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Lula busca reanudar el diálogo con Venezuela para que vuelva a “la normalidad democrática”

Ha insistido en la posibilidad de continuar intentando una mediación conjunta de Brasil, Colombia y México para propiciar un diálogo entre el dictador venezolano, Nicolás Maduro, y la oposición

Ha insistido en la posibilidad de continuar intentando una mediación conjunta de Brasil, Colombia y México para propiciar un diálogo entre el dictador venezolano, Nicolás Maduro, y la oposición

Con información de EFE

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró este lunes en México que es necesario “reanudar una conversación” con Venezuela para que “vuelva a la normalidad democrática” tras la crisis política desencadenada después de las elecciones presidenciales de julio.

“Me interesa mucho que Venezuela vuelva a la normalidad democrática, es un país con el que tengo una buena relación, es un país que tiene una frontera de 1.600 kilómetros con Brasil (...) En otras palabras, necesitamos encontrar una manera de reanudar una conversación democrática”, afirmó Lula en declaraciones a los periodistas en Ciudad de México.

Lula se encuentra en la capital mexicana para asistir este martes 1 de octubre a la toma de posesión de la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, quien se convertirá en la primera presidenta en la historia del país norteamericano.

“Por eso estoy preocupado por Venezuela desde hace mucho tiempo, no sólo ahora. Porque mientras más paz tenga Venezuela, más paz tendrá Sudamérica, porque queremos consagrar a Suramérica como una zona de paz, no queremos guerra”, agregó.

Se prevé que el presidente brasileño se reúna con el presidente saliente de México, Andrés Manuel López Obrador, en el Palacio Nacional, y en la noche asista a la cena ofrecida por Sheinbaum con el resto de invitados oficiales.

Lula ha insistido en la posibilidad de continuar intentando una mediación conjunta de Brasil, Colombia y México para propiciar un diálogo entre el dictador venezolano, Nicolás Maduro, y la oposición después de las elecciones de julio, cuyos resultados oficiales dieron le dieron al mandatario la reelección.

Hasta ahora, las gestiones hechas por Brasil junto con Colombia y, en menor medida con México, han sido infructuosas para lograr ese objetivo.

Ninguno de los tres países ha reconocido el resultado anunciado por el organismo electoral y el Tribunal Supremo de Venezuela, que le atribuyó la victoria a Maduro y fue denunciado como fraudulento por la oposición, que postuló como candidato a Edmundo González Urrutia, ahora exiliado en España.

El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, insistió este sábado en que Nicolás Maduro no será un presidente “legítimamente electo” y, por lo tanto no será internacionalmente reconocido, a dos meses de las elecciones en las que se proclamó ganador por medio del fraude.

“Maduro no será un presidente legítimamente electo y, por lo tanto, no reconoceremos su legitimidad, no será internacionalmente reconocido. Será un presidente de facto, como ya lo es ahora, que controla el poder a través del Ejército y la Policía, controla el territorio, reprime a la disidencia”, aseguró el político en diálogo con France 24, en un momento en el que, por el contrario, el triunfo de Edmundo González Urrutia es cada vez más acompañado por la comunidad internacional.

Incluso, aprovechó su intervención para denunciar los crímenes perpetrados por el chavismo, propios del manejo de una dictadura, y lamentó que, de momento, “hay más de 2.000 personas arbitrariamente detenidas después de las elecciones cuyos resultados seguimos sin conocer”. Inclusive, el último informe difundido por la ONG Foro Penal expuso que, de ellas, 1.723 están privadas de su libertad estrictamente por cuestiones políticas, lo que representa “el mayor número” de este tipo de encarcelamientos en el país en lo que va del siglo XXI.

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Lula, sobre la tensión entre Venezuela y Guyana: "No queremos guerras, ni conflictos"

“Necesitamos construir paz, porque solo con paz podemos desarrollar nuestros países"

“Necesitamos construir paz, porque solo con paz podemos desarrollar nuestros países"

Con información de EFE

Río de Janeiro, 7 dic (EFE).- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este jueves, en la cumbre semestral del Mercosur, que acompaña con "creciente preocupación" las tensiones entre Venezuela y Guyana por la región del Esequibo e invocó a la Celac para mediar entre los dos países.

