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Trabajadores del hospital Domingo Guzmán Lander protestaron por carencias del recinto

El centro, que atiende también a pacientes de Monagas, Sucre y este del estado Miranda, alberga una unidad de diálisis y los trabajadores aseguran que los pacientes tienen que turnarse para poder recibir el tratamiento, puesto que son pocas las máquinas que funcionan en la unidad

El centro, que atiende también a pacientes de Monagas, Sucre y este del estado Miranda, alberga una unidad de diálisis y los trabajadores aseguran que los pacientes tienen que turnarse para poder recibir el tratamiento, puesto que son pocas las máquinas que funcionan en la unidad

José Alberto Camacho / @josecamacho13

Barcelona. Una nueva protesta se escenificó este lunes por los trabajadores del sector salud. Esta vez fue el personal obrero y de enfermería del Hospital Domingo Guzmán Lander (Las Garzas) de Barcelona, ente adscrito al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales.

Una pancarta sostenida por una de las enfermeras tenía escrita la siguiente frase: “Son tantas fallas que no se cual poner”, así denunciaba el gremio las carencias del centro asistencial, en donde la que más preocupación genera, es el posible cierre de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) ante la falta de especialistas y personal. 

Marcos, se identificó así para evitar represalias, es un enfermero que labora en hospital Domingo Guzmán Lander y cuenta que de las ocho camas con las que contaba el área (UCI), apenas funcionan dos, aunado a las recurrentes fallas eléctricas, ausencia del servicio de agua y lo que consideraron como una sobreexplotación con el personal de enfermería al ponerlo a trabajar hasta 24 horas corridas.

“En medio de esta pandemia no es posible que la directiva tenga la brillante idea de querer cerrar este espacio, te imaginas lo que significa cerrar una unidad de terapia en este estado donde casi no hay, la gente no tiene dinero para acudir a centros privados, nadie quiere trabajar por un salario de 1.500.000 bolívares quincenales cuando un pote de alcohol cuesta 1.200.000”, indicó. 

Según la página web del IVSS, bajó la administración del entonces presidente del organismo Carlos Rotondaro y el gobernador Tarek William Saab, en 2015 se realizaron trabajos de mejoras en el recinto que comprendieron la rehabilitación del servicio de Emergencias, cinco quirófanos y la propia Terapia Intensiva, hoy, indicaron los trabajadores, no puede caer una lluvia en la ciudad, porque “es más lo que llueve dentro que afuera”. 

El centro, que atiende también a pacientes de Monagas, Sucre y este del estado Miranda, alberga una unidad de diálisis y los trabajadores aseguran que los pacientes tienen que turnarse para poder recibir el tratamiento, puesto que son pocas las máquinas que funcionan en la unidad. 

“El área de emergencia es una cascada, cada vez que llueve eso se inunda, ayer (domingo 18 de octubre) tuvieron que realizar una operación con las luces de los teléfonos celulares porque el servicio eléctrico falló y la planta nunca prendió, aquí hicieron unas mejoras hace como cinco años y eso no sirvió para mucho porque ya todo falla”, sostuvieron. 

El hospital no está dentro de los centros centinelas para atender la emergencia por la pandemia de COVID-19, sin embargo sus trabajadores dicen que reciben pacientes diagnosticados con la enfermedad e inclusive uno de sus médicos falleció a causa del coronavirus, pero todo lo hacen a la buena de Dios porque no cuentan con equipos de bioseguridad. 

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A golpes terminó protesta de trabajadores del hospital Razetti en rechazo al acoso laboral

Desde las 8:00 am, médicos, personal de enfermería y obreros se concentraron en la entrada del centro asistencial barcelonés para rechazar el presunto acoso laboral al que son sometidos por parte de la dirección militar del recinto y la retención a la que fue sometida la auxiliar de farmacia Josefa Zerpa la semana pasada

Desde las 8:00 am, médicos, personal de enfermería y obreros se concentraron en la entrada del centro asistencial barcelonés para rechazar el presunto acoso laboral al que son sometidos por parte de la dirección militar del recinto y la retención a la que fue sometida la auxiliar de farmacia Josefa Zerpa la semana pasada

José Alberto Camacho / @josecamacho13

Barcelona. A golpes. Así terminó la protesta por presunto acoso laboral contra los trabajadores del hospital Luis Razetti de Barcelona, que realizaron este martes frente a las puertas del principal recinto hospitalario del oriente del país.

