores en las estaciones de servicio

En la ciudad de San José de Guanipa, la alcaldía emitió un decreto en el que señala la venta regula de combustible de acuerdo al número de placa y prohíbe la pernocta de conductores en las estaciones de servicio

José Alberto Camacho / @josecamacho13  

Barcelona.- Luego de dos semanas de aparente normalidad, las largas colas para abastecer gasolina reaparecieron en la zona norte de Anzoátegui desde la tarde del pasado martes.

Previo al inicio de la crisis, los conductores anzoatiguenses siempre conseguían como especies de válvulas de escape a las colas, desde este martes, esas válvulas se cerraron y ahora la búsqueda de una estación de gasolina sin filas es una quimera.

Cristóbal Guerra trabaja en un servicio de transporte ejecutivo y comentó que a diferencia de semanas anteriores, este miércoles llevaba dos horas esperando para echar gasolina en una de las estaciones de servicio ubicadas en la salida de Barcelona.

“Esto la semana pasada no estaba así, las colas si estaban pero uno no duraba ni media hora, desde ayer se puso feo, había alternativas para echar gasolina pero veo que la crisis se está agravando, he recorrido casi 10 bombas pero en todas las colas son enormes, algunas están esperando por la llegada de la cisterna para abrir”, sostuvo.

Richard Guerra maneja un autobús para la línea Upaca, que cubre la ruta entre Barcelona y Puerto La Cruz, sostuvo que en algunas bombas tienen prioridad, pero cuando en esas no hay gasolina les toca hacer cola y pierden buena parte del día de trabajo.

“Mira aquí esto nos agarró fuera de base, uno normalmente da entre cuatro y seis vueltas pero con esto ya he perdido una hora de trabajo y eso es media vuelta, nos cambia el ritmo por completo porque antes solo parábamos, cargábamos y listo a seguir la ruta, no todas las bombas dan prioridad a los transportistas, a esto hay que buscarle una solución porque aquí en Anzoátegui esto parece que comenzó a ponerse feo”, señaló.

Crisis en la zona sur

Desde el pasado fin de semana, en la zona sur de Anzoátegui, los conductores pernoctan en las estaciones de servicio para poder cargar combustible. Choferes señalaron que había estaciones, como “La Confianza”, ubicada en la ciudad de El Tigre, donde no llega el carburante desde el pasado lunes.

Anaco, El Tigre, El Chaparro y El Tigrito (Guanipa), son las ciudades de la zona centro-sur donde las filas para surtir gasolina se han acentuado desde la semana pasada. En esta última, el alcalde de la localidad, Francisco Belisario Landis, firmó un decreto que entró en vigencia este miércoles 12 junio, en el cual se indica que la gasolina será vendida de manera racionada.

En la ordenanza se expresa que el expendio del combustible se hará de la siguiente manera: Los vehículos cuyo terminal de placa sea par, podrán cargar los días lunes, miércoles y viernes, los de número impar harán lo propio martes, jueves y sábado, el domingo será libre y podrán cargar de manera habitual sin importar el número de placa.

A la par de ello, los carros tipo sedán solo podrán abastecerse con 30 litros y los camiones con 100, quedan exentos del decreto, en el que también se prohíbe la pernocta en las estaciones de servicio, ambulancias, vehículos de uso oficial, carga de alimentos, agua y transporte público.

Más caos para el transporte

Lorenzo Rodríguez, presidente del Sindicato Único del Transporte de Anzoátegui (Sutta), sostuvo que la situación con el desabastecimiento de combustible agrava aún más la situación del transporte en la entidad.

El sindicalista sostuvo que apenas un 10% de la flota de buses está prestando servicio y con los inconvenientes para surtir combustible, ahora habrá menos carros en la calle para cargar pasajeros.

“Nosotros estamos en el suelo, tenemos una crisis por falta de cauchos, baterías y ahora se agrava la crisis del sector con la situación de la gasolina, con este problema ahora apenas está prestando servicio el 5% de los autobuses afiliados a las líneas porque se les hace imposible cargar gasolina a tiempo. Necesitamos que Pdvsa elabore un plan de contingencia para que el transporte pueda llenar los tanques sin contratiempo, esto es una crisis que amerita un cambio de inmediato”, dijo Rodríguez.  

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Largas colas por fallas en la distribución de gasolina y gas en Anzoátegui

Se pudo conocer que solo siete estaciones de servicio de la zona norte de Anzoátegui, que comprende los municipios Urbaneja (Lechería), Sotillo (Puerto La Cruz), Bolívar (Barcelona) y Guanta (Guanta), cuentan con planta eléctrica. Todo esto afecta también el ya deteriorado servicio de transporte público

Se pudo conocer que solo siete estaciones de servicio de la zona norte de Anzoátegui, que comprende los municipios Urbaneja (Lechería), Sotillo (Puerto La Cruz), Bolívar (Barcelona) y Guanta (Guanta), cuentan con planta eléctrica. Todo esto afecta también el ya deteriorado servicio de transporte público


Con información de nota de prensa

Largas colas se pueden observar en las estaciones de servicio de la zona norte del estado Anzoátegui debido a la falla en el suministro de gasolina, denunció el dirigente de Vente en la región, José Santoyo.

El abogado indicó que en un recorrido realizado conversó con algunos trabajadores de las bombas y estos indicaron que además de la falta de suministro de combustible por parte de Pdvsa, se suman los apagones, que obligan a cerrar la mayoría de los establecimientos que no tienen plantas eléctricas.

“Muy pocas bombas están abiertas y eso provoca largas colas en las que un conductor puede perder hasta dos horas, otro asunto es que ante el nerviosismo en el que nos tiene viviendo el régimen de Maduro, la gente no quiere esperar hasta el último momento para llenar el tanque de su vehículo pues teme que en cualquier momento deje de haber gasolina”, aseguró Santoyo.

Se pudo conocer que solo siete estaciones de servicio de la zona norte de Anzoátegui, que comprende los municipios Urbaneja (Lechería), Sotillo (Puerto La Cruz), Bolívar (Barcelona) y Guanta (Guanta), cuentan con planta eléctrica. Todo esto afecta también el ya deteriorado servicio de transporte público

El servicio de gas doméstico también hace “pasar roncha a las familias que han tenido que volver al sistema de cocinar a leña porque simplemente no se consiguen las bombonas  o debes pasar días en vigilia o en una cola esperando poder comprarla”, dijo Santoyo.

Esto es parte del “plan de destrucción del régimen que busca quebrar al venezolano, nos han dejado sin los servicios más elementales, destruyeron el sector salud, la alimentación, la educación, acabaron con la economía y los servicios públicos no funcionan. A pesar de eso los ciudadanos de bien seguimos luchando hasta lograr una Venezuela libre”, concluyó Santoyo.