"No queremos guerras, ni conflictos, necesitamos construir paz, porque solo con paz podemos desarrollar nuestros países", dijo Lula en la apertura del encuentro presidencial del Mercado Común del Sur (Mercosur) en Río de Janeiro.

(c) Agencia EFE

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Lula siente que Venezuela está "cansada" y "quiere encontrar una solución"

"Si están de acuerdo con las reglas y la fecha de las elecciones, creo que tenemos la autoridad moral para pedir el fin de las sanciones

"Si están de acuerdo con las reglas y la fecha de las elecciones, creo que tenemos la autoridad moral para pedir el fin de las sanciones

Con información de EFE

Bruselas, 19 jul (EFE).- El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este miércoles que el Gobierno y la oposición en Venezuela están "cansados" de "pelear" y quieren "encontrar una solución" que pasa por pactar las condiciones y la fecha de las elecciones y a partir de ahí que caigan las sanciones "absurdas" de Estados Unidos.

"Siento que después de tanto tiempo de pelear todos están cansados. Todos. Siento que Venezuela está cansada. La gente quiere encontrar una solución", aseguró Lula en una rueda de prensa en Bruselas para valorar los resultados de la cumbre entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) celebrada el lunes y martes en la capital belga.

Lula y los presidentes de Argentina, Alfonso Fernández; Colombia, Gustavo Petro; y Francia, Emmanuel Macron; así como el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, mantuvieron una reunión el primer día de la cumbre con la vicepresidenta del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, y con el jefe negociador de la Plataforma Unitaria de la oposición venezolana, Gerardo Blyde.

Tras esa cita, la conclusión a la que llegaron es que "la situación en Venezuela se resolverá cuando los partidos y el Gobierno pacten la fecha electoral y las reglas para esa cita con las urnas", dijo Lula, quien aún no se había pronunciado sobre este encuentro.

Y una vez lo consigan, el siguiente paso sería alcanzar "el compromiso de que empiecen a caer los castigos impuestos por Estados Unidos, sanciones absurdas en las que Venezuela ya no puede hacer frente a su dinero que está en los bancos de otros países", añadió.

"Si están de acuerdo con las reglas y la fecha de las elecciones, creo que tenemos la autoridad moral para pedir el fin de las sanciones. Es eso", recalcó el presidente brasileño.

Según Lula, toda "la gente que estuvo allí se fue contenta con el resultado de la reunión".

"Me gustó la reunión. No esperaba resultado. Esperaba que la gente entendiera que la solución a los problemas de Venezuela es asunto del pueblo venezolano", dijo, y ayudó además que no hubiese "ningún problema importante que pudiera traer nerviosismo" a la cita, señaló.

Un cúmulo de circunstancias que le llevaron a concluir que el Gobierno y la oposición en Venezuela están próximos a conseguir un acuerdo.

"Porque luchas un mes, dos meses, tres meses, dos años, tres años, cuatro años, pero toda la vida.... Así que creo que estamos llegando allí", aseveró.

En sus conclusiones de la cumbre, la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe alentaron al Gobierno y a la oposición de Venezuela a entablar un diálogo "constructivo" que facilite un acuerdo entre ambas partes de cara a las elecciones de 2024.

"Alentamos un diálogo constructivo entre las partes en las negociaciones dirigidas por Venezuela en Ciudad de México", escribieron los 27 países de la UE y todos los de la Celac, menos Nicaragua, que se desmarcó de las conclusiones finales de la cumbre, que se celebró el lunes y el martes en Bruselas.

Nicaragua no suscribió la declaración final de la cumbre por discrepancias sobre la inclusión de un punto en la misma en la que los dos bloques expresan su "profunda preocupación" sobre "la guerra contra Ucrania".

