Venezuela se encuentra al borde de una crisis humanitaria
Para miles de pacientes de cáncer y el sida, o dolencias crónicas la hipertensión, la carencia de medicamentos se traduce en una condena de muerte
Para miles de pacientes de cáncer y el sida, o dolencias crónicas la hipertensión, la carencia de medicamentos se traduce en una condena de muerte
Con información de Nuevo Herald
La organización no gubernamental Crisis Group, que alertó en un informe que el país se encamina a una crisis humanitaria ante la implosión del modelo económico aplicado por el chavismo.
“La pronunciada caída de los salarios reales, la generalizada escasez de alimentos esenciales, medicinas y otros productos de primera necesidad, así como el colapso de los servicios médicos son los elementos de una venidera crisis social”, advirtió la ONG en su informe “Venezuela: Un desastre evitable”.
“Si la situación no se aborda rápidamente de forma contundente, se convertirá en una grave crisis humanitaria, con un impacto sísmico en la política y en la sociedad”, agregó el informe.
Uno de las consecuencias más preocupante de la crisis venezolana es el pronunciado deterioro de la atención médica en Venezuela.
“El gobierno venezolano está fracasando en garantizar niveles mínimos aceptables de atención médica a la población, como es requerido en la Constitución y de acuerdo con los estándares internacionales”, dijo el informe.
“Las causas de esta situación, que ya está cobrando vidas, son muchas y variadas. Oscilan desde la falta de un sistema coordinado de salud, provisiones presupuestarias inadecuadas, hospitales desmantelados o no construidos, la escasez de divisas para importar medicamentos, salarios de pobreza para los médicos y las enfermeras, la inseguridad y la corrupción”, agregó.
De hecho, la escasez de divisas está afectando directamente la calidad de la atención médica en Venezuela, ya que la mayoría de los medicamentos vendidos en el país son importados o contienen componentes que provienen del exterior.
Ya para el 2013, las farmacéuticas estaban registrando una caída de 34 por ciento en la cantidad de dólares que recibían para las importaciones frente a los niveles del 2011, y la situación es mucho peor en el 2015, tras la abrupta caída de los precios del petróleo.
“Muy pocas veces hemos visto un deterioro más rápido en el acceso a la medicina que lo que ha sucedido en Venezuela, con excepción de las zonas de guerra”, dijo la ONG Human Rights Watch, en una cita reproducida en el informe de Crisis Group, en referencia a la falta de medicamentos en las farmacias y la falta de insumos y equipos médicos en los centros de asistencia.
Para miles de pacientes venezolanos de enfermedades como el cáncer y el sida, o dolencias crónicas como la diabetes y la hipertensión, la carencia de medicamentos se traduce en una condena de muerte.
El informe también criticó la decisión del gobierno venezolano de no divulgar los datos estadísticos sobre el país, acusándole de tratar de ocultar la aparición de epidemias como el dengue, la malaria y el chikunguya.
El colapso económico también está generando el riesgo de que millones de venezolanos pasen hambre, tras la destrucción del sector agrícola y agroindustrial del país, y ahora que el régimen carece de las divisas necesarias para importar suficientes alimentos.
El informe enfatizó que aun cuando Venezuela actualmente no enfrenta una hambruna, “las mejoras en materia de pobreza y nutrición que se lograron entre 2003 y 2012 se han desgastado casi por completo y el bienestar de la población se está deteriorando drásticamente”.
Según la agrupación, una tragedia en Venezuela es evitable si el régimen desmantela el sistema de control de cambios y sale en busca de un consenso nacional como preámbulo al lanzamiento de un programa de emergencia nacional que permita restaurar el equilibrio económico, suministrando al mismo tiempo protección a los sectores más vulnerables.
Eso solo podría alcanzarse mediante un diálogo honesto entre el gobierno y la oposición, en aras de concertar acciones que permitan garantizar el suministro básico a los más necesitados, dijo.
La oposición, por su parte, debe “resistir la tentación de sumar puntos políticos” y presentar una clara agenda de reformas económicas y sociales, señaló el informe.
Internacional Crisis Group lanza S.O.S. sobre crisis en Venezuela
La organización internacional señala que no se debe seguir usando la adhesión al principio de no injerencia como pretexto para no involucrarse de forma activa en una crisis que amenaza con convertirse en tragedia
Informe de International Crisis Group titulado Venezuela: Un desastre evitable | Foto cortesía: @Mmorin_informa
La organización internacional señala que no se debe seguir usando la adhesión al principio de no injerencia como pretexto para no involucrarse de forma activa en una crisis que amenaza con convertirse en tragedia
Redacción
Así fue puesto de manifiesto en el informe publicado el pasado jueves, en el que la ICG puso de relieve la grave situación por la que atraviesa Venezuela, donde además de retratar la situación del país en las diversas áreas en las que los problemas son más agudos, hace recomendaciones para prevenir consecuencias que podrían ser trágicas y convertir la actual realidad en una crisis humanitaria de grandes proporciones.
