Criptolocura: El Petro; por: José Toro Hardy / @josetorohardy
¿Qué es una criptomoneda?
Es una moneda virtual, que sólo existe en la Web y se utiliza a través de un sistema de pagos electrónicos encriptados sin necesidad de intermediarios. Es un dinero fiduciario que carece de respaldo. El valor del dinero fiduciario depende de que otros lo acepten como medio de pago y de la posibilidad de ser convertido después en dólares, euros u otras monedas.
Las criptomonedas no están controladas por ningún Estado ni por ningún banco central. Sus transacciones son anónimas.
Las criptomonedas no tienen país de origen ni son emitidas por Gobiernos y tampoco cuentan con un respaldo jurídico único. Son únicamente plataformas electrónicas que permiten hacer transacciones.
Aunque hay muchas criptomonedas, el ejemplo más exitoso es el Bitcoin.
Un enorme entramado de agentes particulares (llamados “mineros”) verifican las operaciones mediante el uso de complejos alogaritmos que garantizan la seguridad de las operaciones, recurriendo a miles de computadoras en todo el mundo que funcionan simultáneamente las 24 horas.
A cambio de una comisión, el trabajo de los mineros es confirmar las transacciones y asentarlas en la cadena de bloques (Blockchain).
En resumen: todo queda en la Web, es fiduciario, es digital, anónimo, encriptado, descentralizado, no interviene ningún Estado, no deja huellas.
Blockchain
Las criptomonedas emplean un tecnología llamada “Blockchain” (cadena de bloques en español) generada por alogaritmos criptográficos. Se trata de una especie de “libro contable digital descentralizado y encriptado” en donde todas las transacciones son verificadas por una extensa red de computadoras sin necesidad de instituciones que compensen o liquiden los pagos entre las partes.
Aspectos negativos
El principal atractivo de las criptomonedas es el anonimato. Los usuarios se mantienen lejos de la órbita de los Estados y pueden realizar transacciones en total privacidad sin que se revele ninguna información ni queden rastros.
Ese mismo atributo es precisamente su mayor inconveniente. Por ser anónimas y por no estar controladas por ningún Estado, se prestan a la realización de todo tipo de transacciones ilícitas. Sus detractores las acusan de ser una plataforma que puede ser usada para negocios turbios, incluyendo corrupción, lavado de dinero e incluso narcotráfico. Por ejemplo, el pago de un soborno a un funcionario público a través de una criptomoneda no dejaría huellas.
Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía 2001 afirmó: “la verdadera razón por la cual la gente quiere una moneda alternativa es para participar en actividades viles: lavado de dinero, evasión fiscal”. Considera Stiglitz que las criptomonedas podrían constituir la mayor burbuja financiera de la historia: “Una gigantesca estafa está por explotar en la cara de muchísimas personas”.
El “Petro”
Es una criptomoneda propuesta por el presidente Maduro. No reúne sin embargo ninguna de las características que podrían hacer viable este tipo de dinero. Recapitulemos. Como antes se dijo:
- Las criptomonedas no tienen país de origen y están al margen de la intervención de algún Estado. Sin embargo el Petro es promovido por un Estado y su presidente.
- El criptodinero es un dinero fiduciario cuyo valor depende de que otros lo acepten como medio de pago. Si no es aceptado no tendría ningún valor.
Difícilmente el Petro sería aceptado. No sólo porque en Venezuela existe un control de cambios, sino porque es propuesto por un régimen en manos de un Estado hundido en una severa crisis y, además, porque nace con el objetivo de evadir las sanciones que le han impuesto a ese régimen. Por definición tales condiciones lejos de generar confianza producirían el más profundo recelo.
- En lugar de un “blockchain” descentralizado que resulte de la acción de miles de computadoras accionadas por “mineros” particulares, lo que hasta ahora ha anunciado Maduro es que habrá un Observatorio que contará inicialmente con un equipo de 50 especialistas en tecnología, finanzas y leyes y que además estará adscrito a un Ministerio.
Para colmo, en momentos en que están saliendo a relucir las inmensas corruptelas que se han cometido en PDVSA y otros organismos del estado, lo primero que viene a la mente es que esta nueva criptomoneda caería como anillo al dedo para realizar negocios oscuros sin dejar rastros.
Por otra parte el presidente Maduro ha ofrecido que el Petro estará garantizado con las reservas de petróleo, oro y diamantes. Olvida que esas reservas son de la República y que la Constitución no permite darlas en garantía. Lo que plantea es simplemente la creación de una moneda paralela, lo cual viola el Art 318 de la Constitución que establece que “la unidad monetaria de la República Bolivariana de Venezuela es el Bolívar”.