Pese a esta nota disonante de la cumbre, "el relanzamiento de las relaciones entre la UE y la Celac representa una oportunidad para trabajar juntos en la resolución de la situación venezolana", destacaron, por su parte, en un comunicado conjunto este martes los presidentes Fernández, Petro, Lula da Silva, Macron, así como el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores.

Los jefes de Estado y Borrell hicieron un llamamiento a favor de negociaciones políticas que conduzcan a la organización de elecciones justas, transparentes e inclusivas para todos, y que permitan la participación de todos aquellos que lo deseen de conformidad con la ley y los tratados internacionales vigentes, con apoyo internacional.

Este proceso, añadieron, debe ir acompañado de "un levantamiento de las sanciones de todo tipo, con vistas a su completa abolición".

(c) Agencia EFE

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La desmesura de Lula y la nueva narrativa para blanquear a Maduro

El presidente brasileño le tendió una alfombra roja al dictador venezolano. Proceso de reinserción y promesa de acceso al banco de los BRICs. El brasileño parece alejarse cada vez más del presidente moderado que prometió en campaña

El presidente brasileño le tendió una alfombra roja al dictador venezolano. Proceso de reinserción y promesa de acceso al banco de los BRICs. El brasileño parece alejarse cada vez más del presidente moderado que prometió en campaña

Con información de Infobae / por: Laureano Pérez Izquierdo

Los griegos utilizaban el término “hubris” para referirse a la “desmesura”, lo opuesto a la sobriedad y la moderación. Se le asignaba a quien poseía el deseo de transgredir los límites impuestos por los dioses. Era, también, un concepto aplicable a aquellos que se rebelaban contra su propio destino.

Luiz Inácio Lula da Silva está empecinado en dar muestras de su permanente desmesura. Su tercer mandato está regado de transgresiones. El presidente de Brasil parece estar permanentemente enojado. Se lo nota con ganas de vengarse hasta de su propio pasado de equilibrio y moderación.

Este lunes, en una conferencia de prensa en el Palacio del Planalto, recibió con abrazos al dictador venezolano Nicolás Maduro. Fue el favor más grande que recibió el caudillo chavista en mucho tiempo. Hacía ocho años que no visitaba Brasil. El sucesor de Hugo Chávez no está acostumbrado a salir de su país. Teme ser detenido: sobre su cabeza pesa desde 2020 una recompensa de 15 millones de dólares. Está acusado de ser uno de los capos del Cartel de los Soles, dedicado al narcotráfico.

Lula le garantizó tranquilidad judicial y un blanqueo político internacional en Brasilia. En ese encuentro con la prensa, el histórico jefe sindical del Partido de los Trabajadores (PT) defendió a su invitado y dijo que no existía el autoritarismo en Venezuela. Llamó la atención, entre los presentes, la falta de rubor en su rostro.

Dijo que todo se trata de una “narrativa”, un invento. “Nicolás Maduro sabe muy bien la narrativa que han construido contra Venezuela. Ustedes saben la narrativa que han construido sobre el autoritarismo y la antidemocracia. Ustedes tienen como medios que deconstruir esa narrativa”, sentenció.

Lula lanzó así la campaña internacional para reinsertar a Maduro en la escena mundial. Empezará por América Latina. Lo reunirá este martes con otros pares regionales que visitarán Brasil en una cumbre que tiene como objetivo relanzar la Unasur. El blanqueo es la narrativa, diría el filósofo canadiense Marshall McLuhan.

Pero en su aseveración, Lula no sólo cometió una desmesura -un desafío a los dioses, según los antiguos griegos- sino que ofendió y subestimó la inteligencia y el sentido común de quienes lo observaban allí en el Planalto, o por televisión o lo seguían en las redes sociales. Hasta el propio Maduro se sorprendió y contribuyó con la desorientación generalizada: sólo eso explica que en la misma conferencia ofreciera a Brasil energía cuando en Venezuela sobran los apagones de luz.