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Policías hacen pasar a parientes y "bachaqueros" a Abastos Bicentenario

Comensales aseguran que pasan largo rato esperando, mientras que los agentes de orden público favorecen a parientes, a revendedores y a si mismo, por encima de otros

Comensales aseguran que pasan largo rato esperando, mientras que los agentes de orden público favorecen a parientes, a revendedores y a si mismo, por encima de otros

Juan Afonso/@jcabnews

La denuncia es frecuente, pero no deja de resonar: los comensales que hacen cola en Abastos Bicentenario se quejan de que cuando hay venta de productos regulados y de alta demanda, oficiales de policía que custodian el lugar, hacen pasar a parientes, a revendedores e incluso, aprovechan ellos mismos para salir con compras, pasando por encima del resto.

Este miércoles se vivió este episodio nuevamente, pero en la sucursal del Elevado de Puerto la Cruz. Allí, Josefina Boada aseguró estar desde las 11:00 am haciendo su fila. Eran las 4:00 pm y no se había movido ni un milímetro de su posición.

Pero en cambio, vio a varias personas pasar una y otra vez y sacando varios productos. “Una dijo que entró con la cédula de la hermana, y el policía la dejó entrar como tres veces. Ya las tenía pilladas“, comentó.

La denuncia dijo que varios de los colistas lograron hacer fotografías de la irregularidad. En ellas se observan a presuntos revendedores con bolsas de compras y a policías saliendo del lugar con productos, cuando les tocaba custodiar el sitio.

Esta vez, los encargados de custodiar la cola eran oficiales de Polianzoátegui.


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Metro de Caracas aún no ha terminado de ajustar sus torniquetes

Largas colas se originaron en el subterráneo para poder adquirir los boletos que ahora se pintan en colores azul y naranja sustituyendo al clásico amarillo que representaba los viajes simples o de ida y vuelta

Largas colas se originaron en el subterráneo para poder adquirir los boletos que ahora se pintan en colores azul y naranja sustituyendo al clásico amarillo que representaba los viajes simples o de ida y vuelta

Con información de El Estímulo

El Metro de Caracas inició su tercer día con la venta de los tickets para los usuarios del transporte, lo que originó largas colas de personas para poder comprar su boleto y un sistema que aún no ha terminado de ajustar sus torniquetes.

Desde el fin de semana se ha observado largas colas por parte de los frecuentes viajeros del sistema subterráneo.

En efecto, miembros de la Milicia Nacional Bolivariana se ha apostado a los extremos de los torniquetes de cada estación para vigilar que las personas den uso nuevamente al tradicional boleto, ahora en colores azul y naranja, que llegó para sustituir al clásico amarillo que representaba los viajes simples o de ida y vuelta.

No obstante, se conoció que en algunas de las estaciones, este viejo ticket aún no era rechazado por los torniquetes. En estaciones como Palo Verde y Miranda, por ejemplo, se observó la falta de ajuste en el sistema, con usuarios pasando con sus billetes “reciclados”.

A pesar de que este estaría fuera de vigencia, en algunas zonas los milicianos permitieron a los viajeros ingresar al sistema de transporte si la máquina aceptaba este viejo recurso.

Entretanto, las rutas de Metrobús todavía no exponían máquinas para admitirlos, mucho menos para el uso de tarjetas inteligentes, mecanismo para comprar y recargar el pasaje por las líneas terrestre del sistema estatal. El precio de cada viaje está valorado en 0,5 bolívares soberanos, reseñó El Estímulo.

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Largas colas se registran en Lechería por venta de harina

Uno de los comercios que contaba con el producto era Pacífico, en donde a esta hora aún permanecen decenas de ciudadanos esperando ingresar

Uno de los comercios que contaba con el producto era Pacífico, en donde a esta hora aún permanecen decenas de ciudadanos esperando ingresar

J.M.

Nuevamente, este lunes se registraron largas colas afuera de varios establecimientos comerciales ubicados en la ciudad de Lechería.

La razón se debe a que se encontraban vendiendo harina de maíz. 

Uno de los comercios que contaba con el producto era Pacífico, ubicado en la avenida Principal del municipio Urbaneja, en donde a estas horas aún permanecen decenas de ciudadanos en colas.

Allí, funcionarios de Poliurbaneja custodian el establecimiento, por temor a que se produzcan alteraciones del orden público.

 

 

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Largas colas se registraron para sacar el carnet de la patria en Barcelona

Decenas de personas comenzaron a llegar a la Plaza Bolívar, de la ciudad capital de Anzoátegui, desde la madrugada del viernes

Decenas de personas comenzaron a llegar a la Plaza Bolívar, de la ciudad capital de Anzoátegui, desde la madrugada del viernes

Susej Azócar

Desde la madrugada de este viernes, cientos de personas comenzaron a llegar a la plaza Bolívar de Barcelona, para poder sacar el carnet de la patria.

El proceso que inició el jueves en el estado Anzoátegui, a pesar de que el Ejecutivo lo había pautado para ayer viernes, era demasiado lento debido a fallas con la conexión a internet, así lo expresaron algunos de los asistentes.

“Yo estoy desde las 3:00 de la mañana haciendo la cola y cuando llegué ya había gente delante de mí. Y apenas me voy acercando al lugar, al parecer el sistema se cae a cada rato por la falla del internet”, señaló Jaime Gutiérrez, quien se encontraba en la cola ayer.

Esta nueva jornada de carnetización, que tiene previsto culminar este domingo, generó cierto caos en el centro de la ciudad capital ya que las colas se hacían en los alrededores de la plaza.

Algunos usuarios, acudieron a sacarse el carnet con la esperanza de que le adjudiquen el bono especial que otorgó el Ejecutivo nacional de 500 mil bolívares.

Exhortaron a la autoridades a agilizar el proceso con la colocación de más máquinas y de esta manera evitar que las personas demoren más de siete horas en sacar el documento.

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Colas reaparecen paulatinamente en comercios de Puerto La Cruz

Hubo ofertas reguladas este miércoles por pollo, pasta dental y harina de maíz precocida. Fueron pocos los abastecimientos porteños que mostraron filas

Hubo ofertas reguladas por pollo, pasta dental y harina de maíz precocida. Fueron pocos los abastecimientos porteños que mostraron filas 

Juan Afonso

Ante el galope imparable de la inflación, las colas en los comercios de Puerto La Cruz han comenzado paulatinamente a aparecer en algunos comercios. Justamente en estos establecimientos se presentaron precios regulados en ciertos rubros. 

