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Más que un error; por: Eduardo Fernández / @EFernandezVE

Más que un error; por: Eduardo Fernández / @EFernandezVE

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Lo que ha ocurrido en la Casa Amarilla es un golpe a la confianza popular en la dirección opositora y una conducta que atenta contra todas las ilusiones que podemos haber acumulado para una pronta y eficiente superación de la crisis venezolana.

La juramentación de los gobernadores ante la llamada Asamblea Nacional Constituyente fue un error grave, un error que tiene consecuencias negativas para quienes anhelamos un cambio político en Venezuela.

En ninguna parte dice que los gobernadores, elegidos por el pueblo en cada uno de sus respectivos estados, tengan que venir a Caracas a juramentarse ante ninguna autoridad del poder central.

La Constituyente no existe. En eso hemos coincidido todos los venezolanos con alguna formación jurídica y con alguna conciencia política democrática.

Lo que el Gobierno llama Asamblea Nacional Constituyente no fue convocada por el pueblo venezolano como ordena la Constitución. Además, si hubiera sido convocada adecuadamente, no tiene ninguna competencia para juramentar gobernadores de estado.

Es más, ni siquiera la Asamblea Nacional -que es la legítima representación del pueblo venezolano- tendría facultades para convocar a los gobernadores a Caracas para prestar juramento.

Los gobernadores tienen que juramentarse ante el Consejo Legislativo regional o ante la autoridad judicial del estado que corresponda. Por lo demás, el artículo 347 de la Constitución nacional dice para qué sirve una Asamblea Constituyente, y en ninguna parte aparece que sea para juramentar a gobernadores de estado.

Los que hemos luchado en Venezuela por la descentralización del poder y por hacer realidad la condición de Estado Federal señalada en el artículo 4 de la Constitución, nos sentimos defraudados por ese acto de retroceso al centralismo y al ejercicio del poder arbitrario.

Pero no se trata solamente de un error jurídico, contrario a la Constitución, se trata de un error político de enormes repercusiones nacionales e internacionales. Los venezolanos que hemos dado una lucha prolongada por la libertad y por la democracia, tenemos que sentirnos defraudados por la conducta de los gobernadores electos en la plataforma opositora.

Lo que ha ocurrido en la Casa Amarilla es un golpe a la confianza popular en la dirección opositora y una conducta que atenta contra todas las ilusiones que podemos haber acumulado para una pronta y eficiente superación de la crisis venezolana.

El acto de juramentación de los gobernadores elegidos en la plataforma opositora ante la ANC tiene que haber creado un efecto negativo en la comunidad internacional que tan atenta y tan solidaria se ha manifestado con Venezuela y con los venezolanos 

Si en mi anterior artículo califiqué de catástrofe el resultado de las elecciones del 15 de octubre, ahora tengo que hablar de una inconsecuencia con los ideales democráticos de los venezolanos.

Seguiremos conversando.

Eduardo Fernández

@EFernandezVE

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