Señala el documento que el colapso en 2014 del incipiente diálogo entre el gobierno y la oposición abrió la puerta a una inestabilidad que ha ido en aumento. Ante las elecciones legislativas previstas para diciembre, existe el temor de que se reanude la violencia. Pero hay también otro aspecto del drama que no se suele tener tan en cuenta. El descenso pronunciado de los ingresos reales, la marcada escasez de alimentos básicos, medicamentos y otros productos básicos, junto con el colapso de los servicios sanitarios, son elementos de un problema social inminente.
“Si no se aborda rápidamente de forma contundente, se convertirá en una grave crisis humanitaria, con un impacto sísmico en la política y la sociedad. Esta situación es el resultado de malas decisiones políticas, incompetencia y corrupción, y aún hay tiempo para evitar sus peores consecuencias. No obstante, esto no sucederá a no ser que se logre salir del estancamiento político y se forjen nuevos consensos, lo cual a su vez requiere la sólida participación de los gobiernos extranjeros y organismos multilaterales”.
Apunta el informe que como importante país productor que recientemente gozó de una de las alzas en el precio del petróleo más sostenidas de la historia, Venezuela debería estar bien posicionada para sobrellevar el repentino colapso de los precios del sector.
La expropiación de tierras y empresas privadas, los duros controles de precios y de cambios, y las empresas estatales, ineficientes y a menudo gestionadas de forma corrupta, son algunos de los factores que afectan a la producción de bienes y servicios. Tras haber contraído enormes deudas, prácticamente agotado sus reservas internacionales y vaciado el fondo de estabilización constituido para afrontar tales eventualidades, el gobierno enfrenta una grave escasez de divisas y ya no puede permitirse compensar las carencias de la producción nacional mediante importaciones.
Naturalmente, quienes más han sufrido las consecuencias han sido los pobres, que dependen de los cada vez más escasos bienes subsidiados, para los cuales a menudo han de hacer cola durante horas sin ninguna garantía de obtenerlos. Las personas que sufren enfermedades como el cáncer, VIH-SIDA, o enfermedades cardiovasculares pueden pasarse meses sin acceder a los medicamentos que necesitan para sobrevivir. Los hospitales e incluso las clínicas privadas no logran mantener suficientes reservas de medicamentos y otros suministros básicos, entre ellos piezas de repuesto para reparar los equipos médicos. La crisis hospitalaria se ha visto agravada porque el gobierno no ha completado un programa de reconstrucción que comenzó en 2007 y ha incumplido sus promesas de construir nuevas instalaciones. Miles de médicos y otros profesionales sanitarios han renunciado debido a los bajos salarios y las condiciones de trabajo inseguras.
Más allá de las cuestiones puramente humanitarias, los países vecinos de Venezuela y el resto de la comunidad internacional tienen razones prácticas para actuar. El colapso de la infraestructura de salud y bienestar social probablemente dificulte aún más el manejo del conflicto político, y podría derivar en una mayor erosión de la democracia y una creciente probabilidad de violencia política. Esto a su vez podría tener repercusiones más allá de las fronteras de Venezuela. Los riesgos potenciales incluyen la migración económica y política a gran escala, la propagación de enfermedades y la proliferación del crimen organizado
Advierten que sin un cambio de rumbo en la política económica, el país se dirige hacia un caótico default de la deuda externa. Una Venezuela inestable, incapaz de honrar sus compromisos internacionales, podría desestabilizar a otros países de la región, en particular las naciones caribeñas que dependen de la energía que importan de Caracas a precios subsidiados. Asimismo, tendría un impacto directo en Colombia, a lo largo de una frontera que ya de por sí enfrenta múltiples amenazas.
Estiman como fundamental que la región y el resto de la comunidad internacional comprendan el alcance y profundidad de la crisis y actúen en consecuencia, uniendo fuerzas en pos de una solución integral que respete los puntos de vista de todos los sectores de la sociedad.
De no hacerlo, Venezuela se convertiría en una fuente de inestabilidad regional a largo plazo y el prestigio de las instancias regionales, incluida UNASUR, se vería seriamente perjudicado.
No se debe seguir usando la adhesión al ampliamente aceptado principio de no injerencia como pretexto para no involucrarse de forma activa y positiva en una crisis que amenaza con volverse tragedia.
