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Paralizadas operaciones de Sidor por mantenimiento

Desde su renacionalización en el 2008 la producción de Sidor ha caído año tras año y sus trabajadores dudan de que se cumpla meta de producción fijada por el gobierno 


Sidor es la mayor siderúrgica de Venezuela y de la región andina | Foto: archivo  

Sidor es la mayor siderúrgica de Venezuela y de la región andina | Foto: archivo  

Desde su renacionalización en el 2008 la producción de Sidor ha caído año tras año y sus trabajadores dudan de que se cumpla meta de producción fijada por el gobierno 

Con información de Reuters

La mayor siderúrgica de Venezuela y la región andina, Sidor, inició una parada "extraordinaria" para someterse a un mantenimiento que durará dos semanas, dijo el viernes la firma estatal en un comunicado.

Sidor produjo el año pasado apenas 1,03 millones de toneladas de acero líquido, su peor nivel desde la década de 1980, golpeada por conflictos laborales, falta de inversión y escasa adecuación tecnológica.

"Sidor inició recientemente una jornada de mantenimiento en Planta de Pellas, acompañada de parada general extraordinaria, eventos preventivos que tendrán una duración de dos semanas, y que permitirán atender los puntos críticos de diversas áreas de la industria del acero", dijo la firma en un comunicado.

"Estamos hablando de un trabajo integral que redundará en grandes beneficios para el reimpulso productivo de Sidor", agregó José Tata, miembro de la junta directiva de la firma estatal, citado en el despacho.

Desde su renacionalización en el 2008, cuando el Gobierno socialista del fallecido Hugo Chávez le compró la mayoría accionaria al consorcio internacional Ternium, la producción de Sidor ha caído año tras año.

Para este año, la estatal estableció una meta de producción de 2 millones de toneladas de acero líquido, pero los trabajadores dudan de que se cumpla.

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Sidor reduce operaciones por insuficiencia de gas industrial

La situación pone en riesgo la producción de materiales para sectores como construcción y alimentos

Foto: Cortesía

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La situación pone en riesgo la producción de materiales para sectores como construcción y alimentos

Caracas. Evely Orta

La producción y funcionamiento de las Acerías de Planchones se encuentra trabajando en un horario  reducido, mientras que la Acería de Palanquillas está paralizada en su totalidad.

Así lo indicaron fuentes de la empresa al destacar que la reducción de las operaciones obedece  a la insuficiencia en el suministro de gas de uso industrial que envía Pdvsa a la Siderúrgica del Orinoco Alfredo Maneiro.

Igualmente señalaron que la demanda promedio se ubica en 86 mil pies cúbicos de gas al día, pero Pdvsa suministra desde sus plantas en Anaco, estado Anzoátegui, entre 40 mil y 50 mil pies cúbicos que impiden la operación total de la empresa.

Esta insuficiencia  compromete la producción de hierro, laminas, cabillas, alambrón, laminados, productos que diferentes industrias como construcción y alimentos necesitan. A esto se le suma que Sidor trabaja actualmente al 20% de su operatividad.

Por su parte el secretario general de la Federación Unitaria de Trabajadores del Petróleo, Gas, Similares y Derivados de Venezuela, José Bodas, explicó que la falta de mantenimiento e inversiones en Pdvsa Gas podría ser la raíz de la deficiente producción del insumo.

Bodas detalló que “hay válvulas que son electrónicas y se dañan por falta de mantenimiento y muchas veces por la corrosión hay escape de gas; lo que afecta a las empresas básicas afecta a las refinerías, solo que éstas también producen gas al procesar el crudo y podrían contrarrestar la insuficiencia”.

Mientras la directiva de la siderúrgica, asegura que el gas está siendo destinado a unas termoeléctricas y por eso algunos módulos han tenido que paralizarse.

En el año 2013, las acerías se paralizaron debido al déficit de refractarios y la crisis de insumos.

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WSJ: Los sindicatos venezolanos chocan con el gobierno de Maduro

Los trabajadores de la cavernosa planta de acero de Sidor en esta ciudad protestan desde hace semanas contra los retrasos en las negociaciones de un contrato laboral y despotrican contra una gerencia que consideran inepta. Pero el blanco de su ira no es un dueño privado en busca de ganancias.

Foto: archivo

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Trabajo especial publicado por el Wall Street Journal, que reseña la situación de la relación con los sindicatos del país con el gobierno de Venezuela. 

CIUDAD GUAYANA, Venezuela—Los trabajadores de la cavernosa planta de acero de Sidor en esta ciudad protestan desde hace semanas contra los retrasos en las negociaciones de un contrato laboral y despotrican contra una gerencia que consideran inepta. Pero el blanco de su ira no es un dueño privado en busca de ganancias.

Al contrario, es el gobierno socialista, que nacionalizó Sidor en 2008 como parte de la campaña del entonces presidente Hugo Chávez para fortalecer a la clase obrera frente a lo que tildaba de "capitalismo salvaje".