Desde las 8:00 am, médicos, personal de enfermería y obreros se concentraron en la entrada del centro asistencial barcelonés para rechazar el presunto acoso laboral al que son sometidos por parte de la dirección militar del recinto y el acto al que fuese sometida la auxiliar de farmacia Josefa Zerpa, quien la semana pasada fue retenida por espacio de cinco horas tras ser acusada por autoridades castrenses y policiales de extraer insumos del hospital.

En medio de la manifestación, un ciudadano identificado como Oscar Segura productor del programa radial “Con la gente” transmitido por la radioemisora Parranda 106.1 se acercó y encaró a los trabajadores a quienes les indicó que lo realizado no era una protesta sino un acto político en contra del gobierno de Nicolás Maduro.

El señalamiento caldeó los ánimos y acto seguido los golpes tomaron el protagonismo de la jornada.

Tras la escaramuza y con las revoluciones más calmadas, Zerpa reconoció que uno de sus acusadores le ofreció disculpas, sin embargo aún narra con cierta impotencia el episodio ocurrido la semana anterior cuando oficiales de Polianzoátegui y el director militar del hospital, TteCnel Lorenzo Mota, la condujeron a una casilla donde le acusaban de la extracción de insumos del centro.

“Yo me estaba retirando e inclusive mostré al miliciano de la puerta un aval donde constaba que los insumos me fueron donados para la operación de un familiar. Cuando ya estoy cerca de la salida me aborda Mota (Lorenzo) junto con unos policías y me acusaron de ladrona, yo demostré que eso me fue donado y tras cinco horas de detención me los devolvieron pero comenzó una pesadilla para mí y mi familia ya que me acusaron por redes sociales de ladrona”, sostuvo.

Acusaciones

Edison Hernández secretario del Movimiento de Trabajadores por la Salud en Anzoátegui, sostuvo que desde el pasado jueves a través del citado programa radial se invitó a colectivos y personal del Sebin a que se apersonaran al hospital para evitar la protesta que según refiere mencionaron en dicho programa: “busca dañar las acciones de Maduro en pro de la salud”.

“Nosotros rechazamos estas acciones, acá estamos reclamando nuestros derechos, no es posible que tengamos dos directivas y los militares quieren imponer su criterio por encima de la directiva médica, nos acosan, no conforme con los sueldos míseros, ahora tenemos que calarnos una bota militar”.

Hernández y el resto de los trabajadores declararon a Mota como persona non grata tras los continuos acosos que sufre el personal.

Robos en la zona oeste

Durante la madrugada de este martes médicos, enfermeras y pacientes del hospital Antonio José Rondón de Clarines, estado Anzoátegui, vivieron momentos de tensión cuando tres hombres portando pistolas y machetes, sometieron a quienes se encontraban en la emergencia y procedieron a quitarle sus pertenencias.

Francisca Rojas alcaldesa del municipio Bruzual, sostuvo que el hecho le fue notificado a la 1:00 am, y según relato de los testigos, uno de los sujetos llegó a la emergencia simulando un dolor estomacal y cuando le dieron ingreso, otros dos entraron y sometieron al resto de personal que se encontraba en el lugar.

Como medida de protesta, galenos y personal de enfermería decidieron que desde este martes no atenderán pacientes en el horario nocturno, salvo sea una emergencia de gravedad considerable.

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Trabajadores y personal de enfermería del hospital Razetti protestaron por falta de pagos e insumos

Zuleida Cuiba, presidente del Colegio de Enfermería de Anzoátegui, indicó que tras más de año y medio de lucha, sus agremiados se mantendrán en las calles hasta lograr todas sus reivindicaciones

Zuleida Cuiba, presidente del Colegio de Enfermería de Anzoátegui, indicó que tras más de año y medio de lucha, sus agremiados se mantendrán en las calles hasta lograr todas sus reivindicaciones

José Alberto Camacho / @josecamacho13

Barcelona. Trabajadores y personal de enfermería del hospital universitario Luis Razetti de Barcelona, se unieron este martes a la jornada de protesta convocada por el gremio que los agrupa a nivel nacional, en reclamo de mejores condiciones salariales y de trabajo.

El aderezo de la protesta protagonizada en la entrada del principal centro asistencial del oriente del país, fue que tras 19 días transcurridos del mes de noviembre, los enfermeros aún no han recibido la primera quincena del mes y mucho menos el primer pago de aguinaldos.

Zuleida Cuiba, presidente del Colegio de Enfermería de Anzoátegui, indicó que tras más de año medio de lucha, sus agremiados se mantendrán en las calles hasta lograr todas sus reivindicaciones.