Entre las recomendaciones que hace la ICG destacan:
- El gobierno debe admitir el problema. Debe dejar de ocultar las estadísticas reales y de acosar a quienes proporcionan información o exigen acceso a ella.
- Cualquier diálogo o acuerdo político debe priorizar las acciones concertadas para garantizar el suministro básico de recursos escasos, incluidos medicamentos, suministros médicos y alimentos básicos, a los más necesitados, y un sistema de bienestar social libre de intervención o manipulación partidista, que incorpore a actores no-gubernamentales, por ejemplo la Iglesia Católica y organizaciones humanitarias, como proveedores.
- El actual sistema de control de precios y cambio, que fomenta la corrupción, el contrabando y el mercado negro, al tiempo que alimenta la inflación y la escasez, es inviable y debe ser cuidadosamente desmantelado y reemplazado por mecanismos que proporcionen una red de seguridad para los pobres sin asfixiar la producción.
- El gobierno debería buscar un apoyo amplio para un programa de emergencia que restaure el equilibrio económico y proteja a los más vulnerables de las consecuencias del ajuste necesario, en lugar de culpar a la oposición y a los gobiernos extranjeros de una imaginaria “guerra económica”.
Crisis venezolana podría repercutir en países vecinos
Estudio señala que es fundamental que la región y el resto de la comunidad internacional comprendan el alcance y profundidad de la crisis y actúen en consecuencia
Venezolanos marcados en las colas como mecanismo de control para adquirir productos | Foto: archivo
Estudio señala que es fundamental que la región y el resto de la comunidad internacional comprendan el alcance y profundidad de la crisis y actúen en consecuencia
Con información de DPA
Representantes de la organización no gubernamental International Crisis Group (ICG) alertaron hoy que Venezuela atraviesa una crisis económica y política que de no ser atendida de inmediato podría tener repercusiones en países vecinos.
Los portavoces del grupo creado en 1995, Phil Gunson y Javier Ciurlizza, dijeron que mientras la situación por la escasez de bienes de consumo y medicinas se profundiza, el gobierno no toma medidas para enfrentar la crisis, presentando una imagen de parálisis.
"La situación venezolana es como el cuento del lobo, que nunca llega. Da la sensación de un permanente abismo, que es un momento crítico que no se convierte en una guerra civil, en un cataclismo social, pero que no deja de ser crítico", señaló Ciurlizza en un encuentro con corresponsales extranjeros.
Los analistas hablaron con motivo de su más reciente informe: "Venezuela, un desastre evitable", que será difundido hoy.
El estudio señala que es fundamental que la región y el resto de la comunidad internacional comprendan el alcance y profundidad de la crisis y actúen en consecuencia.
"A falta de un paquete de reformas coherente, la situación humanitaria seguirá deteriorándose rápidamente, con graves repercusiones no solo para los venezolanos, sino también para los vecinos del país", alerta.
El informe presenta un panorama apoyado en cifras oficiales, de organizaciones no gubernamentales y especialistas independientes para alertar sobre la situación, que este año se agravó por la caída de los ingresos petroleros.
Puntualiza que la situación está marcada por el desabastecimiento de los mercados de alimentos básicos, medicamentos, junto con el colapso de los servicios sanitarios.
Gunson dijo que en Venezuela no existe una crisis humanitaria, pero que hay muestras de una situación preocupante por la escasez y que en 2016 el país podría caer en un default en el pago de la deuda.
"Lo que uno percibe es que hay un Ejecutivo que en algún momento ha querido tomar medidas, pero se ha echado para atrás. Es evidente que en el gobierno hay fuerzas encontradas muy poderosas", señaló.
A la vez, Ciurlizza dijo que en el ámbito internacional existe la creencia de que en Venezuela existe una confrontación entre izquierda y derecha y se percibe que la "izquierda está más preocupada por el pueblo". Indicó que la región debe considerar las consecuencias de esta crisis venezolana.
Agregó que Colombia puede ser uno de los vecinos más afectados por la agudización de la situación, así como islas caribeñas por la dificultad de Venezuela para mantener sus programas de ayuda en en campo energético.
"Colombia está muy condicionado para actuar. Hay preocupación por el impacto de la crisis en la frontera porque hay empresarios con mucha plata invertida. Acá tienen un mercado hambriento de productos y no les interesa que haya alguna intervención. En los militares hay gran preocupación porque la frontera no soportaría un flujo grande de migrantes", señaló.
El ICG, que según Ciurlizza fue creado como respuesta a la falta de información y análisis respecto a las crisis en el mundo, alertó que la solución venezolana no se superará a no ser que se logre salir del estancamiento político y se forjen nuevos consensos, lo cual a su vez requiere el apoyo de gobiernos extranjeros y organismos multilaterales.