Un ejemplo de esto es el abasto Mirimire, en la avenida Miranda, donde el kilo de pollo lo vendían a Bs. 22 mil, según algunos comensales consultados por este medio. Mariana Porras se formó por al menos una hora y dijo que debía aprovechar esto pues el kilo de este alimento cárnico está en Bs. 45 mil sin regulaciones. 

"Si no hago esto después pierdo todo el dinero en una sola cosa. Y creo que el punto de venta acá pasa lento, por eso no avanzamos mucho", expuso. 

En el Farmatodo del antiguo Paseo Colón, se ofertaba crema de dientes. Se supo que el producto está en Bs. 9000, sin embargo, hubo personas que revendieron esto en el mercado municipal porteño en Bs. 15 mil por unidad. 

En un negocio cerca de la calle Simón Rodríguez en el centro, personas hacían fila por un combo valorado en Bs. 12 mil. Esto constaba en tres paquetes de un kilo de harina de maíz precocida y sobres de sopa instantánea. Los negocios estuvieron resguardados por funcionarios policiales y militares. 

Luis Noguera, quien estuvo comprando alimentos en el mercado porteño, dijo que las colas están regresando. "Ya todo pasa el salario de uno. Estas colas son para ofertas y ahora volverán esos días en que la gente se mataba por la comida". 

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Con periplo de cola en cola inician anzoatiguenses el 2017

Desde que arrancó enero, ciudadanos viven movilizados de un municipio a otro en busca de alimentos, pero en la mayoría de los casos deben retornar con las manos vacías o en el mejor de los casos con muy pocas cosas

Desde que arrancó enero, ciudadanos viven movilizados de un municipio a otro en busca de alimentos, pero en la mayoría de los casos deben retornar con las manos vacías o en el mejor de los casos con muy pocas cosas 

Niurka Franco

Foto cortesía

Hacer mercado ha pasado a ser una proeza en Venezuela y particularmente en Anzoátegui, donde encontrar los productos de la dieta básica es un milagro que no siempre se ve concedido.

Desde el pasado lunes se han incrementado las colas en supermercados como Central Madeirense, Unicasa Plaza Mayor y Puerto la Cruz, Le Marché en el Centro Comercial Puente Real, por nombrar solo algunos establecimientos donde ciudadanos acuden desde tempranas horas para intentar comprar alimentos.

“Estuve desde las seis de la mañana hasta las 11 y 30 en una cola para comprar dos kilos de pasta por 3 mil 500 bolívares, pero cuando ya me tocaba el turno de recibir el producto avisaron que se había acabado y tuve que salir del lugar hacia otra parte a ver qué conseguía”, comenta Elia Hernández, habitante de la parte alta de Puerto la Cruz, quien asegura que desde diciembre no ha podido comprar ni arroz ni pasta, productos que están desaparecidos del mercado.

Similar testimonio ofreció Euridice Rodríguez, quien se quejó de haber tenido que pagar 2 mil 500 bolívares por un paquete de 250 gramos de pasta corta para poder darle de comer a sus hijos. “Acaban de aumentar el salario mínimo, pero de qué sirve si cada día los alimentos están más escasos y en consecuencia más caros”.

De acuerdo con lo expuesto por la economista Arelis Vicente, el ajuste salarial otorgado por el presidente de la República que eleva en 50% el salario mínimo, lejos de ayudar a paliar el problema inflacionario, lo dispara, tanto así que desde el mismo día del anuncio oficial, comenzó a observarse la desaparición de diversos rubros entre ellos la pasta, el azúcar, el arroz, el café y la harina de maíz precocida.

“En el país no existe producción en estos momentos y tampoco hay importaciones debido a la falta de divisas, eso hace que haya una fuerte presión por parte del consumidor de manera que los pocos productos que de forma intermitente aparecen, tienen una fuerte demanda y por tanto su costo es elevado, no olvidemos que el producto más caro es aquel que no se consigue”.

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Policías y efectivos militares estarían aplicando “operación colchón” en las colas

El abogado Carlos Bolívar, defensor de Derechos Humanos instó a las mujeres que puedan estar siendo víctimas de violaciones o actos lascivos a que denuncien ante la Fiscalía 24 del Ministerio Público y se ofreció a brindar apoyo legal gratuito

​El abogado Carlos Bolívar, defensor de Derechos Humanos instó a las mujeres que puedan estar siendo víctimas de violaciones o actos lascivos a que denuncien ante la Fiscalía 24 del Ministerio Público y se ofreció a brindar apoyo legal gratuito

Redacción

Efectivos militares y policiales estarían exigiendo favores sexuales a las mujeres que deben pernoctar en las largas colas de Sigo y otros establecimientos comerciales, a cambio de darle prioridad a la hora de entrar a comprar, denuncian personas allegadas que prefieren el anonimato.

El Dr. Carlos Bolívar, profesional del derecho con experiencia en el área de defensa de los Derechos Humanos, hace un llamado a las mujeres que hayan pasado por esta situación a que denuncien a sus victimarios por delitos de actos lascivos y violencia sexual, en cuyos casos los agresores podrían pagar penas hasta de 9 años de prisión.

No obstante, el profesional del derecho asegura que si se comprueba que el autor del delito es un funcionario cuyo deber es resguardar la vida de las personas, entonces habría un agravante y la pena podría elevarse hasta 21 años de cárcel.

“Hay hasta ahora cientos de denuncias no sólo referidas al caso de Sigo, sino además en otros establecimientos donde estaría aplicándose esta aberración, pero es necesaria la denuncia formal por parte de las agraviadas, las cuales pueden y deben acudir a la Fiscalía 24 del estado”.

Aseveró que está a la orden para apoyar legalmente y de manera gratuita a las féminas que hayan sido abusadas, valiéndose de su necesidad de llevar comida a su familia. “Estamos en la disposición de ayudarlas, pero deben despojarse de temor o vergüenza y denunciar porque de lo contrario, los jueces no tienen cómo actuar”.

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Con disparo de escopeta fue herido un hombre frente a Sigo Barcelona

Al parecer la víctima tuvo una discusión con su agresor, José Angel Oliveros Barrios (21) quien  fue a su casa por una escopeta, con la cual le disparó, pero por fortuna para éste, la herida no fue de gravedad, según galenos del hospital Razetti

Al parecer la víctima tuvo una discusión con su agresor, José Angel Oliveros Barrios (21) quien  fue a su casa por una escopeta, con la cual le disparó, pero por fortuna para éste, la herida no fue de gravedad, según galenos del hospital Razetti

Redacción

“No estaba muerto, sólo recibió una herida rasante en la frente y el hecho no ocurrió en Sigo, sino en las adyacencias de la farmacia Meditotal, en las afueras de Barcelona, manifestó una fuente que prefirió el anonimato, desmintiendo así la lluvia de rumores que daban cuenta de un muerto en la mega cola que ya es costumbre observar en el automercado.