“Seguimos en la calle a esta altura muchos trabajadores no han cobrado su salario, aquí no hay insumos, el área de oncología está operando a medias, no hay médicos, los pocos que quedan no se dan abasto para la cantidad de personas, los pacientes prácticamente no siguen los tratamientos porque no pueden costear las medicinas, la crisis del sector salud es de niveles catastroficos”.

Edison Hernández, delegado de prevención del hospital Luis Razetti, sostuvo que la única manera de lograr un cambio en la situación del sector salud es con la renuncia de Nicolás Maduro.

“Nosotros ya hemos tratado de todas las formas posibles de que esto cambie, Maduro (Nicolás) debe renunciar porque abandonó al sector salud, con este gobierno no podemos llegar a nada”.

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El sector salud se mantendrá en protesta para que la Comisión de la ONU vea la realidad en Venezuela

El activista reiteró que “seguiremos haciendo protestas de calle. A la comisión, ¿qué están viendo? No están viendo la realidad de lo que pasa en nuestros centros de salud. Le pedimos a esa comisión de la ONU también que vaya a La Pica a ver las condiciones de nuestro compañero Rubén González

El activista reiteró que “seguiremos haciendo protestas de calle. A la comisión, ¿qué están viendo? No están viendo la realidad de lo que pasa en nuestros centros de salud. Le pedimos a esa comisión de la ONU también que vaya a La Pica a ver las condiciones de nuestro compañero Rubén González

Evely Orta

El dirigente del Sindicato de Clínicas y Hospitales de Caracas, Mauro Zambrano, denunció este viernes que civiles armados fueron a buscar al presidente de la Sociedad de Médicos del Hospital Vargas Carlos Prosperi en la Escuela de Mecina.

Así lo denunció Zambrano en una rueda de prensa: “Hacemos un pronunciamiento en contra de las persecuciones a los trabajadores de la salud. Al doctor Carlos Prosperi fueron 5 civiles armados a buscarlo en la escuela de medicina del Hospital Vargas”, reiteró Zambrano.

“Estas situaciones no las vamos a seguir permitiendo. El día lunes tenemos una asamblea interhospitalaria en el Hospital Pérez Carreño. La denuncia de las carencia de los hospitales no puede ser la arremetida, como lo hicieron con el doctor Neomar Balza”.

“Le hacemos una llamado a la comisión de la ONU, que nosotros los trabajadores también queremos participar. Le hacemos un llamado a que se acerquen. Estamos dispuestos a pasarlos de hospital en hospital”.

“Los trabajadores de la salud hasta pasamos hambre. ¿Cómo le vamos a dar bienestar a nuestras familias si no lo tenemos nosotros?.

A la comisión de la ONU, busquen a los trabajadores, busquen a las ONG. Nosotros como trabajadores lo único que hacemos es protestar por el derecho a la salud y la vida”.

El activista reiteró que “seguiremos haciendo protestas de calle. A la comisión, ¿qué están viendo? No están viendo la realidad de lo que pasa en nuestros centros de salud. Le pedimos a esa comisión de la ONU también que vaya a La Pica a ver las condiciones de nuestro compañero Rubén González. No dejen que esta especie de escolta (Gobierno) no les deje ver las condiciones de nuestros hospitales”.

“Ellos (el oficialismo) pueden limpiar, hacer lo que sea, pero ningún hospital está en buenas condiciones. Los vimos en el hospital de Carabobo pintando y arreglando.

Nuestro compromiso es seguir en las calles para que esta comisión vea la realidad. La semana que viene nos vemos en el Pérez Carreño”.

Fallecimientos durante el apagón

Por su parte, el presidente de la Sociedad de Médicos internos y residentes del Hospital Vargas, Carlos Prosperi, se pronunció sobre las muertes en hospitales durante el apagón. “Un fallecido para nosotros es suficiente, nos da dolor cuando se nos mueren en nuestras manos por falta de insumos”.

Detalló que en los hospitales de Magallanes de Catia, Hospital Vargas, Pérez Carreño, JM de los Ríos, Maternidad del Valle y el Hospital Clínico Universitario tiene registros de al menos un paciente fallecido durante el apagón. “Carlos Prosperi: Por el apagón fallecieron seis pacientes en hospitales de Caracas”.

“En el área metropolitana debería haber más de 400 ambulancias y ahora hay 20. Son muertes que no se han contabilizado. ¿Por qué no hay una red de ambulancias que funcione correctamente?”, cuestionó Prosperi.