El fulano Petro no luce como una criptomoneda sino más bien como una criptolocura.
@josetorohardy
"La inflación, el excremento del Banco Central” por: José Toro Hardy / @josetorohardy
De manera muy gráfica y premonitoria Pérez Alfonzo decía que el petróleo era “el excremento del diablo”. De igual manera podemos afirmar que la inflación es el excremento del Banco Central. La inflación es el resultado de los excedentes de emisión de dinero “inorgánico” por parte del Banco Central.
La función de emitir moneda es una de las más delicadas en un país. La moneda nunca debe ser emitida sin mecanismos claros y transparentes que rijan el proceso. En las economías modernas los bancos centrales siempre tienen que ser autónomos. Cuando un banco central deja de serlo inevitablemente quien lo domina -el gobierno- terminará por exigirle la impresión de moneda para financiar el gasto público.
Mientras más populista es un gobierno, menos acepta que la economía se rige por ciertas normas que no pueden ser manipuladas. Y mientras más se ignoran esas leyes para cumplir con la voluntad dogmática de algún líder, más graves serán las consecuencias y más alto el precio que al final del día terminarán por pagar los pueblos.
Suelen creer los líderes populistas que así como con sus discursos pueden manipular a las masas, con su voluntad podrán doblegar también las economías. Sin entender de las consecuencias de sus acciones, terminan por provocar daños a veces irreparables, convencidos de que ellos son intérpretes de la voluntad popular, a lo cual le agregan que la voz del pueblo es la voz de Dios con lo cual terminan por creerse dioses ellos mismos.
Pocos daños mayores se le puede provocar a un pueblo que destruir el valor de su moneda. Con razón decía Lenin: “la mejor manera de corromper el sistema capitalista es corromper su moneda”. Ahora bien, el valor de una moneda está estrechamente ligado a su respaldo y al sistema de precios. Los países comunistas siempre intentaron introducir un divorcio entre costos y precios. Ello los condujo al fracaso del sistema y al establecimiento de monedas sin respaldo y con poca o ninguna aceptación.
Eso está pasando hoy en Venezuela. El gobierno pretende controlar los costos y los precios. Eso es imposible de lograr por vía de imposiciones o decretos. El gobernante puede forzar a un productor a vender un producto a determinado precio, lo que no puede es obligarlo a que lo produzca si no va a obtener un beneficio. Decide entonces el gobierno producirlo él mismo. La realidad es que en manos del gobierno la producción resulta mucho más ineficiente y los costos considerablemente mayores. Al final del día lo único que logra es que las empresas públicas arrojen inmensas pérdidas -que es el denominador común en Venezuela- o bien que esas empresas se paralicen o produzcan muy por debajo de su potencial.
Todo lo anterior lleva a la sociedad a una escasez creciente de los bienes más esenciales. Y en la medida en que todas las actividades empresariales del Estado en lugar de aportar recursos al Presupuesto Nacional vía tributos lo que hacen es exigir recursos al Fisco para cubrir sus pérdidas, lo que termina ocurriendo es que cada vez son menores los recursos que se pueden destinar a funciones vitales del Estado como son la educación, la seguridad, la justicia y la salud. Estas terminan por colapsar.
Enfrentado a un déficit fiscal cada vez mayor, el Estado opta entonces por quitarle la independencia al Baco Central para forzarlo a emitir dinero para financiar el gasto público. Esto nos lleva a cerrar el círculo con los planteamientos hechos al principio de este artículo.
El dinero sin respaldo que imprime un Banco Central para cubrir el déficit fiscal es el peor excremento que se puede vestir sobre un pueblo. Es el responsable de la inflación que le roba el poder adquisitivo al salario de los trabajadores y corrompe la moneda arrojándola a la vorágine de la devaluación.
Muchos bolívares tratando de comprar pocos bienes se traducen inevitablemente en un aumento sostenido de los precios. Como además el gobierno ha desestimulado la producción de esos bienes, el resultado es una paralización progresiva de la economía y una escasez que abruma a la sociedad. Aparecen inmensas colas y racionamientos y se genera ese fenómeno altamente improductivo al cual se le ha dado el nombre de “bachaqueo”.
Además al no encontrar bienes que comprar en el país, los excedentes de liquidez generados por la emisión de dinero inorgánico, se desvían hacia la compra de divisas en el mercado paralelo lo cual explica la brutal devaluación de nuestra moneda en ese mercado.
No sé si es porque ellos mismos son ignorantes o si es porque tratan de engañar a otros más ignorantes que ellos, las autoridades inventan una supuesta “guerra económica” para justificar el daño que ellas mismas están causando con sus políticas injustificables.
Vía: Barómetro Político