Comenta que existen dos versiones del caso: una apunta a que los hombres tenían rencillas y decidieron resolverlas pasadas las 2 de la tarde con el resultado descrito y la otra indica que la victima estaba en el lugar y discutió con su agresor, quien se habría retirado del sitio a bordo de una moto para ir a su casa y volver con una escopeta con la cual le disparó.

El agresor fue detenido e identificado como José Angel Oliveros Barrios (21), quien fue puesto a la orden del Ministerio Público, mientras el herido permanece en el hospital Luis Razetti.

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Sol, lluvia y frío. El drama de comprar carne en los barrios de Caracas

Con paraguas para taparse de la lluvia y el sol, y chaquetas que los abrigaron en la madrugada, se anotan en una lista organizada por personal del mercado, quienes les marcan con tinta un número en el brazo que hace constar que hicieron la cola

Con paraguas para taparse de la lluvia y el sol, y chaquetas que los abrigaron en la madrugada, se anotan en una lista organizada por personal del mercado, quienes les marcan con tinta un número en el brazo que hace constar que hicieron la cola

Con información de AFP

​En la madrugada el silencio en las calles del barrio Mesuca, en Petare (este de Caracas), se interrumpe por las personas que caminan al mercado de alimentos de la zona para ser los primeros en la fila.

Con temor por la inseguridad que convierte a Venezuela en unos de los países más violentos del mundo, pero movidos por la necesidad de conseguir alimentos básicos, decenas de personas se forman aún antes de que amanezca en una fila que es casi cotidiana.

"Tenemos que salir de madrugada a las calles, independientemente del peligro, para poder comprar dos harinas de maíz que no alcanzan para alimentar durante una semana a una familia de seis personas", dice a AFP Jéssica García, una vecina de la zona.

Encuestadoras privadas calculan en un 80% la escasez de productos básicos. Y la inflación, que oficialmente en 2015 fue de 180,9%, se pronostica en 720% por el FMI para este año, reduciendo considerablemente el poder adquisitivo de los venezolanos.

En la fila, aguardan sin saber si tras horas de espera podrán adquirir algo de carne, pollo, harina de maíz o de trigo, azúcar o leche.

Los rostros denotan el cansancio de una situación económica, que según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social provocó en el primer semestre de 2016 unas 950 manifestaciones (25% de las 3.500 protestas registradas) en "rechazo a la escasez y desabastecimiento de alimentos".

Con este cuadro el presidente venezolano Nicolás Maduro, que atribuye la escasez a una "guerra económica" de los empresarios, nombró a su ministro de Defensa, Vladimir Padrino, jefe de un plan de abastecimiento de alimentos, acentuando aún más el poder de Fuerza Armada.

Orden militar

​A las 10 de la mañana unas 250 personas están en la fila del mercado de Mesuca. Los vecinos saben que desde temprano un grupo de fiscales de la Superintendencia de Precios Justos inspeccionan una carnicería, y se corre la voz de que solo se venderá un kilo de carne de res por persona.

Con paraguas para taparse de la lluvia y el sol, y chaquetas que los abrigaron en la madrugada, se anotan en una lista organizada por personal del mercado, quienes les marcan con tinta un número en el brazo que hace constar que hicieron la cola.

La tensión en la fila es palpable. La mayoría está atenta a que nadie se "colée" (se les meta en la cola).

"Esto es casi todos los días, y para comprar carísimo", lamenta Zuleyda Cardozo. "Estamos rogando a Dios a ver qué conseguimos, y no es justo que esto siga así. El pueblo lo que tiene es hambre y ya estamos hartos", dice, secundada por otros en la fila.

Aguardan por el arribo de la militarizada Guardia Nacional, que busca en comercios y depósitos comida acaparada por los "bachaqueros", negociantes del mercado negro que venden los artículos básicos hasta diez veces su precio regulado.

"La Guardia ha tratado de ordenar la cola, se han portado bien", dice Zuleyda. Hace unos días, a 500 metros del mercado de Mesuca, un operativo militar detuvo a unas treinta personas acusadas de revender productos subsidiados y hallaron una tonelada de productos como aceite, arroz, azúcar, café, pollo, huevos y leche.

Precio por las nubes

Cuando aparecen cuatro efectivos militares se vuelven a contar a las personas en la fila y se les entrega un número. Algunos vecinos se quejan del desorden.

Varias horas después de iniciada la fila se empieza a vender un paquete de carne, por persona y sin oportunidad de escoger cortes. Solo se pesa y se vende a 2.800 bolívares por kilo, un 9% del ingreso mínimo ordinario mensual de un trabajador.

Este precio, autorizado por los fiscales de Precios Justos, no puede ser costeado por varios de quienes hacen la fila y se retiran tras haber aguardado por horas.

"Conozco a mucha gente que ha rebajado de peso por la mala alimentación. Esto se nos escapó de las manos", dice Jéssica García en su cola.

Otros compradores se quejan por pagar por un producto que no pueden escoger y lamentan que regresarán a la casa con carne, pero aún les fila conseguir harina de maíz, arroz, pasta o leche.

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La escasez se agudiza y el hambre también

Este jueves centenares de personas deambularon por Barcelona y Lechería en busca de alimentos. Quienes contaron con suerte después de más de 4 horas de espera, solo lograron comprar dos kilos de harina pre cocida

Este jueves centenares de personas deambularon por Barcelona y Lechería en busca de alimentos. Quienes contaron con suerte después de más de 4 horas de espera, solo lograron comprar dos kilos de harina pre cocida

Niurka Franco

Tras permanecer más de 4 horas en una fila  para comprar alimentos, María Elena Rojas  tuvo que retirarse a su casa con las manos vacías y la cabeza repleta de angustia. “No sé cuánto tiempo podremos soportar esto,  aquí tiene que pasar algo que ponga fin a esta tragedia”, afirmó la atribulada mujer.

Este jueves centenares de personas recorrían con desesperación los establecimientos de Barcelona, Lechería y Puerto La Cruz, en busca de alimentos. El transporte público estuvo colapsado, mientras  automercados y comercios de asiáticos ofrecían muy pocos productos.

Del Central Madeirense de Barcelona muchas personas decidieron salirse de la cola y a toda carrera se marcharon al Centro Comercial Puente Real, para hacer  lo propio, pero esta vez por r harina de maíz pre cocida y margarina.

“Estuve desde las 3 de la mañana haciendo cola en el Central para terminar comprando una bolsa de Ace, sostuvo una mujer que prefirió no identificarse, quien  comenta que desde hace dos semanas lo único que ha podido dar de comer a sus hijos es auyama, en ocasiones con queso porque su salario de 11 mil bolívares no le alcanza para comer, pagar pasaje y los servicios.” A duras penas medio comemos, confesó”.