Calificó como una burla los anuncios del Gobierno de traer ayuda humanitaria de Rusia. “Ellos (oficialismo) traían aparentemente una ayuda humanitaria de Rusia. Le digo a los pacientes de Petare que se acerquen al Pérez de León a ver si consiguen insumos (…) esta gente lo que hace es burlarse de nuestro pueblo enfermo”.

Sobre dichas muertes detalló que “estos eran pacientes que se complicaron y debieron ser trasladados para las áreas de cuidado crítico. El tiempo es fundamental (…) no tenemos luz, no tenemos camillas. Los pacientes estaban en riesgo de fallecer, y es lo que sucedió. Al momento de iniciar la ventilación mecánica las plantas no encendieron”.

Aseguró que durante el apagón “en el J.M. la planta no encendió. No hubo un encendido oportuno de las plantas eléctricas. Existe temor por parte de los trabajadores de la salud. Les hacemos un llamado a los trabajadores a que sigan alzando la voz”.

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Olivares: van 21 muertes en hospitales debido al colapso de electricidad

La mayor parte de estos fallecimientos se registraron en el nosocomio de Monagas, con 15. De todas las bajas en el país, seis son niños recién nacidos. Sin embargo, el ministro de Salud del régimen de Maduro negó las muertes

La mayor parte de estos fallecimientos se registraron en el nosocomio de Monagas, con 15. De todas las bajas en el país, seis son niños recién nacidos. Sin embargo, el ministro de Salud del régimen de Maduro negó las muertes


Juan Afonso/@jcabnews

Según información que a través de la Encuesta Nacional de Hospitales logró recabar el diputado José Manuel Olivares, en todo el país se han registrado 21 muertes relacionadas al colapso eléctrico que inició este jueves.

De acuerdo a la información que publicó Olivares en su cuenta de Twitter, la mayoría de las muertes se produjeron en el hospital del estado Monagas, con 15.

De todas las bajas en el país, seis de ellas corresponden a neonatos.



Por su parte, el ministro de salud, Carlos Alvarado, negó que hubiese alguna muerte en los hospitales del país, y dijo que estaban garantizando el suministro de electricidad por medio de plantas eléctricas que ese despacho estaba ubicando.

Sin embargo, el Twitter del Ministerio de Salud no muestra información de esto ni hace mención sobre el estado de los hospitales tras este apagón nacional que ya se cataloga como el peor de toda la historia de Venezuela.


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Los hospitales de Venezuela, la cara más terrible del país

Los médicos llaman ‘África’ a la sala de pediatría del Hospital Universitario Luis Razetti de Barcelona. Todos los días llegan bebés desnutridos. Cada día muere alguno

Los médicos llaman ‘África’ a la sala de pediatría del Hospital Universitario Luis Razetti de Barcelona. Todos los días llegan bebés desnutridos. Cada día muere alguno

Con información de XL Semanal

Según un reportaje realizado por el diario español XL Semanal. En Venezuela, los niños se mueren en urgencias, los médicos operan sin anestesia, los enfermos no reciben antibióticos… y el Gobierno insiste en negar la miseria. Los hospitales son la cara más terrible de la situación del país. Una visita al horror. 

El pequeño Joniel Briceño es demasiado chiquitín para vivir. Tiene ocho meses y solo pesa cinco kilos, poco más que un recién nacido. Su madre lo ha traído desde la aldea donde viven, dos horas a pie hasta la parada del autobús con él en brazos, luego otras tantas de carretera. Ahora Joniel ocupa la cama número dos, debajo de un pato Donald que alguien ha pegado en la pared.

Joniel no es el único bebé demacrado y con el vientre abultado que hay en el departamento de pediatría del Hospital Universitario Luis Razetti de Barcelona, una ciudad a unos 300 kilómetros al este de Caracas. Los médicos y enfermeros llaman ‘África’ a este departamento. En ningún lugar se hace tan visible la desesperada situación del país como en sus hospitales.

Venezuela, el rincón del mundo que cuenta con las mayores reservas de petróleo, está en la ruina.

Ayer era uno de los países más ricos del continente, hoy sus habitantes pasan hambre. La economía se hundió en 2014 y sigue por los suelos; en las tiendas hay escasez de alimentos, de papel higiénico, de detergente… A la puerta de los supermercados hacen guardia hombres armados. Los pobres pasan hambre; los débiles y los enfermos mueren; los jóvenes se meten en bandas de delincuentes. Todo el que puede se marcha del país.

Los médicos llaman ‘África’ a la sala de pediatría del Hospital Universitario. Todos los días llegan bebés desnutridos. Cada día muere alguno.