"El Estado es el nuevo gran jefe y se ha quedado con todo, incluidos los derechos de los trabajadores", dice Leonel Grisett, un líder sindical de Sidor que ha sido arrestado por encabezar protestas.

Maduro, quien sucedió a Chávez hace 17 meses, tiene problemas para contener una crisis económica caracterizada por una inflación anualizada que supera 60%, una escasez extendida a toda clase de artículos desde papel higiénico hasta aceite de cocina, y un sector privado que según Coindustria, el mayor grupo que representa a las empresas manufactureras, se está reduciendo.

Maduro también enfrenta un bloque poderoso, el sindicalismo organizado, que lo desafía cada vez más con huelgas.

Muchos trabajadores se volvieron en contra de una piedra fundacional de la revolución autoproclamada del gobierno: la nacionalización de cientos de empresas privadas. Desde plantas de fertilizantes hasta embotelladoras de leche y fundiciones, muchas compañías nacionalizadas están en mal estado, según economistas y trabajadores.

Llamados a los ministerios de Comunicación e Información y de Industrias de Venezuela no fueron devueltos. Pero en sus discursos, Maduro a menudo ataca al capitalismo de libre mercado y elogia la intervención estatal.

Infografía: cortesía WSJ

Infografía: cortesía WSJ

"La revolución de Chávez tuvo cosas extraordinarias", afirma José Clemente Tata, el director designado por el Estado para integrar la junta directiva de Sidor, o Siderúrgica del Orinoco. "Los trabajadores no tenían seguridad laboral, eran una clase oprimida. Ahora, el Estado los trata con responsabilidad", insiste.

Sin embargo, en Ciudad Guayana, una metrópolis venida abajo de 900.000 habitantes en las planicies orientales del país, que en su momento fue el centro de la industria venezolana, muchos de los 14.000 trabajadores de Sidor dicen que sus contratos vencieron y que el gobierno envía tropas cuando protestan. Se han quejado por tener un salario mensual promedio de unos US$200, que no se mantiene a la par de la inflación.

La animosidad entre el gobierno de Maduro y los trabajadores se acrecentó últimamente. Diosdado Cabello, el poderoso presidente de la Asamblea Nacional, hace poco llamó a los líderes sindicales "mafias" que buscan desestabilizar el país. Maduro, quien fue conductor de autobús y líder sindical, calificó a los huelguistas como "narco-sindicalistas", sin ofrecer evidencia de actividades ilegales.

Los trabajadores rompieron en agosto fotos del mandatario colgadas alrededor de la planta de Sidor. "Él mismo fue un trabajador", sostiene Nerio Fuentes, que trabaja en Sidor desde hace 40 años, en referencia a Maduro. "Pero ni siquiera pudo venir a la planta y hablar con nosotros".

El descontento se ha extendido a sindicatos que representan a cientos de miles de trabajadores estatales.

La Federación Nacional de Trabajadores del Sector Público, que representa a empleados administrativos y maestros, criticó públicamente al gobierno este mes por retrasar la renovación de contratos. Algunos vencieron hace 10 años, lo que dejó a los trabajadores con salarios devaluados.

Chávez, quien asumió la presidencia en 1999, prometió que los trabajadores prosperarían. No obstante, consideró que los poderosos sindicatos eran un vestigio del pasado capitalista y trabajó para tenerlos bajo control, afirma Mariano Alvarado, director de Provea, un grupo de derechos humanos que sigue temas sindicales.

El gobierno de Chávez penalizó protestas a través de arrestos y cargos espurios contra los manifestantes, indican Alvarado y líderes sindicales, y los reemplazó por sindicatos respaldados por el gobierno. Para obtener el apoyo de los trabajadores, aumentó los salarios regularmente. Maduro no ha podido mantener las alzas salariales al mismo ritmo.

"Llegó Chávez con este mensaje para la clase obrera", dice Rubén González, un ex miembro del partido oficialista y líder sindical de la procesadora estatal de mineral de hierro Ferrominera, quien fue encarcelado en 2010 por organizar manifestaciones. "Pero sólo quieren sindicatos que apoyan su proyecto político".

Unos 150 trabajadores, incluidos empleados de Sidor y empresas del sector petrolero, enfrentan cargos relacionados a protestas. La violencia también ha aumentado notablemente, dice Provea, y 59 sindicalistas murieron el año pasado en enfrentamientos entre sindicatos independientes y respaldados por el Estado.

Incluso antes de Chávez, el gobierno jugaba un papel importante para impulsar la economía. El presidente Rómulo Betancourt fundó Ciudad Guayana en 1961 con la meta de convertirla en un centro industrial. La ciudad creció de forma acelerada conforme surgieron fábricas de acero y aluminio.