Cola kilométrica y pocos productos

Enmaira López  no tupo reparos al señalar que las colas y los  despelotes que se están armando en todos los estados del país por falta de alimentos, son la prueba de que los Clap no funcionan. “Eso es otro pote de humo para entretenernos, porque si eso realmente sirviera  para algo, nadie estaría en cola de día y de noche, además las poquitas bolsas que reparten, son costosísimas, ya van por 3 y 5 mil bolívares , pero lo único que traen es un empaque de 800 gramos de leche, un paquete de arroz, uno de pasta, un aceite, un kilo de azúcar y un pollo, encima le dicen a la gente cuanto les debe durar y establecen 21 días, eso es el colmo”, aseveró.

Mientras hacía su narración a modo de desahogo desde la cola que bordeaba el Centro Comercial Puente Real de Barcelona, un hombre cristiano ofrecía capítulos y versículos bíblicos, reflejando que todo cuanto ocurre debe llamar a reflexión para que la gente se acerque más a Dios.

La voz del predicador itinerante quedó en segundo plano, cuando  desde la parte interna del Centro Comercial se escuchó un grito que alertaba  ¡Se acabó la mantequilla!  Entonces muchos de los que estaban en el lugar rompieron filas para continuar el periplo , rumbo a otros establecimientos y a prisa, porque ya eran las 2 de la tarde y el hambre hacía estragos.

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Las colas en Venezuela: ruleta de vida o muerte

 "Ahora, la cola tiene prioridad sobre todo. Te aseguras de conseguir lo que necesitas y no sientes pena por nadie"

 "Ahora, la cola tiene prioridad sobre todo. Te aseguras de conseguir lo que necesitas y no sientes pena por nadie"

Con información de AP

CARACAS, Venezuela (AP) - La gente llevaba horas esperando frente a la farmacia, aturdida por el calor y el aburrimiento, cuando llegaron los pistoleros.

Le exigieron a un hombre de 25 años, de pantalones cortos, que entregara su celular. Pero Junior Pérez salió corriendo hacia la entrada de la farmacia. Se escucharon ocho disparos y Pérez cayó de bruces.

Impasibles, los clientes en la fila conservaban sus puestos mientras los pistoleros hurgaban en los bolsillos de Pérez. Contemplaban los hilos de sangre de la cabeza del joven que chorreaban por los surcos de la acera. Y cuando llegaba su turno, cada uno compraba sus dos tubos de dentífrico que el programa de racionamiento les autorizó.

"Ahora, la cola tiene prioridad sobre todo", dijo la farmacéutica Haidé Mendoza, presente esa mañana. "Te aseguras de conseguir lo que necesitas y no sientes pena por nadie".

A medida que las filas se vuelven más largas y peligrosas, se han convertido no solo en el escenario de la vida cotidiana sino en un telón de fondo de la muerte. Más de dos docenas de personas han sido asesinadas en las filas en los últimos doce meses, incluida una niña de cuatro años atrapada en un tiroteo entre pandillas. Una mujer de 80 años murió aplastada cuando una fila de clientes se convirtió repentinamente en una turba de saqueadores, algo que sucede con una creciente frecuencia, a medida que en Venezuela se acaba prácticamente todo.

La magnitud del derrumbe económico se puede medir en la longitud de las filas que aparecen en todos los barrios. El venezolano que sale de compras pasa en promedio 35 horas mensuales en las filas para comprar comida, tres veces más que en 2014, de acuerdo con la firma encuestadora Datanálisis.

"La crisis se ha empeorado exponentemente. Eso se convierte en grandes colas que es la vida ordinaria de un venezolano que no compre en el mercado negro", dijo el presidente de Datanálisis, Luis Vicente León. "Esta población que está en la calle es hipersensible, puede haber conflictos, peleas, trampa, de todo. Están competiendo por un bien escaso".

La vasta riqueza petrolera de Venezuela era el combustible de una economía rebosante. Pero años de mala administración bajo un gobierno que se dice socialista provocaron la parálisis de buena parte de la producción, y el país pasó a depender en gran medida de las importaciones.

La cadena de la oferta se cortó, primero lenta, luego bruscamente, a medida que la caída de los precios del crudo dejaba al país sin dinero para pagar incluso por artículos de primera necesidad.

Las carencias ocupan el primer lugar entre las inquietudes de los votantes, por encima de la seguridad. Lo cual es insólito en un país con una de las tasas de homicidios más altas del mundo.

La desesperación alimenta la violencia. La estudiante de medicina María Sánchez parecía tímida y tan distraída como cualquiera en una fila en Caracas para comprar harina, pero cuando una mujer trató de adelantarse a ella y su madre, empezó a lanzar puñetazos.

Solo se detuvo cuando la intrusa se alejó cojeando. Sánchez pasó el resto de la espera con los labios apretados, mientras su madre lloraba suavemente.

"Hay que ser pila o la gente se aprovecha", dijo Sánchez. "La necesidad tiene cara de perro".

Y la necesidad está en todas partes.

Los miércoles, los vecinos de uno de los barrios más ricos de Caracas hacen fila con bidones de 20 litros a la espera de un camión que trae agua potable. Los más pobres se disputan de por decenas el agua de los arroyos que bajan del cerro junto a la ciudad.

Los viernes se alargan las filas de los bancos porque los cajeros automáticos, que dan ocho dólares diarios, no dan abasto con la inflación más alta del mundo, y los cajeros no se recargan los sábados ni los domingos. Los venezolanos evitan el dinero en efectivo, y hasta los vendedores callejeros de jugo de naranja aceptan tarjetas de crédito.

Los lunes y martes las colas se alargan en las aceras frente a las oficinas de inmigración, como si la gente hubiera decidido durante el fin de semana que no soportan una semana más de espera mientras se les va la vida.

Cada noche, hombres empujan autos enormes junto a un río para hacer fila frente a un depósito que vende baterías de automóvil pero siempre se le agotan las existencias para la media mañana.

Todos los venezolanos, adultos y menores, tienen asignados dos días semanales de compras de acuerdo con el número de su documento de identidad. Hacen filas en supermercados antes de que abran, dejándose llevar por rumores o por buenas experiencias en el pasado. Las embarazadas y los ancianos tienen sus propias filas prioritarias y cada uno puede comprar hasta dos unidades de lo que haya en venta.

Las colas más largas son para los bienes más escasos: los alimentos.