El presidente de Brasil no puede ignorar que en tierra chavista se cometen todo tipo de violaciones a los derechos humanos. Las Naciones Unidas son claras al respecto. El organismo internacional ha emitido infinidad de informes que detallan una a una las más aberrantes torturas contra opositores, ultrajes sexuales, detenciones ilegales, desapariciones. Esos mismos crímenes contra la humanidad son los que investiga la Corte Penal Internacional (CPI). No son “prejuicios” como también los llama Lula.

Los repudios tronaron de inmediato. Uno de los primeros fue el de Juan Guaidó, cara visible de la oposición venezolana, exiliado en Estados Unidos. “Olvida a los asesinados, a las víctimas, la destrucción del Amazonas y a los millones de migrantes. Actitudes negacionistas de jefes de estado son aval para que individuos como Maduro sigan actuando con impunidad”, escribió. Human Right Watch también cuestionó al mandatario brasileño. “Como con Ucrania, Lula debería entender que si quiere que Brasil tenga un rol de liderazgo frente a Venezuela debe empezar por un diagnóstico acertado -y no falseado- de la realidad. El autoritarismo en Venezuela no es una ‘narrativa construida’. Es una realidad incuestionable”, dijo Juanita Goebertus, directora de esa ONG internacional.

Quizás pese también sobre Lula algo de pereza para leer los explícitos y largos informes de la ONU sobre los derechos humanos en Venezuela en años chavistas. Pero es extraño que desconozca que Brasil es el quinto país elegido por los millones de venezolanos que escapan de la dictadura para sobrevivir. Son casi medio millón (426.032), una porción enorme de los 7.239.953 que huyeron en los últimos seis años.

Maduro, sin desatender lo que ocurre fronteras adentro, responde a la “deconstrucción” literaria ordenada por Lula de manera particular: interpuso este martes mismo ante el Tribunal Superior de Justicia (TJS) un pedido para que se suspendan las elecciones primarias, algo que golpea de lleno al armado opositor. El resultado será el esperado por el Palacio de Miraflores. Otra vez el chavismo altera los comicios y cambia las reglas para su beneficio. Narrativa.

Lula, como Benjamin Button -aquel célebre personaje de Francis Scott Fitzerald-, parece estar atravesando una regresión en el otoño de su vida. A sus afirmaciones respecto a la culpabilidad de Ucrania por la sangrienta invasión ordenada por Vladimir Putin, le sumó después su paseo por China coqueteando con el lanzamiento de un nuevo orden mundial regido por el yuan y promueve al Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICs como rector financiero de ese nuevo estatus.

Para ello colocó en esa entidad bancaria a su discípula, Dilma Rousseff. Ese organismo está destinado a solucionar algunos problemas de flujo de caja de Moscú e Irán, sobre todo, cuando llegue el momento. Un servicio para saltar sanciones. También tiene como blanco captar nuevos socios y clientes. Beijing será el verdadero cajero. ¿Qué costo pagarán quienes busquen desesperadamente dinero allí? ¿Qué recursos dejarán como garantía? Venezuela se entusiasma de la mano de Lula. Argentina, también.

Por el momento, el brasileño parece alejarse cada vez más del presidente moderado que prometió en campaña. Quizás el enojo y resentimiento acumulados durante sus años de juicios y cárcel le estén jugando una mala pasada y haya provocado algún cambio en sus mecanismos de inhibición. Un déficit que lo lleva a la desmesura de decir que en Venezuela no existe el autoritarismo.

Twitter: @TotiPI

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Lula da Silva profundiza su acercamiento al chavismo: recibe a Maduro en Brasilia

Los mandatarios se reúnen en la antesala de una cumbre de jefes de Estado de América del Sur. Planean firmar acuerdos sobre las tribus indígenas en la frontera amazónica

Los mandatarios se reúnen en la antesala de una cumbre de jefes de Estado de América del Sur. Planean firmar acuerdos sobre las tribus indígenas en la frontera amazónica

Con información de EFE, Agencia Brasil y AFP reseñada por Infobae

El portal argentino Infobae reseñó la información en la cual señala, que el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva recibe el lunes al dictador venezolano Nicolás Maduro, luego de un período de aislamiento diplomático del líder chavista y un enfriamiento de las relaciones bilaterales durante el gobierno de Jair Bolsonaro.