Se prevé que Sidor no alcance este año siquiera un cuarto de los 4,3 millones de toneladas de acero líquido producidas en 2007, el año previo a la estatización.

La violencia estalló en agosto, cuando unos 2.000 trabajadores de Sidor realizaron una marcha cerca de la planta, diciendo que estaban cansados de esperar que un contrato nuevo reemplazara el que había vencido hace cuatro años.

Los manifestantes se enfrentaron a tropas de la guardia nacional, que respondieron con gases lacrimógenos, balas de goma e incluso municiones, y un puñado de manifestantes resultaron heridos, según trabajadores y observadores de derechos humanos.

Días después, una vocera del gobierno anunció un nuevo acuerdo por los contratos. Eso sorprendió y enfureció a muchos líderes sindicales, quienes afirmaron que no habían revisado ni firmado el convenio. Las protestas no cedieron. Aunque el nuevo contrato elevaría los salarios en 20%, los trabajadores dicen que no es suficiente.

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En Sidor se desató persecución laboral

La directiva de la Siderúrgica del Orinoco, Sidor, solicitó 13 calificaciones de despido ante la Inspectoría del Trabajo.

Foto archivo

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Caracas. Evely Orta

La directiva de la Siderúrgica del Orinoco, Sidor, solicitó 13 calificaciones de despido ante la Inspectoría del Trabajo.

Los citados son Rederick Leiba, miembro de la comisión de Salud de Sutiss; Javier José Rodríguez; Fernando Pirela; Luis Díaz; Jackson Zorrilla; Robert Blanca; Luis Muñoz; Adrián Rosas; Oswaldo Flores; Leandro Quijada; WilmerSalgado; Juan Ruíz y Eliezer Mata.

Estos trabajadores pertenecerían al grupo de José Luis Hernández, presidente del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y sus Similares (Sutiss).

Para dicha solicitud, la consultoría jurídica de la empresa se basa en el artículo 223 del Código de Procedimiento Civil que es el que se refiere a las acciones realizadas por la empresa para comunicarse con el trabajador y en vista de que este no se da por enterado, entonces el patrono ocurre a la publicación de carteles de citación por la prensa local y nacional.

De esta forma Sidor busca resolver el conflicto que junto con la ausencia de insumos, repuestos y equipos impiden que la planta arranque de forma definitiva.

En el caso laboral, 200 trabajadores de esos que forman parte de las llamadas comisiones de servicio, mantienen un paro en las acerías desde hace más de 10 días en rechazo al contrato colectivo suscrito entre el Gobierno nacional y un sector de los trabajadores.

El 80% de los costos fijos de Sidor corresponden al pago de nómina, lo que significa que apenas un 20% queda disponible para inversión y otros.

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Inconformidad. El Contrato firmado en SIDOR no satisface a la totalidad de los trabajadores

El Gobierno nacional y trabajadores de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) "AlfredoManeiro", ubicada en el estado Bolívar, firmaron este jueves un nuevo contrato colectivo "que se traduce en garantía de mejor calidad de vida para los sidoristas", informó el ministro de Industrias, José David Cabello.

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Caracas, 5 de septiembre. Evely Orta

El Gobierno nacional y trabajadores de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) "AlfredoManeiro", ubicada en el estado Bolívar, firmaron este jueves un nuevo contrato colectivo "que se traduce en garantía de mejor calidad de vida para los sidoristas", informó el ministro de Industrias, José David Cabello.

Cabello asegura que "los trabajadores han reafirmado su compromiso para con el país, la empresa y el desarrollo de la misma. Hoy damos fe de una victoria más en la Revolución".

La firma de la contratación colectiva estuvo a cargo del ministro Cabello, el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y sus Similares (Sutiss), Julio López, y el primer vocal de la organización, José Rodríguez.

El ministro de Industrias también expresó que así se "garantiza el suministro de insumos y materia prima para mantener la continuidad operativa" de la siderúrgica nacional que de ninguna manera esta empresa u otra se debe parar".

El contrato colectivo beneficia a aproximadamente 14.500 trabajadores y establece 108 cláusulas, en las que se fortalecen los derechos de los trabajadores, así como un incremento salarial de 170 bolívares diarios, que serán pagados de forma fraccionada a lo largo de este año.

Sin embargo, el delegado departamental de Sidor, Cruz Hernández aseguró que el contrato que se firmó en la siderúrgica no cuenta con el apoyo de los trabajadores y los delegados del sindicato que firmaron el texto “bajo condiciones”. Destacó que los trabajadores que participaron en el madrugonazo no son la totalidad del Comité Ejecutivo, son once y firmaron sólo siete.

No han firmado el contrato el presidente el Sindicato, José Luis Hernández y el secretario de reclamo Leonardo Soca.

Agregó Cruz Hernández que más allá de eso hay una violación de la Constitución y la Ley del Trabajo, fue una estocada en la madrugada.

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