Presionar a Maduro sin disparar la migración venezolana, el dilema de Joe Biden
El martes pasado representantes de Biden y de Maduro se reunieron en México para abordar el tema de las sanciones a pocos días de la fecha límite
El martes pasado representantes de Biden y de Maduro se reunieron en México para abordar el tema de las sanciones a pocos días de la fecha límite
Con información de EFE
Washington, 15 abr (EFE).- La cuenta atrás para que caduque el alivio de sanciones estadounidenses sobre Venezuela está en marcha y eso pone al presidente Joe Biden en un dilema: presionar a Nicolás Maduro por la falta de garantías en las próximas elecciones sin provocar una crisis que fomente la migración venezolana.
En octubre pasado, Washington levantó durante seis meses varias sanciones sobre el petróleo y el gas venezolano como incentivo para que Maduro cumpliera con los Acuerdos de Barbados entre el chavismo y la oposición para celebrar elecciones democráticas.
La condición que puso Estados Unidos para no reimponer las sanciones era que todos los candidatos opositores pudieran concurrir, pero a punto de vencer el alivio este jueves, la principal aspirante de la oposición, María Corina Machado, sigue inhabilitada para los comicios del 28 de julio.
Las autoridades electorales tampoco dejaron registrar a su reemplazo, Corina Yoris, y la opositora Plataforma Unitaria tuvo que presentar de forma interina a Edmundo González Urrutia, lo que ha generado incluso críticas de aliados de Maduro como Colombia y Brasil.
Compromisos incumplidos
Claro está que la estrategia de Washington no ha dado sus mejores frutos y todos los ojos están puestos ahora en las decisiones que pueda tomar Biden.
En una reciente entrevista con EFE, el encargado del Departamento de Estado para América Latina, Brian Nichols, reconoció que "no hay muchas esperanzas para unas elecciones libres en Venezuela", aunque apuntó que "todavía hay tiempo de cambiar de ruta".
Según el diario The Washington Post, la Administración demócrata analiza cómo responder a los incumplimientos de Maduro sin empeorar el éxodo migratorio venezolano ni provocar un aumento de los precios de la gasolina en Estados Unidos.
La propuesta más fuerte sobre la mesa sería permitir a Venezuela seguir vendiendo crudo a clientes internacionales pero usando el bolívar en lugar del dólar, según el rotativo.
Desde el alivio de sanciones, Caracas ha ampliado los acuerdos con empresas extranjeras y la producción petrolera aumentó en el país un 18 % en el primer trimestre del año.
Renata Segura, directora del programa de Latinoamérica del centro de pensamiento International Crisis Group, sostiene que la implementación del Acuerdo de Barbados ha sido "muy deficiente" y pronostica que Biden revertirá "parcialmente" el alivio de sanciones sin volver a la situación de antes.
"Es evidente que no está en el interés de Estados Unidos que la situación económica venezolana se siga deteriorando por el impacto que eso genera en términos de migración", dijo a EFE.
El impacto en la migración
Centenares de miles de venezolanos han migrado a territorio estadounidense en los últimos años y el tema se ha convertido en un motivo de preocupación para la campaña de reelección de Biden dado que su rival, el expresidente republicano Donald Trump, lo utiliza continuamente como arma arrojadiza contra la Administración demócrata.
Según la visión de la Casa Blanca, la estrategia que asumió el anterior Gobierno de Trump (2017-2021) de presionar al máximo a Venezuela con sanciones para tumbar a Maduro solo ha servido para estrangular la economía del país y provocar un éxodo migratorio.
Preguntado por EFE, Elliott Abrams, encargado de la política hacia Venezuela bajo el mandato de Trump, respondió que cuando comenzaron las sanciones en 2019 la economía venezolana ya llevaba años deteriorada y habían salido del país cinco millones de personas.
El político añadió que el aumento de la producción de crudo en Venezuela no es lo suficientemente grande como para tener un impacto en el precio de la gasolina en Estados Unidos.
"Esto es un completo fracaso de la Administración de Biden y lo lógico sería volver a imponer las sanciones", argumentó Abrams, quien da por "muertos" los Acuerdos de Barbados.
El martes pasado representantes de Biden y de Maduro se reunieron en México para abordar el tema de las sanciones a pocos días de la fecha límite.
José Enrique Arrioja, de la organización empresarial Consejo de las Américas, duda de que Biden vaya a reimponer sanciones porque "hay demasiado en juego" y una decisión de este tipo podría terminar de dinamitar el incipiente diálogo entre el chavismo y la oposición.
"La Historia nos ha enseñado que toda transición democrática necesita una negociación", dijo a EFE.
En el horizonte no solo hay una cita electoral clave, la del 28 de julio en Venezuela, sino también los comicios del 5 de noviembre en Estados Unidos, con las imprevisibles consecuencias de un posible regreso de Trump a la Casa Blanca.
Renovación de licencia a Chevron en Venezuela no corre peligro pese a casos de corrupción
El estancamiento de las negociaciones políticas en Ciudad de México es el factor clave para la postura de la Casa Blanca ante las sanciones al chavismo, según expertos
El estancamiento de las negociaciones políticas en Ciudad de México es el factor clave para la postura de la Casa Blanca ante las sanciones al chavismo, según expertos
Con información de VOA Noticias
MARACAIBO, VENEZUELA — La renovación de la licencia del gobierno estadounidense a la empresa Chevron para sus operaciones en Venezuela, la próxima semana, no está en riesgo a pesar del escándalo de corrupción que ha salpicado a la estatal petrolera del país suramericano y del congelamiento de las negociaciones de México, coinciden expertos.
La petrolera Chevron Corporation recibió a finales de noviembre del año pasado de parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos una licencia que la autorizó a reanudar operaciones limitadas de extracción del petrolero venezolano por los siguientes seis meses.