Maduro aterrizó la noche del domingo en Brasilia y agradeció la “calida bienvenida” a través de Twitter. “Estaremos desarrollando, en las próximas horas, una agenda diplomática que viene a reforzar la unión necesaria de los pueblos de nuestro continente. ¡Estén pendientes!”, publicó, con fotos de su llegada junto a su esposa, Cilia Flores.

El viaje se produce como antesala de una cumbre de jefes de Estado sudamericanos convocada por Lula da Silva, con el objetivo de impulsar la integración regional.

Es la primera visita de Maduro desde 2015, cuando Maduro asistió a la toma de posesión para un segundo mandato de la expresidenta Dilma Rousseff.

Según la agenda difundida por el gobierno brasileño, Maduro y Lula tienen programada una reunión privada a las 10.30 (hora local, 13.30 GMT), una reunión ampliada a las 11.30 y una ceremonia de firma de actas a las 12.30, seguida de un almuerzo.

Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, los dos presidentes deben avanzar en el proceso de “normalización de las relaciones bilaterales”. Entre los temas de la agenda está la reapertura de las respectivas embajadas y sectores consulares. “También será una oportunidad para que los presidentes conversen sobre los procesos de diálogo interno en Venezuela, con vistas a la realización de las elecciones de 2024″, dijo Itamaraty.

En la reunión, se espera que los dos presidentes aborden los resultados de la reciente misión multidisciplinaria a la capital venezolana, organizada por la Agencia Brasileña de Cooperación, en la que participaron representantes de más de 20 órganos gubernamentales brasileños. “Se prestará especial atención a las cuestiones fronterizas, con énfasis en la protección de las poblaciones que residen en esta franja, entre ellas los pueblos yanomami”.

También según la carpeta, los dos jefes de Estado tratarán temas de la agenda regional, como la integración sudamericana y la cooperación amazónica, y multilateral, en particular en lo que se refiere a la paz, la seguridad y el cambio climático.

Datos del gobierno brasileño indican que el comercio bilateral con Venezuela alcanzó cerca de USD 1,7 mil millones en 2022, con exportaciones brasileñas de USD 1,3 mil millones e importaciones de cerca de USD 400 millones. El intercambio entre los dos países alcanzó los USD 6 mil millones en 2013, “lo que demuestra el potencial de la relación y estimula la profundización del diálogo con vistas a la reanudación de las asociaciones económicas, la complementariedad de las cadenas productivas y la eliminación de las barreras comerciales”.

Cumbre sudamericana

Un encuentro entre los líderes suramericanos no ocurría desde 2014 en Quito, durante la cumbre de Unasur, la instancia creada seis años antes por Lula (2003-2010) y el venezolano Hugo Chávez durante la primera ola de gobiernos izquierdistas. Pero luego de un giro conservador en las urnas, un Brasil bajo inestabilidad política tras el “impeachment” de Dilma Rousseff en 2016 y las desavenencias entre países por la crisis venezolana, el bloque regional quedó prácticamente paralizado, sin presupuesto y sin sede.

El objetivo de la cumbre de presidentes, según la Cancillería de Brasil, es promover el diálogo entre todos los países de la región, con vistas a reactivar la agenda de cooperación en áreas clave como salud, cambio climático, defensa, lucha contra el crimen transnacional, infraestructura y energía, entre otras.

El canciller brasileño, Mauro Vieira, señaló que su país ha invitado a los presidentes de las otras once naciones de la región: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. Todos confirmaron su asistencia, con la excepción de la mandataria peruana, Dina Boluarte, ya que no tiene vicepresidente y su salida del país obligaría a ceder el cargo al titular del Congreso.

Luego de ser recibidos uno a uno por Lula, los presidentes se reunirán en dos sesiones -primero con pronunciamientos individuales y luego para un debate informal-, seguidas de una cena en la Alvorada, residencia oficial del mandatario brasileño.

