Elecciones en Brasil, impacto en Latinoamérica. Por Guillermo Zurga (@Apresivo)

El próximo mes de octubre se realizarán elecciones presidenciales en Brasil. En ocasión de tan importante evento para toda Latinoamérica, Andrés Oppenheimer de CNN, entrevistó al exitoso ex presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardozo, durante la cual participaron a distancia otros prestigiosos analistas internacionales tales como Paulo Sotero, María J. F. Willumsen y Guido Nejamkis.

Algunas conclusiones personales extraídas de dicha entrevista las emito a continuación a mis apreciados lectores, para que saquen sus propias conclusiones, si es que no tuvieron la oportunidad de presenciarla.

Según recientes sondeos, Dilma Rousseff del Partido de los Trabajadores va al frente con 37% versus 30% de su opositora Marina Silva del partido socialista Todo parece indicar, que habría segunda vuelta. Muy probablemente esta segunda vuelta la ganaría Marina Silva, para lo cual, tendrá que hacer acuerdos políticos con los partidos de la oposición, para lograrlo. Sin embargo, cualquier cosa podría suceder

El actual gobierno de Brasil está actualmente sujeto a una enorme presión política, donde los opositores piden cambios profundos en la política exterior de Brasil. Abrirse más al mercado internacional occidental, pareciera ser la consigna básica del pueblo opositor del Brasil. 

Estos cambios profundos solicitados también apuntan a Mercosur, herramienta económica de casi toda Sur América, que según Fernando Henrique Cardoso se ha cerrado al comercio internacional en una actitud defensiva, que limita el comercio y la economía de Brasil.

También destacó el ex presidente entrevistado, que el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff ha descuidado la construcción de infraestructura vial, y existe un fracaso evidente en materia energética, con resultados muy negativos para el desarrollo económico del Brasil. Según Fernando Henrique Cardoso, estos dos aspectos negativos (vialidad y energía) junto a la falta de confianza en el país, son fundamentales para cualquier economía y pudieran incidir en la derrota de Dilma Rousseff.  No obstante, reconoció que los cambios de política internacional no será nada fácil lograrlos gane quien gane.

CONCLUSIONES PERSONALES

Durante los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff se ha intentado establecer el socialismo en Latinoamérica, impulsado por el Foro de Sao Paulo – el cual agrupa a todos los partidos políticos de ultra izquierda latinoamericana -inspirado en el gobierno comunista de Cuba y financiamiento de los petrodólares de Venezuela.Luiz Inácio Lula da Silva ha sido un factor importantísimo en ese proceso.

Este proyecto político bolivariano hacia el socialismo, tomo como mampara la lucha social contra la pobreza, la distribución equitativa de los recursos, el combate al analfabetismo, el mejoramiento integral de la salud, la economía administrada fundamentalmente por el Estado. Por supuesto y tal como sucede en estos proyectos comunistas y/o totalitariosera necesario incluir la lucha anti imperialista contra los EE.UU., la lucha contra el sistema económico capitalista. Lógicamentepara llenar el vacío que ha dejado el mundo político de occidente, se ha producido un fuerte acercamiento al comunismo y al totalitarismo representados por: China, Rusia, Irán, Siria, Corea del norte, Vietnam del Norte, Bielorrusia, etc.

Lamentablemente, Brasil se prestó y trabajo para todo ello. Algunas veces subrepticiamente, otras abiertamente. Afortunadamente este movimiento disfrazado con los nombres de socialismo del siglo XXI, o revolución bolivariana, o el proceso; está predestinado a fracasar. Creo que es solo es cuestión de tiempo

La reciente visita de la dirigencia China y Rusa a Latinoamérica, específicamente a los países del Mercosur es una muestra del suspicaz y repentino interés de estos  países comunistas en nuestra  región, la que históricamente, especialmente durante la guerra fría, les ha adversado ideológicamente.

El agotamiento de las reservas económicas de Venezuela, por usar sus recursos económicos en apoyo a este movimiento político y social, des atendiendo tantas necesidades en el país, es una penosa y triste realidad. Este empobrecimiento profundo que hemos sufrido en solo 16 años, nos ha valido el titulo otorgado por “The Economist” británico,  de ser el país con el peor manejo de la economía en el mundo. 

La dirigencia política brasileña, muy astuta y despierta (aún cuando tardó un tanto en entenderlo)  se ha dado cuenta que seguir apoyando a un proyecto político que tiende a destruir en lugar de construir, que además antepone lo político, social a lo económico y al progreso; al final colapsa tal como lo hizo la URSS hace varias décadas. También se ha dado cuenta la dirigencia política brasileña, que a Cuba solo le interesa su sobrevivencia, dado que se encuentra económicamente aislada, pero políticamente activa y exitosa, razón única por la que pretende imponer un socialismo fracasado y  obsoleto en Latinoamérica. Es una gran lástima que muchos brillantes y preparados políticos de izquierda, y hasta de la misma derecha, se hayan dejado seducir (engatusar) por semejante proyecto socialista, concebido por el peor déspota de la región.

La economía de Brasil ha pasado por altibajos. He visitado a ese país dos veces. En las décadas de los 70 y 90. En mi última visita en 1992, la crisis económica que observé era profunda, con cierre de empresas por falta de actividad productiva. En el primer gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva hubo un repunte impresionante de la economía de Brasil. Venezuela  contribuyó en grande con estos logros de Lula. Pero al mismo tiempo que Brasil hacia negocios con sus nuevos amigos socialistas, se alejaba del mundo occidental que utiliza el sistema del libre mercado. Las consecuencias de esa posición miope están hoy a la vista.

El coqueteo de Brasil con las izquierdas RADICALES mundiales, y sus posiciones políticas anti norteamericanas, o anti  occidentales son de  vieja data y quizás forman parte del ADN de su pueblo. Esto por su cercanía con su madre patria Portugal, quién en sus mejores tiempo fue también un país imperialista, que disputaba a España, EE.UU., Francia, Holanda e Inglaterra, el liderazgo mundial en mares y nuevos territorios descubiertos.

Dilma Rousseff y Marina Silva, ambas con posibilidades reales de convertirse en presidente del Brasil, son líderes políticos de la izquierda. Ambos partidos políticos que las respaldan pertenecen al Foro de Sao Paulo, cuna donde se forjó este proyecto socialista - comunistaPor tal motivo, aspirar a cambios profundos en las políticas internacionalesde Brasil pareciera ser utópico e improbable, más no imposible

No obstante, seguir actuando amarrados a un proyecto socialista ajeno a su economía que solo satisface el ego  de Fidel Castro y el de sus compinches comunistas, perjudica considerablemente a la economía de ese país. Brasil debe abrirse al sistema económico capitalista. No sucede porquéla orientación económica dada a Mercosur, lo impide. Es una decisión trascendental que la próxima presidente debe tomar.

La decisión a tomar es solo de los brasileños y de su próximo gobierno. Por estar tan ligados a Brasil, los venezolanos demócratas liberales, progresistas y prooccidentales como yo, aspiramos a que cualesquiera de las dos candidatas que gane las elecciones, medite profundamente y se desligue de ese proyecto socialista, que le ha hecho tanto daño a nuestro país y a Latinoamérica en general; y por lo que según observamos, pudiera tambiénarrastrar al Brasil a la quiebra, tal como lo ha hecho  con Argentina y Venezuela.