Trump afirma que Venezuela no está preparada para las elecciones, pero ha logrado avances
Washington mantuvo al gobierno interino bajo un “tutelaje” orientado a una eventual transición democrática, descartando un cambio forzado o una ocupación militar
Con información de Reuters y diversas fuentes
WASHINGTON, 24 de julio de 2026 — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el viernes ante periodistas en la Casa Blanca que Venezuela “todavía no está realmente preparada” para celebrar elecciones, aunque reconoció que el país ha registrado “mucho progreso” bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez, a quien calificó de haber realizado “un trabajo fantástico”.
“En lo que respecta a las elecciones en Venezuela, todavía no están realmente preparados, pero vaya, se ha avanzado mucho. Delcy ha hecho un trabajo fantástico”, dijo Trump. Añadió que, cuando el país esté listo para votar, “vamos a estar justo encima” del proceso.
Estas declaraciones se producen casi siete meses después de que fuerzas estadounidenses capturaran el 3 de enero de 2026 a Nicolás Maduro —acusado de haber manipulado las elecciones presidenciales de 2024— y lo trasladaran a Nueva York, donde permanece encarcelado a la espera de juicio por cargos de narcotráfico. Maduro sigue siendo considerado por el chavismo como el presidente legítimo, pero el Tribunal Supremo de Justicia venezolano ordenó a Rodríguez, entonces vicepresidenta, asumir las funciones de presidenta encargada para garantizar la continuidad administrativa.
Washington optó por dejar en pie al gobierno interino en lugar de imponer un cambio inmediato o una ocupación militar, anunciando un “tutelaje” orientado a una eventual transición democrática, sin fijar hasta ahora un calendario electoral. Desde entonces, la administración Trump ha priorizado la estabilidad institucional, la reapertura del sector petrolero y la cooperación económica. Se han levantado sanciones personales contra Rodríguez, se reformó la ley de hidrocarburos para atraer inversión privada (incluyendo de compañías estadounidenses), se reanudaron contactos diplomáticos y se ha destacado el aumento de exportaciones de crudo venezolano, del que Trump ha dicho que Estados Unidos “está tomando mucho” y que beneficia tanto a empresas norteamericanas como a la población venezolana.
El contexto inmediato de las palabras de Trump incluye el primer contacto formal en meses entre el partido gobernante y sectores de la oposición. En junio de 2026, representantes del oficialismo y de la oposición se reunieron por primera vez desde el acuerdo de Barbados de 2023 que contemplaba las presidenciales de 2024 (cuyos resultados fueron ampliamente cuestionados). Ese encuentro preparó el anuncio, a mediados de julio, de una agenda de trabajo conjunta que arranca el 1 de agosto entre la Asamblea Nacional controlada por el chavismo —presidida por Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina— y la Asamblea Nacional electa en 2015, reconocida por Washington como el último órgano legislativo legítimo y encabezada por Dinorah Figuera.
Los temas previstos incluyen el fortalecimiento de instituciones democráticas, reformas al sistema electoral (incluido el Consejo Nacional Electoral), garantías de participación política y aspectos de reconstrucción tras los devastadores terremotos del 24 de junio de 2026, que dejaron miles de muertos y desaparecidos. Estados Unidos ha respaldado explícitamente este proceso. Sin embargo, la principal líder opositora, María Corina Machado (Premio Nobel de la Paz y figura central de la oposición en 2024), junto con Edmundo González Urrutia, han anunciado que no participarán en esa mesa, aunque no se opondrán a iniciativas que generen avances verificables. Machado ha expresado su intención de regresar al país para encabezar una eventual candidatura.
El mandato interino de Rodríguez, inicialmente limitado por la Constitución a 90 días (prorrogables otros 90 por la Asamblea), expiró hace meses sin que se haya convocado una elección o se haya declarado la falta absoluta del cargo de Maduro. Analistas y sectores opositores señalan que la estrategia actual privilegia la consolidación de avances económicos y de seguridad (incluyendo cooperación contra bandas como el Tren de Aragua) sobre una apertura electoral rápida, mientras el chavismo mantiene el control de las instituciones clave. Trump ha insistido en varias ocasiones en elogiar a Rodríguez y ha evitado fijar plazos concretos, lo que refuerza la percepción de que Washington prioriza, por ahora, la estabilidad y el acceso a recursos energéticos en un contexto de tensiones globales.
Cuando Venezuela esté en condiciones, según el propio Trump, Estados Unidos supervisará de cerca el proceso electoral. Por el momento, el mensaje desde Washington es claro: hay progreso, pero las urnas aún no.