Todas las discusiones serán a puerta cerrada y aún no está garantizada una declaración final con una posición común.

Sin una agenda preestablecida y con un formato reducido -en la sala solo estarán los mandatarios, sus cancilleres y algunos asesores-, la idea del “retiro” propuesto por Lula es que los países puedan discutir con franqueza los problemas comunes. Le dará a la cita un aire “desacartonado”, “con el máximo de conversación posible”, dijo a la AFP una fuente de cancillería.

Según Gisela Maria Figuereido, secretaria brasileña para América Latina y Caribe, el encuentro tendrá tres objetivos. Los dos primeros son “retomar el diálogo” para buscar una “visión común” y acordar una agenda de cooperación en temas como salud, infraestructura, energía, medioambiente y combate del crimen organizado. Por ejemplo, el canciller brasileño Mauro Vieira dio impulso la semana pasada al llamado “corredor bioceánico”, una iniciativa para mover carga entre los océanos Atlántico y Pacífico, y que discuten desde hace años Perú, Chile, Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia. La tercera meta luce más complicada: encontrar un camino para un nuevo mecanismo de integración suramericana.

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Comienza presidencia de Lula, entre retórica, promesas de cambio y ataques al Gobierno de Bolsonaro

Pasada la euforia de la gran fiesta de la investidura, ahora el nuevo mandatario tiene que enfrentarse a la realidad, con grandes retos. Se espera que este mismo lunes entren en funciones los 37 miembros de su tren ministerial

Pasada la euforia de la gran fiesta de la investidura, ahora el nuevo mandatario tiene que enfrentarse a la realidad, con grandes retos. Se espera que este mismo lunes entren en funciones los 37 miembros de su tren ministerial

2 de Enero de 2023

Desde San Pablo, Brasil.

Luiz Inácio Lula da Silva, y su esposa Rosangela "Janja" da Silva, saludan a sus seguidores desde un Rolls Royce el día de su ceremonia de investidura, en Brasilia, Brasil, 1 de enero de 2023 (Reuters)

“Hoy nuestro mensaje a Brasil es de esperanza y reconstrucción. Si estamos hoy aquí es gracias a la conciencia democrática de la sociedad brasileña. Bajo los vientos de la redemocratización, solíamos decir: dictadura nunca más. Hoy, después del terrible desafío que hemos superado, debemos decir: democracia para siempre”.

Con estas palabras Luiz Inácio Lula da Silva, 77 años, asumió el cargo de 39º presidente de Brasil. Este es su tercer mandato tras dos legislaturas continuas de 2003 a 2010. En la historia de Brasil, Lula es el primer presidente, después de Getúlio Vargas, con más tiempo en el poder. Para su Partido de los Trabajadores (PT), este es el quinto mandato, incluido el segundo de Dilma Rousseff, que terminó con un impeachment en 2016. Lula fue elegido el 30 de octubre con el 50,9 % de los votos válidos frente al 49,1 % del presidente Jair Messias Bolsonaro, una diferencia de apenas 2,1 millones de votos, menos del 2% de los votos válidos. Esta diferencia es la más baja para un presidente electo desde 1989, lo que demuestra el clima de polarización política del país.

Lula atacó su predecesor en su discurso ante el Congreso. “Nunca se han distorsionado tanto los recursos del Estado para un proyecto autoritario de poder”. Y repitió el mantra de su gobierno de transición, es decir que la situación del país que deja Bolsonaro es “desoladora”, a pesar de que los datos económicos son muy positivos, inflación bajo el 6%, desempleo a los mínimos desde 2015 y un superavit primário de 34.140 millones de reales en 2022 (6.460 millones de dólares), por primera vez desde 2013. “Frente a esta terrible violencia me comprometo con el pueblo a reconstruir el país y hacer de nuevo un Brasil de todos y para todos. La rueda de la economía volverá a girar””, afirmó. Lula también declaró que no quería venganza, refiriéndose a Bolsonaro, agregando pero que “los que han errado responderán de sus errores”. Hablando varias veces del manejo de la pandemia, calificó a Bolsonaro de “genocida” . Pero se equivocó al decir que Brasil es el país con mayor número de víctimas en proporción al número de habitantes. En realidad, según Worldometers, Brasil sólo ocupa el puesto 20 por detrás de Perú, Chile y Estados Unidos, entre otros.

