No hay tarea más urgente; por: Pedro Pablo Fernández / @pedropabloFR

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La crisis económica está cobrando vidas humanas, está dejando niños sin futuro y condenando familias a la pobreza. Superar esa crisis pasa por recuperar su aparato productivo. Ese, es el reto más urgente que tiene el país.

Solo se está produciendo 40% de la harina que necesitamos, alimento indispensable para la dieta del venezolano. Los productores de papa acaban de sembrar 22% de su capacidad porque no tuvieron acceso a semillas en el momento oportuno. Venezuela fue un país exportador de café hasta que se inició el proceso de expropiaciones, el Gobierno pasó a controlar 80% de las torrefactoras y ahora importa 60% del café que consumimos.

El país requiere producir 10 millones de litros diarios de leche para abastecer el mercado y solo se produce 3,2 y adicionalmente 80% se destina a la producción de queso porque no hay los insumos para pasteurizar la leche para su conservación. En 1998 el país logró cubrir la demanda de carne con producción nacional. Solo se requería una pequeña importación en los meses más duros de sequía. Hoy solo tenemos 11,5 millones de reces y requerimos 30 millones para abastecernos. Del 2015 al 2016 pasamos de tener 16 millones de gallinas a 8 millones porque no hay soya y maíz para alimentarlas. En materia porcina la caída ha sido de 50% porque no hay alimento concentrado y se están sacrificando madres reproductivas.

Lo más grave es que al mismo tiempo que la producción agrícola y pecuaria viene cayendo se reducen las divisas disponibles para importar alimentos. En el 2013 el país contó con $47.000 millones para importación, en el 2014 contó con $38.000, en el 2015 con $32.000 y en el 2016 con $19.000.

La situación es crítica y cuando está amenazada la disponibilidad y el acceso de la población a los alimentos no hay tarea más urgente.

Solo podremos superar el desabastecimiento y la inflación si somos capaces de reactivar la industria nacional. Solo podemos mejorar el ingreso de las familias para que alcance para adquirir los bienes y servicios que necesitan si hay inversiones que permitan aumentar la producción.

Venezuela tiene todo lo que hace falta para lograr plena soberanía alimentaria, es decir; para producir la suficiente comida para atender las necesidades calóricas y proteicas de los 30 millones de venezolanos y para importar los alimentos que, por razones climáticas no se producen en el país, con las divisas generadas por la exportación de nuestra producción excedentaria de otros rubros.

Venezuela puede ampliar su frontera agrícola y pasar de 30 millones de hectáreas de vocación agrícola a 45 desarrollando proyectos que tienen años esperando: El Uribante Caparo en Barinas, el proyecto de las Majaguas en Portuguesa-Cojedes (sin concluir), la Cuenca del Unare, la Mesa de Guanipa, Los Módulos de Apure, los Valles de Aroa, el sistema de riego en Guárico que requiere mejoras, las Cuencas del Tiznado y Orituco, entre otros. Podemos desarrollar el Delta del Orinoco y producir todo el arroz que consumimos los venezolanos con la enorme cantidad de agua y sol que existe ahí. Podemos también transferir la gran cantidad de hectáreas de vocación agrícola que están improductivas en manos del Estado a productores que las pongan a producir.

El problema es que nada de eso sirve si no logramos generar confianza para que haya inversiones.

Este gobierno no está en capacidad de generar esa confianza. Hay que cambiarlo y sustituirlo por otro comprometido con el rescate de las instituciones, el Estado de Derecho, la seguridad jurídica y la garantía plena al ejercicio del derecho de propiedad.

Un gobierno que garantice la seguridad personal porque buena parte de la caída de la producción agropecuaria está ligada a la inseguridad que viven los productores.

Un gobierno serio con una política económica que incentive inversiones y un Gabinete Agrícola donde se coordinen los órganos responsables de la producción, de la distribución y de las importaciones con todos los gremios del sector agropecuario.

Lo más difícil va a ser que ese gobierno tenga el soporte suficiente para emprender el cambio económico con éxito. Es buscando el mayor consenso posible como lo podemos lograr.

La tarea es urgente.

Pedro Pablo Fernández M.
@PedroPabloFR