El presidente Hugo Chávez, fallecido en 2013, se ganó el favor del pueblo porque utilizaba los ingresos del petróleo para financiar programas sociales. Sin embargo, la petrolera estatal se encontró sin capital para acometer nuevas inversiones. La corrupción y la mala gestión florecieron. Bajo el gobierno de Nicolás Maduro, el sucesor de Chávez, Venezuela ha acabado cayendo en una crisis existencial.

El Gobierno apenas hace llegar dinero a los hospitales, y tampoco deja que entre ayuda al país. Porque, si el autocrático presidente Maduro lo permitiera, sería como reconocer que su gestión es un fracaso. Parece que prefiere esa miseria que se puede ver y palpar en sus hospitales. En Venezuela, según datos de Unicef, el 15 por ciento de los niños están desnutridos.

Algunos de los peores casos se encuentran aquí, en el Los médicos llaman ‘África’ a la sala de pediatría del Hospital Universitario Luis Razetti de Barcelona. Todos los días llegan bebés desnutridos. Cada día muere alguno de Barcelona, diez camas en las urgencias infantiles, con tres niños uno al lado del otro en algunas de ellas. En el suelo hay cucarachas muertas, por la noche un gato merodea por las deterioradas salas de un hospital en el que hay carencia de todo, desde antibióticos hasta anestésicos.

Años atrás, esta clínica fue modélica. Da servicio a toda la parte oriental del país, los pacientes vienen incluso desde las provincias amazónicas y la propia capital. El edificio principal, una impresionante construcción de ladrillo, tiene nueve pisos de altura. A su lado, en el ala pediátrica, se encuentra África. Todos los días llegan una docena de niños, prácticamente cada día muere alguno. Y es aquí donde el pequeño Joniel lucha por su vida.

Junto a la cama se encuentra su madre, Yeriyoli Pérez, de 25 años, una mujer joven que solo pesa 39 kilos. Ha perdido 16 en estos últimos meses, dice. Se alimenta casi exclusivamente de maíz. Su bebé también, a ella ya no le queda leche. «Comemos lo que podemos conseguir», dice con un hilo de voz. Los médicos le han aconsejado que coma carne y lácteos, pero no se los puede permitir. Yeriyoli Pérez no tiene trabajo, no tiene dinero ni para comprar leche infantil.

En el Razetti, el antiguo hospital modélico, tampoco hay leche infantil, se acabó en enero. Los propios médicos compran comida para los pacientes, cuenta una enfermera. «Pero ellos tampoco ganan ya casi nada». Por eso no hay mucho que hacer por el pequeño Joniel, salvo conservar la esperanza. Y sacudir un cartón para espantar las moscas que dan vueltas sobre su diminuto cuerpo.

Ni pañales ni sábanas… nada

Ya no queda nada en el Razetti: ni medicinas ni papel higiénico ni pañales ni productos de limpieza o desinfectantes ni sábanas ni bolígrafos o papel para los médicos. La máquina de rayos X está estropeada, no hay oxígeno para los respiradores. La unidad de cuidados intensivos se encuentra fuera de servicio, igual que los quirófanos, por falta de instrumental. Solo funciona uno de los monitores que controlan los signos vitales, su pitido es la única señal de civilización en esta desolación.

En la cama junto a Joniel patalean dos gemelos de solo un mes de edad. Llevan aquí dos semanas. Necesitarían una transfusión sanguínea, pero el banco de sangre lleva meses cerrado. La madre podría comprarla en una clínica privada, ¿pero de dónde saca el dinero?

La mortalidad infantil en el país ha aumentado dramáticamente en los últimos tiempos. El Gobierno intenta negar la crisis. Lleva años sin publicar la mayor parte de las estadísticas sanitarias de referencia. El último informe oficial del Ministerio de Salud es el de 2015, y ya recogía que la mortalidad en niños de menos de cuatro semanas se había multiplicado por 100 en solo tres años, de un 0,02 a más del 2 por ciento. A comienzos de mayo del año pasado, el Ministerio hizo públicos por sorpresa varios informes en los que, entre otros datos, constaba que las muertes de niños de menos de 12 meses casi se habían triplicado en un año, hasta alcanzar los 11.446 casos. Desde entonces, la crisis económica se ha agudizado.

«Los niños se mueren porque hay funcionarios corruptos que se quedan con el dinero destinado a los hospitales o lo desvían para otros propósitos», dice Óscar Navas, un médico de 28 años, barba de pocos días y bata blanca. En realidad, todavía no ha terminado su residencia de traumatología, pero como no hay suficientes médicos tiene que hacer los mismos turnos que los demás. Está de servicio desde esta mañana, por la noche se quedará él solo para atender a todo el hospital. En los tiempos que corren, eso significa una cosa. administrar la carencia.

