Fin de una Era: La Captura de Nicolás Maduro y el Inicio de la Transición Democrática en Venezuela

Fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y Cilia Flores en operación con bombardeos y combates en Venezuela. Serán presentados ante tribunales este lunes 5 de enero

Redacción El Mercurio Web / IA

Caracas, 5 de enero de 2026 – En una operación militar audaz y sin precedentes, fuerzas especiales estadounidenses ejecutaron un ataque masivo en territorio venezolano durante la madrugada del 3 de enero, que incluyó bombardeos precisos y enfrentamientos armados intensos, culminando con la captura y extracción del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Aunque este golpe representa la decapitación del liderazgo principal del chavismo, los funcionarios y estructuras del régimen permanecen en sus cargos, abriendo un período de transición hacia la democratización del país bajo la tutela directa de Estados Unidos.

La Operación Militar: Bombardeos y Enfrentamientos Intensos

La acción inició cerca de las 2:00 a.m. hora local, con más de 150 aeronaves estadounidenses ingresando al espacio aéreo venezolano. Explosiones impactaron instalaciones clave como Fuerte Tiuna, la base aérea La Carlota y defensas antiaéreas, neutralizando respuestas rápidas del régimen y facilitando el avance de unidades élite, incluyendo Delta Force.

Mientras los bombardeos suprimían comunicaciones y defensas, un equipo de extracción descendió en la residencia de Maduro, donde ocurrieron enfrentamientos armados con su guardia personal y elementos cubanos de seguridad, resultando en decenas de bajas, incluyendo 32 cubanos según La Habana. Las fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro y Flores sin pérdidas propias, trasladándolos a un buque en el Caribe y posteriormente a Nueva York, donde enfrentan cargos por narcoterrorismo.

El presidente Donald Trump describió la operación como una “demostración impresionante de poder militar estadounidense”, enfatizando su ejecución precisa.

El Vacío de Poder y la Continuidad Institucional Chavista

La captura generó un vacío en la cima del poder. El Tribunal Supremo de Justicia, controlado por el chavismo, designó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta interina, quien inicialmente condenó la acción como “agresión imperialista”, pero posteriormente moderó su tono, priorizando “relaciones respetuosas” con Washington.

Los funcionarios chavistas –incluyendo ministros, gobernadores y altos mandos militares como Vladimir Padrino López– se mantienen en sus cargos, garantizando una continuidad administrativa mientras se evita un colapso inmediato. Las Fuerzas Armadas no han mostrado movilizaciones masivas contra la intervención, y el gobierno interino opera desde las estructuras existentes.

En las calles, reacciones divididas: celebraciones en sectores opositores y cautela en bastiones chavistas, con una calma tensa en Caracas.

Hacia la Democratización: Una Transición Tutelada por EE.UU.

Washington ha declarado que “gestionará” Venezuela temporalmente para una “transición segura” hacia la democracia. Trump ha sido explícito: Estados Unidos está “a cargo” del país, priorizando estabilidad, explotación petrolera por empresas estadounidenses y cooperación del gobierno interino.

Opositores como María Corina Machado y Edmundo González ven la captura como un paso hacia la soberanía popular, pero la administración Trump prioriza una tutela externa para evitar caos, posponiendo elecciones hasta lograr “ley y orden”.

Esta intervención evoca precedentes históricos, justificada por cargos de narcotráfico, aunque criticada internacionalmente por su legalidad, con condenas de Cuba, Irán y algunos latinoamericanos, y apoyo de Argentina y otros.

Un Futuro Incierto pero con Visos de Cambio

Con Maduro y Flores en detención en Nueva York –donde comparecerán pronto ante la justicia–, Venezuela entra en una fase de transición tutelada. Aunque el aparato chavista permanece intacto por ahora, la remoción del líder máximo ofrece una ventana para reconstruir instituciones, combatir la corrupción y atender la crisis humanitaria.

El mundo observa: ¿logrará esta tutela externa una democratización genuina, o profundizará divisiones? Por el momento, la decapitación del madurismo genera esperanza cautelosa en un pueblo exhausto por años de crisis.

Anterior
Anterior

El crudo cambia de tendencia y ahora sube tras la intervención de EEUU en Venezuela

Siguiente
Siguiente

Omar González: Venezuela entra en una fase decisiva tras la caída de Maduro