Nueve de cada 10 personas dicen que no pueden comprar alimentos suficientes, de acuerdo con un estudio de la Universidad Simón Bolívar. Los precios andan por las nubes gracias a la escasez, el acaparamiento y los revendedores del mercado negro. Los venezolanos hacen fila una y otra vez para adquirir bienes subsidiados, sin saber qué habrá cuando finalmente les toque el turno.

Cuando llegan los camiones abastecedores, los trabajadores abren las puertas a la manera de los concursos televisivos para revelar si se conseguirán los preciados artículos de primera necesidad o un premio consuelo como la comida para perros.

A veces la frustración es insoportable. Cientos de personas tomaron por asalto un mercado en Caracas cuando el camión que habían esperado durante horas fue desviado a otra parte. "Nos morimos de hambre", gritaban mientras los tenderos bajaban las cortinas metálicas sobre puertas y ventanas.

Las filas de miles de personas son blancos para los ladrones, que a veces la recorren persona por persona. Los supermercados y camiones de abastecimiento suelen ser vigilados por soldados con lanza gases y fusiles de asalto. La Guardia Nacional ha matado a tres personas y arrestado a cientos durante el verano mientras trataba de controlar los alborotos en todo el país, provocados por la escasez de alimentos.

A pocas cuadras de la fila para dentífrico, donde murió Pérez, otros clientes que hacían fila para comprar comestibles vieron a una turba quemar vivo a un hombre acusado de ladrón. Una vez que se lo llevó la ambulancia, algunos de los atacantes formaron fila para hacer sus compras.

Aunque la amenaza de violencia siempre está presente, la fila también es un lugar donde suceden hechos ordinarios y a veces extraordinarios.

Merlis Moreno dio a luz a una niña mientras hacía fila bajo el sol candente para comprar pollo en El Tigre, una población de los llanos. La flaquita de 21 años sospechaba que tenía contracciones cuando abordó el autobús antes del amanecer. Pero no tenía opción: se le había acabado la comida.

Dio a luz con ayuda del empleado de limpieza del supermercado y envolvió a la niña en una manta polvorienta del depósito.

En la octava hora de una fila para comprar papel higiénico, desconocidos sudorosos cantaban canciones infantiles y aplaudían mientras un niño de un año se lanzaba a caminar.

Los chicos hacen su tarea escolar en la acera. Algunos jóvenes aprovechan las horas muertas para conocer mujeres y concertar citas. Pero la mayoría de las historias de amor terminan en la fila.

Sasha Ramos rompió un noviazgo de cinco años en una fila de varias cuadras para conseguir cuchillas de afeitar. Él había pasado la mañana quejándose de que la cola casi no se movía, señal de que nunca ayudaba a hacer las compras. Discutieron y él se fue furioso, dejándola mirando el suelo junto a desconocidos que habían presenciado toda la escena.

"Fue tan desconsiderado", dijo Ramos. "Le había perdonado una infidelidad. Estas filas no son buenas para el amor".

Para las personas mayores, el calor se vuelve insoportable.

Irama Carrero había pasado horas con la mirada en blanco en una fila para ancianos de una tienda de alimentos en un barrio pudiente de Caracas en mayo. Bruscamente, su cuerpo se inclinó hacia atrás. Nadie la atajó, y se golpeó la cabeza en el pavimento. Al recuperar el sentido, empezó a vomitar.

Un joven se ofreció para llevarla a la sala de emergencias mientras que el resto se quedó en la fila. En el taxi, camino del hospital, Carrero dijo que no probaba bocado desde el día anterior.

"No hay jubilación para esto", dijo al reclinarse y cerrar los ojos.

Las filas reflejan la escasez y la pobreza, pero también hasta qué punto la gente ha abandonado los empleos tradicionales. Con un sueldo mínimo inferior a 15 dólares mensuales y una inflación de tres dígitos, el trabajo no paga ni lo mínimo. Desde el punto de vista económico, es preferible llenar la alacena y vender o permutar lo que no sea de primera necesidad.

Los campos están abandonados mientras los agricultores pasan el día esperando comprar bienes importados. Los maestros dejan las clases por ir a buscar comida que puedan comer o revender. Las oficinas públicas cierran temprano porque los funcionarios también tienen que hacer la fila.

"La mayoría de esta gente gana más dinero con esto que con otros empleos", dijo David Smilde, experto en Venezuela de la organización WOLA, Oficina para América Latina en Washington.

Los más emprendedores han convertido la fila misma en un negocio. María Luz Marcano alquila taburetes de plástico y celulares cargados, y verifica las bolsas en un puesto improvisado de vigilancia. Gana en un solo día la mitad del sueldo mínimo mensual.

"Estoy ganando mucho dinero. Me encanta ser una mujer de negocios independiente", dice con una amplia sonrisa frente a sus clientes de rostro adusto.

Las líneas más sombrías son las de la morgue de Caracas. Fuera de la escasez, está al exceso de muertes.

Cuando llegó el cuerpo de Pérez, a mediados de abril, había gente que llevaba días esperando los cuerpos de sus seres queridos. Ese mes la morgue manejó 400 cadáveres sólo por homicidios. La cifra mensual normal para Caracas es el doble de la cifra anual de homicidios de Nueva York o Los Ángeles.

Durante las horas que pasan frente a la morgue, los familiares, con los ojos enrojecidos, se cubren la nariz con pañuelos para evadir el agrio hedor. El acondicionador de aire no funciona y los productos para embalsamar se han acabado.

De allí se va al cementerio.

La espera para el entierro es de tres días.

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El calvario de comprar alimentos en Venezuela

Adquirir harinas, arroz, café o azúcar, pañales y hasta crema dental supone un calvario de horas para familias que intentan alargar su presupuesto con la compra de productos con precio regulado

​Adquirir harinas, arroz, café o azúcar, pañales y hasta crema dental supone un calvario de horas para familias que intentan alargar su presupuesto con la compra de productos con precio regulado

Con información de EFE​

​Las colas para hacer el mercado que irrumpieron en la rutina de los venezolanos reflejan ante la comunidad internacional la profunda crisis de el país, pero en el día a día ponen a prueba la paciencia de miles de familias necesitadas de productos básicos.

Adquirir harinas, arroz, café o azúcar, pañales y hasta crema dental supone un calvario de horas para familias que intentan alargar su presupuesto con la compra de productos con precio regulado, y hacerle el quite a revendedores que fijan precios que en ocasiones triplican el oficial.

"Esto es duro", dijo a Efe Maribel, una profesora de primaria y madre de dos hijos que cada viernes se desplaza en la madrugada desde Petare, barriada considerada la favela más grande de América Latina, hasta Los Palos Grandes, en el acomodado este caraqueño.

En esta zona los ávidos compradores aguardan desde la madrugada e incluso desde la noche anterior a las afueras de supermercados y farmacias para abastecerse, pudo comprobar Efe.