“Nos llegan muchos pacientes con roturas porque se han caído de los árboles. El hambre los lleva a subirse a los mangos o los cocoteros para coger la fruta”, cuenta el doctor Navas

«Tenemos que ver cómo se nos mueren los pacientes porque no podemos hacer nada por ellos», dice Navas, hijo de una ginecóloga y nieto de un internista; los dos le desaconsejaron que estudiara Medicina. Le dijeron que se marchara al extranjero. Pero se quedó.

Hay más de 60 pacientes tumbados o sentados en los pasillos de las urgencias, y cada día son más. Antes solo los pobres venían a los hospitales públicos, hoy los pacientes pertenecen a todas las clases sociales. En el aire flota el hedor de la orina y los vómitos. Como los ascensores están estropeados, muchos enfermos se pasan horas esperando a que alguien los suba a la planta que les corresponde. De todos modos, allí no hay camas suficientes.

Tampoco hay médicos y enfermeras suficientes, cientos de empleados del hospital se han ido del país. «El que se va lo que hace es apoyar a la dictadura -dice Óscar Navas-. La gente nos necesita aquí».

El doctor Navas lleva zapatillas deportivas, vaqueros y camiseta, su bata tiene manchas de sangre. Antes, los médicos lucían camisa blanca y corbata, pero ya no hay dinero para eso. Los médicos también son víctimas de la hiperinflación. Navas gana alrededor de dos euros al mes, con las guardias nocturnas pueden ser el doble. Solo el trayecto en autobús hasta el hospital se come su salario.

La novia de Óscar Navas es arquitecta, sus padres viven en Estados Unidos y ayudan a la pareja, de otro modo no podrían salir adelante. «Todos los médicos necesitan alguien que los financie, ninguno puede vivir de su trabajo», dice. Revuelve con el tenedor el contenido de una tartera, arroz con frijoles, su comida de hoy. Un sándwich en la cafetería del hospital le costaría un tercio de su sueldo. Por lo general, solo come en casa. «En el hospital, ver morir de hambre a los pacientes me quita el apetito». Algunos médicos trabajan 48 horas seguidas sin comer nada, añade.

Más milicianos que médicos

Navas quiere enseñarnos todo el complejo hospitalario, pero a la entrada del edificio principal hay milicianos con uniforme verde oliva, supuestamente con la orden de impedir el paso a visitantes no deseados. Como los periodistas, por ejemplo. «Hay más milicianos que médicos», susurra Navas.

“El que se va del país lo que hace es apoyar a la dictadura -dice el doctor-. La gente nos necesita aquí”. Los médicos trabajan hasta 48 horas sin comer

Uno de estos hombres se planta delante de nosotros. Navas intenta razonar con él: «Vuestros familiares también tienen que venir alguna vez al hospital, ¿no? Lo único que quiero es enseñarle al mundo cómo están las cosas aquí para que cambie algo». El miliciano llama a su comandante, que habla con el médico unos momentos. Luego ordena que nos dejen pasar.

Navas sube por unas escaleras en penumbra hasta la novena planta, la de neonatología. Por el camino señala un corredor desierto: «Aquí estaba la unidad de cardiología, tuvimos que cerrarla. Los cardiólogos se habían ido todos al extranjero».

En las tres incubadoras que todavía funcionan hay otros tantos bebés prematuros. Los tubos que salen de las máquinas están pegados con cinta adhesiva.

A la mañana siguiente, Navas emprende su ronda matutina por urgencias. En Venezuela, los médicos deben tener inventiva. Navas nos enseña cómo inmoviliza la pierna y la cadera de un accidentado usando un armazón hecho con tubos metálicos y cuerdas, y nos cuenta que perforó una tibia con una taladradora que le prestaron en una tienda de bricolaje. «Desde hace un año nos llegan muchos pacientes que se han caído de árboles, el hambre los lleva a subirse a los mangos o a los cocoteros para coger la fruta», dice Navas. A un joven le pone un trozo de cartón entre los dientes para que lo muerda. Tiene que enderezarle la pierna rota, y no hay anestésicos. El joven muerde el cartón al tiempo que ahoga un grito de dolor.

El último paciente al que atiende Navas es el joven Erick Guevara, de 24 años. «¿Cómo va eso, campeón?», le pregunta. No hay paciente que aguante sin quejarse tanto como él, dice el médico. Cuando Navas le recoloca la pierna fracturada, rechaza el trozo de cartón para morder a pesar de que el dolor hace que su frente esté perlada de sudor.