Un comunicado y declaraciones de funcionarios del gobierno estadounidense indicaron que esa acción buscaba “proporcionar un alivio de sanciones específicas” como parte de una política a favor del diálogo político entre el gobierno de Nicolás Maduro y sus opositores.
Ese permiso ha permitido a Chevron enviar crudo venezolano a las refinerías de la costa del golfo de México. Su producción en las empresas mixtas llegó en enero a 90.000 barriles por día, un aumento de 80% en comparación con noviembre, informó Bloomberg.
Esa licencia vence el 25 de este mes, es decir, la próxima semana. Las discusiones sobre su renovación o no y los términos de las operaciones de Chevron en Venezuela ocurren en un contexto de escándalo de corupción milmillonaria de su socia, la estatal petrolera PDVSA.
El ejecutivo de Maduro denunció en marzo una“trama de corrupción” de funcionarios, intermediarios, empresarios, jueces, políticos del partido de gobierno y “mujeres de la mafia” que habría desfalcado entre 3.000 y 21.200 millones de dólares de la industria, de acuerdo con informes de las agencias de prensa internacionales, como Reuters.
La red de corrupción en PDVSA incluyó operaciones opacas de intermediarios que dejaron una mora de centenares de millones de dólares en cuentas por cobrar, según han descrito el gobierno y el fiscal general Tarek William Saab. Ya suman al menos 58 detenciones de figuras cercanas al poder venezolano.
Esa corrupción no será un factor clave para la renovación o no de la licencia a Chevron, advierten especialistas. El epicentro es el diálogo de México, dicen.
Corrupción de vieja data
Las irregularidades administrativas en PDVSA son asunto de “hace algún tiempo”, recuerda Francisco Monaldi, economista venezolano, con postgrado y doctorado en la Universidad de Stanford, y estudios de desarrollo económico en la Universidad de Yale.
Los escándalos de corrupción en PDVSA no son una novedad. La Fiscalía ha acusado penalmente y hasta detenido a jerarcas y directivos de la petrolera venezolana. En 2015, arrestó al exgerente José Luis Parada por negocios ilícitos con el combustible.
Tareck El Aissami, quien renunció como ministro de Petróleo debido al destape de la corrupción, había acusado previamente al expresidente de PDVSA, Rafael Ramírez, residenciado en Italia, de desfalcar al Estado con 4.800 millones de dólares entre 2012 y 2013, es decir, años antes de la imposición de sanciones o la liberación de licencias.
“Pareciera obvio que se va a renovar como está (la licencia de noviembre), porque no hay factores que cambien el statu quo” en las exigencias de Washington a Caracas, centradas esencialmente en el diálogo entre oposición y gobierno, dice Monaldi a la Voz de América.
La negociación de México, facilitada por Noruega y promovida por Estados Unidos como salida a la prolongada crisis política venezolana, estuvo congelada por 13 meses hasta que se reanudó, en noviembre pasado, coincidiendo con la licencia renovada para Chevron.
Casi 6 meses luego, no ha habido otro encuentro entre las delegaciones ni ha habido avances en el acuerdo logrado entonces, de un fondo con fines sociales.
Una cumbre sobre Venezuela convocada en Bogotá por el presidente colombiano Gustavo Petro, justamente para el día cuando se vence la licencia otorgada a Chevron de seis meses, el 25 de abril, pudiera descongelar la negociación y ayudar a “poner orden” en la crisis venezolana, sugiere Monaldi.
El economista cree “improbable” que la licencia de Chevron se amplíe, como se esperaba si hubiese existido avances hacia la redemocratización de su nación.
Da por sentado, eso sí, que no habrá inconveniente en renovarla en los mismos términos de noviembre.
Trama de impacto "bajo"
El “daño reputacional” del gobierno de Maduro por el reciente escándalo no ha tenido mayor repercusión en Estados Unidos, diagnostica en conversación con la VOA el especialista venezolano en economía y petróleo Antonio De La Cruz.
El impacto de la corrupción en PDVSA es “bajo” en la decisión de renovar o no la licencia a Chevron, señala. Según De La Cruz, la empresa “no va a perder esa oportunidad” de mejorar sus negocios en Venezuela a pesar del contexto.
“Pienso que van a conseguir la renovación de la licencia, van a seguir operando como vienen, van a seguir recibiendo los embarques de crudo (en las refinerías del golfo)”, indica.
Monaldi, por su parte, estima que la salida del ministerio de petróleo de El Aissami, señalado criminalmente y buscado aún por Estados Unidos, “podría facilitar” futuras negociaciones entre Washington y Caracas, en cambio.
“La imagen internacional (del gobierno), ciertamente, hace bastante más difícil a los actores internacionales negociar con PDVSA”, apunta, antes de recordar que, técnicamente, el escándalo subraya la necesidad de “buscar alternativas” a un mercado sancionado y forzado a vender entre descuentos y opacidad.
El gobierno estadounidense expresó su apoyo a la lucha anticorrupción del chavismo. “Apoyamos los esfuerzos para acabar con la corrupción, incluidos los de Venezuela, y vamos a seguir atentos a la situación”, comentó entonces John Kirby, portavoz de la Casa Blanca
De La Cruz, por su lado, afirma que Chevron tiene decenas de contratos “en la mano” con la estatal petrolera en Venezuela y no vislumbra su finalización en el corto plazo, mientras el gobierno de Maduro ha designado nuevos actores en la industria de hidrocarburos.
“Ya esa relación se transfirió directamente a la vicepresidenta Delcy Rodríguez” y el nuevo presidente de PDVSA, Pedro Tellechea, un coronel que se encargaba de la industria petroquímica, Pequivén, precisa. “A rey muerto, rey puesto, reza el refrán”, dice.