La venta de productos subsidiados se ha organizado para cada día según el último dígito de la cédula del comprador, un sistema absolutamente impensable para un país boyante en otras épocas.

Y como antídoto para este mecanismo, los venezolanos, alegres y conversadores por naturaleza, intercambian números de teléfono y entablan amistades fugaces con los compradores de alrededor para estar en contacto y organizar la visita a varios comercios ese día.

"Están vendiendo leche allá arriba", comentó Jenny, otra de las mujeres que intercambiaba mensajes vía celular con una amiga que le guardaba "un puesto" para su próxima fila.

"Los de la farmacia pudieron comprar jabón para platos, toallas sanitarias, crema dental y hasta pañales", respondió por otro lado una mujer.

En las filas abundan amas de casa, padres de familia y personas de la tercera edad, aunque en voz baja -y con cierto temor- hablan de los temidos "bachaqueros" o revendedores que se infiltran en las "colas" para abastecer su mercado paralelo, en el que ofrecen productos subsidiados a precios exorbitantes y sin largas esperas.

"Espero llevarme arroz y harina pan, porque la semana pasada me tocó solo jabón", comentó ansiosa Arly, una estudiante y madre de un niño de 12 años.

Al igual que ella, las decenas de personas que aguardan en el lugar desconocían qué comprarán, pues la oferta en cada establecimiento depende "de lo que traiga el camión" que cada mañana llega con diversos artículos, los cuales son vendidos en cuestión en horas.

Para organizar a los compradores, cada comercio ha desarrollado mecánicas que incluyen escribir un número en la muñeca de las personas para garantizar su acceso consecutivo o la entrega de un ticket numerado, la recogida por parte de efectivos policiales de las cédulas de identidad o la presentación del documento en la entrada.

"Estamos en un país que ha sido considerado entre los más ricos del mundo, precisamente porque nos encontramos sentados sobre una de las reservas más importantes de petróleo", reclamó recientemente la directora de Amnistía Internacional para las Américas, Erika Guevara-Rosas, durante su visita a Caracas.

Consideró una "vergüenza que hoy día la población venezolana tenga que enfrentar estos dramas", y lamentó que el Gobierno, a pesar de haber decretado un estado de emergencia económica que reconoce la crisis y el deterioro del poder adquisitivo de los ciudadanos, no pida ayuda a través de los mecanismos de cooperación internacional.

Ajenos a estas disquisiciones, los venezolanos día a día repiten el drama de las largas esperas para comprar, una situación que empieza a caldear el ánimo en las calles cada vez más tensas por el desabastecimiento.

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Isla de Margarita vive su peor momento

Deterioro del puerto libre, caída del empleo, escasez, inseguridad, deficientes servicios públicos y el hambre, son algunos de los graves problemas que enfrentan margariteños y cochenses según el diputado Morel Rodríguez hijo

Deterioro del puerto libre, caída del empleo, escasez, inseguridad, deficientes servicios públicos y el hambre, son algunos de los graves problemas que enfrentan margariteños y cochenses según el diputado Morel Rodríguez hijo

Niurka Franco

El estado nuevo Esparta está atravesando la peor crisis de  su historia, donde la escasez marca la pauta al hambre que mantiene azotados y desesperados a los habitantes de Margarita y Coche de acuerdo con información ofrecida por el diputado Morel  Rodríguez Rojas.

Explica que “la perla del oriente” está muy golpeada por el deterioro del  puerto libre que ha llevado a la  pérdida de miles de empleos, aunado a la inseguridad que impone un  toque de queda a partir de las 7 de la noche, la escasez y  deficientes servicios públicos son otras de la vicisitudes  que debe sortear la población.

Según Rodríguez Rojas, en el estado insular unos 348 mil electores apuestan al cambio mediante el  revocatorio,  ante la grave situación que enfrentan  y que ha dado un giro 180 grados a la vida apacible que hasta hace  década y media tenían margariteños y cochenses.

Comenta que en Margarita la escasez es tal que se observan colas de hasta 3 mil personas para acceder a los alimentos básicos en establecimientos como Sigo, Rattan, Makro y tiendas de asiáticos, “pero  adicional a esta circunstancia, está el problema derivado de la estatización de Conferry”.

Observa que desde que la empresa Conferry fue confiscada a la familia Tovar, el servicio de transporte marítimo se fue a pique con una sola embarcación que a medias realiza la travesía para transportar alimentos desde tierra firme, luego de haber contado con una flota de 12 naves entre convencionales y rápidas.

Esta situación ha hecho que el 97% de los neoespartanos diseminados  en los 11 municipios que componen el estado insular  esté con la oposición y preparados  para revocar a quien señalan de arrebatar  la calidad de vida que tuvieron hace 17 años.

Morel Rodríguez Rojas dice estar  convencido de que el presidente Nicolás Maduro será revocado, muy a pesar de las tropelías que actualmente se cometen para impedir la realización de la consulta popular.

 

Morel Rodríguez volverá para recuperar el progreso

Haciendo referencia al panorama futuro, luego del revocatorio, el  representante del partido socialcristiano Copei  en la AN manifiesta que la propuesta de esa tolda en  Nueva Esparta,  apunta hacia su padre, Morel Rodríguez Ávila por considerar que la transición amerita de alguien que conozca la realidad del estado, que no llegue a improvisar, sino a tomar las medidas que sean necesarias para emerger del foso en el que según advierte lo han llevado los revolucionarios.

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Caos en Unicasa de Puerto La Cruz

La venta de productos regulados como harina de maíz, aceite y lavaplatos hizo que en horas del mediodía, centenares de personas abarrotaran la entrada del automercado Unicasa de Puerto La Cruz

Guardia Nacional Bolivariana estuvo presente para tratar de mantener el orden / Foto: María Poito

La venta de productos regulados como harina de maíz, aceite y lavaplatos  hizo que en horas del mediodía, centenares de personas abarrotaran la entrada del automercado  Unicasa de Puerto La Cruz

María Poito

En las afueras del local se encontraban efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana  prestando apoyo a los trabajadores del supermercado para tratar de mantener el orden y agilizar la kilométrica cola que había.

Cuando los usuarios se enteraron que quedaba  poca mercancía entraron desesperados por el solazo y el calor por lo que empezaron a empujarse entre sí, lo que generó  un verdadero  caos  porque los ciudadanos temían quedarse sin los productos.