En urgencias, a los pacientes se los trata sin anestesia ni analgésicos. No hay. Para superar el dolor, muerden un trozo de tela y cartón. Y, en medio de todas las carencias, reconocen. «Lo que los médicos hacen aquí roza la magia»

El joven nos cuenta que quería marcharse a Chile. Pero tres días antes de emprender viaje resultó herido de gravedad en un accidente de tráfico. Fractura triple de cadera, amputación traumática del pie izquierdo. La operación de la cadera Navas la hizo con anestesia local, un martillo y alambre. Ahora confía en que todo vuelva a soldarse. Si algún día pueden operarle en condiciones, dice, el joven Guevara se pasará un tiempo en silla de ruedas, pero luego caminará con muletas y, con suerte, hasta le pueden poner una prótesis.

Si el personal del hospital intenta llamar la atención sobre la miseria en la que trabaja, la respuesta del Gobierno es la represión. Recientemente, un ‘colectivo’, como se conoce a las unidades formadas por los seguidores de Maduro, asaltó un hospital en Caracas porque sus médicos y enfermeras habían convocado una protesta. «Si no quiere ayuda de Occidente, Maduro al menos podría pedir medicinas y equipo médico a Rusia o a China», dice Navas. Pero lo único que hace es negar la miseria.

Ante la falta de material, los médicos tiran de inventiva. El doctor Navas inmoviliza la pierna con un armazón casero hecho con tubos y cuerdas. El médico cuenta que perforó una tibia con una taladradora que le prestaron en una tienda de bricolaje

Navas no oculta su rechazo al régimen. Muchos de sus amigos se encuentran en la cárcel por pertenecer a la oposición. Él boicoteó las elecciones presidenciales de mayo, como casi todos los detractores de Maduro. «Cada voto refuerza al dictador», dice. Casi dos tercios de los venezolanos no pasaron aquel día por las urnas.

Pocos días después de las elecciones, la por entonces ministra de Salud aseguró que en el país hay medicinas suficientes para los hospitales. Pero, si es así, nada ha llegado a Barcelona. Joniel, el bebé de urgencias, murió de la desnutrición el mismo día de las elecciones presidenciales.













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Personal del Materno infantil de Caricuao iniciaron este lunes paro de actividades

Insisten en que el sector salud se encuentra en crisis y que es necesario que el Gobierno también resuelva los problemas de escasez de insumos y medicinas

Insisten en que el sector salud se encuentra en crisis y que es necesario que el Gobierno también resuelva los problemas de escasez de insumos y medicinas

Redacción El Mercurio Web

Este lunes un grupo de médicos y trabajadores del hospital Materno Infantil de Caricuao, en Caracas,  debido a los bajos sueldos que devengan y la falta de insumos para atender a los pacientes que acuden a ese centro asistencial.

Insisten en que el sector salud se encuentra en crisis y que es necesario que el gobierno también resuelva los problemas de escasez de insumos y medicinas.

Una médico residente del Hospital Materno Infantil de Caricuao asegura que a partir de este lunes inician con el paro laboral hasta que las autoridades nacionales atiendan al llamado que realizan desde el sector salud.

Aclaró que las emergencias estarán abiertas pero las consultas externas e intervenciones selectivas estarán suspendidas mientras dure el paro.

 

 

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ONG: Alerta sanitaria en el país no es consecuencia de las sanciones  

El miembro de la Red Médicos por la Salud indicó que el problema radica a la falta de planificación y coordinación del Gobierno

El miembro de la Red Médicos por la Salud indicó que el problema radica a la falta de planificación y coordinación del Gobierno

Con información de Unión Radio

Las potenciales epidemias, que mantienen el país en alarma sanitaria como la malaria, difteria, tuberculosis y sarampión, no se propagaron a consecuencia de la escasez de vacunas debido a las sanciones económicas aplicadas por la comunidad internacional al Gobierno venezolano, como lo asegurara el canciller, Jorge Arreaza, durante la plenaria de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Así los aseguró Julio Castro, miembro de la Red Médicos por la Salud este martes en entrevista transmitida por el Circuito Éxitos,  al explicar que el problema no radica en la escasez de vacunas sino a la falta de planificación y coordinación del Gobierno, al asegurar que utiliza también los programas de salud con fines políticos, acción que imposibilita al ciudadano común el acceso a las mismas.

