¿Qué está pasando en Venezuela? El camino hacia una democracia renovada
Redacción El Mercurio Web /asistencia IA
Imagina un país que ha sufrido años de crisis económica, represión y división. Ese ha sido Venezuela durante las últimas dos décadas bajo el régimen de Nicolás Maduro. Pero en enero de 2026 todo cambió de golpe. El 3 de enero, una operación militar de Estados Unidos capturó a Maduro y lo trasladó a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo. Dos días después, el 5 de enero, Delcy Rodríguez —una figura cercana al chavismo— fue juramentada como presidenta interina.
Este momento marca el inicio de una transición política hacia la democracia. Por primera vez en mucho tiempo, millones de venezolanos dentro y fuera del país sienten esperanza. Las calles de Caracas mostraron celebraciones en barrios opositores y algunas protestas leales, pero poco a poco la normalidad está regresando.
Manifestaciones de alegría en Caracas tras la caída de Maduro.
¿Quién lidera la esperanza de cambio?
La figura que más inspira confianza es María Corina Machado, la principal líder de la oposición. Ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025 por su lucha pacífica y valiente contra el autoritarismo, Machado tiene el respaldo de más del 70% de los venezolanos según encuestas recientes. Su mensaje es claro: “La transición es irreversible” y debe llevar a elecciones libres lo antes posible.
Machado rechaza que el gobierno interino de Rodríguez sea permanente y exige que la oposición lidere el proceso. Recientemente, el 12 de enero, fue recibida en audiencia privada por el Papa León XIV en el Vaticano —un gesto que muchos interpretan como apoyo moral internacional a su liderazgo y a una transición pacífica.
Para millones de venezolanos, Machado representa la voz auténtica del cambio: honesta, determinada y enfocada en unir al país.
María Corina Machado, líder opositora y Premio Nobel de la Paz 2025.
¿Cómo funciona una transición a la democracia? Las cuatro fases
Las transiciones políticas no ocurren de la noche a la mañana. Expertos en ciencia política (como O'Donnell, Schmitter y Huntington) las dividen en cuatro etapas principales. Venezuela está apenas comenzando, pero el proceso ya avanza rápido gracias a la presión internacional y el liderazgo opositor.
Crisis y caída del régimen autoritario Ya ocurrió. El régimen de Maduro perdió toda legitimidad por la crisis económica, el éxodo masivo y la intervención estadounidense que lo desmanteló de golpe.
Liberalización inicial (la fase actual) Es como abrir una ventana para que entre aire fresco. Incluye reducir la represión, permitir más libertad y gestos de calma. En Venezuela vemos esto con el gobierno interino de Rodríguez, la disminución de tensiones en las calles y posibles liberaciones de presos políticos.
Democratización real (la próxima etapa) Aquí se negocia el futuro: mesas de diálogo entre todos los sectores, calendario para elecciones libres y justas, y reformas a la Constitución. La participación de María Corina Machado y su coalición será clave para que sea legítima y aceptada por todos.
Esquema simple de las fases de una transición democrática.
Consolidación de la democracia (el objetivo final) La más larga y difícil: construir instituciones fuertes e independientes, lograr que el poder cambie de manos pacíficamente y que los venezolanos confíen nuevamente en su sistema. Ejemplos exitosos son España (tras Franco) o Chile (tras Pinochet).
Otros actores importantes
Estados Unidos: Catalizador del cambio con su operación militar. El presidente Trump y el secretario Marco Rubio enfatizan el acceso al petróleo venezolano para estabilizar la economía global, pero también apoyan una salida democrática.
Fuerzas Armadas venezolanas: Hasta ahora han aceptado el cambio sin resistencia mayor.
Comunidad internacional: Reacciones mixtas (algunos países critican la intervención), pero crece el apoyo a elecciones supervisadas por organismos como la OEA o la Unión Europea.
¿Hacia dónde va Venezuela?
Por primera vez en décadas, el rumbo apunta hacia la libertad y la reconciliación. Con María Corina Machado como figura central de la oposición, el proceso gana legitimidad y esperanza. Los riesgos existen —polarización, intereses económicos, posibles retrocesos—, pero el deseo mayoritario de los venezolanos es claro: elecciones libres pronto y un país unido.
El mundo observa con atención. Venezuela tiene la oportunidad de escribir un nuevo capítulo de prosperidad y democracia. Y muchos creen que, esta vez, es posible.