La comerciante Jennifer Azocar expresó que más de una vez se ha tenido que abandonar las las filas con las manos vacías. “A veces pasamos horas parados, haciendo la cola y cuando estamos a punto de llegar nos dicen que  todo se acabó”

Por su parte, José Cabrera refirió que no es justo que tengan que hacer colas de horas para comprar productos de primera necesidad y que los traten como delincuentes. “Cada día las cosas se están poniendo más difíciles, me botaron  del trabajo  porque no tenían cómo pagarme el aumento salarial ”, agregó Cabrera.

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Miguel Arismendi: el problema de Venezuela se llama Nicolás Maduro

El diputado por AD al Consejo Legislativo afirma que el país está viviendo la peor crisis de su historia marcada por la destrucción del aparato productivo, escasez y dolarización de la economía

El diputado por AD al Consejo Legislativo afirma que el país está viviendo la peor crisis de su historia marcada por la destrucción del aparato productivo, escasez y dolarización de la economía

Niurka Franco

Nunca como ahora los venezolanos habían padecido los estragos del hambre, la falta de medicamentos y alto costo de la vida, lo cual aunado a la dolarización de la economía constituye un panorama incierto del que pareciera imposible salir, sin un cambio de gobierno.

Este es el criterio del  diputado socialdemócrata  al Consejo Legislativo, Miguel Arismendi, quien dice ver con asombro los precios alcanzados por productos esenciales de la dieta diaria, como por ejemplo la carne, leche y huevos, por mencionar sólo algunos.

Arismendi  refiere  que comprar  sólo en un kilo de carne implica tener que gastar medio salario mínimo y alcanza para comer si acaso 2 días, lo que indica que los  28 días restantes del mes  habria que ingeniárselas para poder comer, sobre todo si la familia es de 4 ó 5 miembros.

Aunque el ticket de alimentación también fue ajustado el pasado mes de mayo, un trabajador que devenga salario mínimo cobra  33 mil bolívares, pero la cesta básica según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas – FVM), está por encima de los 200 mil bolívares.

 

Mientras la población padece los estragos de una economía dolarizada y las consecuencias de la destrucción del aparato productivo nacional, Miguel Arismendi señala que altos jerarcas del gobierno viven en la opulencia en franco contraste con el ciudadano llano. “El gran  problema de este país se llama Nicolás Maduro y debemos salir de él por vía  democrática y pacífica”, alerta Arismedi.

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Vecinos denuncian que bolsa oficialista no la entregan a todos

Habitantes del sector Molorca rechazan por discriminatoria la venta productos de la cesta básica regulados a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) de las distintas comunidades

Habitantes del sector Molorca rechazan por discriminatoria la venta productos de la cesta básica regulados a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) de las distintas comunidades

María Poito

Los CLAP vienen operando desde hace  varios meses de forma solapada y noi han podido eliminar las colas / Foto: María Polito

Desde el populoso sector indican  que hace un mes les realizaron la venta, pero muchas personas integrantes del barrio se quedaron sin comprar, algunos no se enteraron. La jornada fue realizada en una casa, y el acuerdo era llevar el combo vivienda por vivienda. Según vecinos, prometieron realizar una nueva venta  para el final de este mes.

Los vecinos de este sector dicen estar preocupados porque desde la semana pasada varios establecimientos comer­ciales, emitieron un comunicado en el que señalaban que ya no iban a vender más productos de la cesta básica. Manifestaron que ahora será difícil adquirir los rubros básicos que con la entrega del Clap no satisfacen las necesidades de los integrantes de los hogares.

El ama de casa Beatriz Caraballo, denunció que en el barrio los voceros del consejo comunal deciden quién come y quién no come irrespetando el censo que realizaron casa por casa. “Ellos toman en cuenta a las familias que le caigan en gracia, sin pensar en la necesidades que tengan cada uno”, recalcó Caraballo.

Wilman Guaicurba, vocero del consejo comunal José Antonio Anzoátegui, informó que mediante el censo darán la bolsa de comida a cada familia del sector. “Yo apoyó al sistema revolucionario y creo que con esta nueva medida combatiremos el bachaqueo”, agregó el representante.

El concejal de la Cámara Municipal de Sotillo, Antonio Acosta manifestó que los Clap son comités políticos del partido de gobierno excluyente de la alimentación, a su juicio, esto será otro fracaso más. Estas bolsas no contienen productos de higiene ni medicinas, esto evidencia que la empresa expropiada está inactiva. “Para mi esta medida agudizara más el problemas de hambruna que existe en el país, y esto puede acarrear una exposición social”, añadió el edil.

Asimismo, refiere que solo una pequeña porción de la población recibirá el beneficio de la bolsa de comida, porque no tiene una estructura para hacer la distribución adecuada a todas las familias venezolanas. “Por eso hago un llamado a nuestro pueblo, nuestra comunidades que repudien y rechacen a estos comité que lo que hacen es excluir al que piensa distinto, que no le entregan la bolsa a todos nuestro hogares”, reiteró Acosta.

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Concejal Vidal: escasez y bachaqueo deterioran la ciudad y el medio ambiente

Vecinos se quejan por la situación en las colas, que generan anarquía insalubridad y frecuentes alteraciones al orden público

Vecinos se quejan por la situación en las colas, que generan anarquía insalubridad y frecuentes alteraciones al orden público

Evely Orta

Juan Carlos Vidal, concejal y presidente de la Comisión de Urbanismo en el Cabildo de Petare, manifestó que la situación de escasez de alimentos, el bachaqueo y los controles económicos del gobierno, no solo han empobrecido a la población sino que están generando daños a la ciudad y al medio ambiente.

"Denunciamos que las mafias del bachaqueo y las colas consecuencia de la escasez están causando el deterioro progresivo y general del entorno urbano-ambiental en todas las ciudades del país, pues donde se producen colas, con ellas viene la basura y la insalubridad en las calles, el daño al mobiliario urbano, el daño a la propiedad privada en edificios y centros comerciales, el aumento del comercio informal y la inseguridad ciudadana". Afirmó Vidal.

Para el edil: "A diario recibimos denuncias de nuestros vecinos quienes se quejan por la situación en las colas, ya que las personas deben comer y dormir en las calles y hacer sus necesidades fisiológicas en aceras, lo que genera anarquía insalubridad y frecuentes alteraciones al orden público".

"Con respecto al llamado bachaqueo y a la reventa de productos, nos sumamos a la petición reciente del Alcalde Carlos Ocariz a la Superintendencia Nacional (SUNDDE) y a la Guardia Nacional Bolivariana para que colaboren y ponga freno real a esta actividad ilegal que sobrepasa la competencia de los municipios". Concluyó el representante municipal.

Las declaraciones fueron dadas por Vidal, desde la avenida Madrid en La California norte, donde junto a la Comisión de Urbanismo y la Alcaldía de Sucre, participó en una jornada de recuperación y limpieza de espacio público, afectado por las permanentes colas. 

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