En este sentido afirmó, “las vacunas las hay porque la Organización Panamericana de la Salud (OPS) las ha ido enviado. No es un problema de disponibilidad sino de logística del Gobierno (…) qué casualidad que las empezaron a sacar antes de las elecciones casualmente”, destacó Castro, quien detalló que debido a la crisis económica que atraviesa el país, las vacunas sí llegan a Venezuela y se obtienen a través del Fondo Rotario de la OPS.

Explicó que el Fondo Rotario es un mecanismo de cooperación solidaria mediante el cual se compran las vacunas, jeringas y suministros afines, en nombre de los Estados Miembros participantes y aseveró que ni la falta de crédito del Estado venezolano ha impedido el abastecimiento de dichos insumos en los últimos años.

“Venezuela llegó al límite de crédito y la única forma que encontró la OPS fue el aumento de ese crédito (…) además de eso las epidemias comenzaron en enero de 2017 y las sanciones que ellos dicen comenzaron a aplicarse en julio de 2017”, acotó el galeno.

 

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Olivares: Los venezolanos no son una prioridad para el Gobierno

El parlamentario rechazó la ayuda humanitaria a Cuba e indicó que en Venezuela hay más de 200.000 niños en el peligro de morir por desnutrición severa

El parlamentario rechazó la ayuda humanitaria a Cuba e indicó que en Venezuela hay más de 200.000 niños en el peligro de morir por desnutrición severa

Redacción

La Comisión Permanente de Desarrollo Social de la Asamblea Nacional, representada por su Presidente, José Manuel Olivares expresó su rechazo a la entrega de 12 toneladas de ayuda humanitaria por parte del gobierno venezolano al gobierno de Cuba.

"En Venezuela hay una crisis alimentaria que ha cobrado la vida de decenas de niños. Hay más de 200.000 el peligro de morir por desnutrición severa, y los venezolanos han perdido, en promedio 11 kilos debido a la crisis y el gobierno decide donar toneladas de alimentos a otro País". 

El parlamentario tildó de "burla" y "falta de respeto" a los venezolanos que padecen la crisis, que el gobierno envíe ayuda humanitaria a otros países mientras que no permite que entre ninguna a Venezuela. 

"Las dimensiones de la crisis venezolana superan las de un desastre natural, incluso son comparables a las de los conflictos armados y aún así el gobierno regala lo que los venezolanos no nos sobra. La mayoría de esa donación, los venezolanos o no lo consiguen o no lo pueden comprar. Es evidente que la vida de los venezolanos no es una prioridad para el gobierno", expresó el también médico. 

El diputado por el estado Vargas exigió al Gobierno que le den prioridad a la vida y el bienestar de los venezolanos y que permitan la ayuda humanitaria para que los venezolanos puedan tener acceso a medicinas y alimentos.

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Barrientos: Parlamento debe organizar la gran cruzada por la salud y el derecho a la vida

El diputado Williams Barrientos aseguró que el gobierno de Maduro está realizando un genocidio inducido al dejar a los pacientes venezolanos sin medicamentos

El diputado Williams Barrientos aseguró que el gobierno de Maduro está realizando un genocidio inducido al dejar a los pacientes venezolanos sin medicamentos

Evely Orta

No hay nada que celebrar por el Día del Médico, cuando más de 22 mil galenos se han ido del país en busca de seguridad y mejor ingreso económico. 

El señalamiento lo hizo el diputado y médico de profesión, Williams Barrientos, al detalle que solo en Chile se encuentran trabajando poco más de 2000 galenos venezolanos y 1845 están en espera; Colombia también tiene en su sistema de salud a unos 2422 médicos en todas las especialidades. Destacó Barrientos que los médicos laboran en las peores condiciones las redes ambulatoria y hospitalaria están desmanteladas, bajos sueldos y para colmo viven bajo la amenaza de bandas y por los mismos pacientes. 

Ante esta precaria realidad ciertamente la Asamblea Nacional ha aprobó un plan de emergencia sanitaria y la apertura de ayuda humanitaria. Sin embargo el diputado Barrientos indicó la AN debe ir más allá promover y organizar una gran cruzada por la salud y el derecho a la vida. 
El gobierno de manera irresponsable se ha negado una emergencia epidemiológica pese al brote alarmante de la difteria, paludismo, parotiditis y leismaniasis condenando al pueblo a una muerte segura de contraer tales enfermedades. 

Aseguró que el gobierno de Nicolás Maduro está realizando un genocidio inducido al dejar a los pacientes venezolanos sin hipertensivos, insulina, antibióticos y afirmó que hay una escasez de medicamentos esenciales del 90% y el 95% en términos generales. 

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