Según la última encuesta de Datafolha, el 51% de los brasileños cree que en su nuevo mandato Lula será mejor que Bolsonaro, una cifra que, sin embargo, no supera a la de los electores que le votaron en la segunda vuelta, lo que indica que las expectativas de la población brasileña son bajas en comparación con la media histórica. Al inicio de su primer mandato, en 2003, el porcentaje de los que esperaban que Lula gobernara bien era del 76%.

A pesar de estos datos en el segundo discurso frente al palacio presidencial de Planalto, Lula criticó a la “minoría violenta y antidemocrática” bolsonarista, pero defendió “gobernar para todos.” “Basta de odio, de noticias falsas, de bombas, de armas. Nuestro pueblo pide paz. La disputa electoral ha terminado. No hay dos Brasil, somos un solo pueblo, somos todos brasileños. Juntos somos fuertes, divididos siempre seremos el país del futuro que nunca llega”. Sin embargo, calificó de golpe de Estado la destitución de Dilma Rousseff en 2016, ocultando que el impeachment siguió el proceso democrático de las instituciones brasileñas y vino a bloquear a un gobierno que provocó la mayor recesión de la historia de Brasil. La paradoja, además, es que algunos de sus ministros en el nuevo gobierno votaron a favor del impeachment de Dilma.

El escepticismo de casi la mitad de la población en la encuesta Datafolha depende también de los recientes escándalos de corrupción del PT y de Lula, detenido en 2018 en el ámbito de la operación Lava Jato que destapó la caja negra de la corrupción brasileña. También está la incertidumbre sobre la estrategia económica del nuevo gobierno, dividida entre ministros vinculados a la Teoría Monetaria Moderna que apuestan por la expansión fiscal sin preocuparse por la inflación y vagas promesas de responsabilidad fiscal.

En su primer discurso en el Congreso, Lula hizo un recorrido por todos los temas que su gobierno quiere abordar: la lucha contra el hambre, los derechos humanos, el retorno de una Amazonia sostenible, el derecho a la sanidad pública, la derogación del techo de los gastos y de los decretos de Bolsonaro que facilitan el acceso a las armas y, además, prometió la aplicación eficaz de mecanismos de transparencia. El nuevo presidente afirmó también que Brasil debe figurar “entre las primeras economías del mundo”. “Corresponderá al estado articular la transición digital y llevar la industria brasileña al siglo XXI, con una política que apoye la innovación, fomente la cooperación público-privada y fortalezca la ciencia.”

Hasta las últimas horas fue un misterio quién entregaría la banda presidencial, ya que el presidente saliente Bolsonaro partió a Orlando, Florida, el 30 de diciembre, por tiempo indefinido, posiblemente por miedo a ser arrestado, como informó la prensa brasileña. Su vice Hamilton Mourão, presidente en ejercicio, también había hecho saber que no asistiría a la ceremonia. Desde la nueva Constitución de 1988, sólo dos mandatarios han recibido la banda y la han transmitido a sus sucesores, aunque no es un acto obligatorio: Lula y Fernando Henrique Cardoso. Al final, un grupo de gente común le entregó la banda, una mujer y un niño negro, un descapacitado y el jefe indígena Raoni “en nombre del pueblo brasileño”.

Fue la esposa de Lula, Rosângela da Silva, conocida como Janja, quien decidió cada detalle de este día de fiesta. Un papel que, aunque oficialmente se le atribuyó durante el gobierno de transición, según la prensa brasileña ha creado cierta polémica por su forma de actuar, considerada demasiado centralizadora. Ella misma declaró que quería dar un nuevo significado al papel de la primera dama. “”No voy a ser la mujer que se queda en casa mientras su marido sale a trabajar. Voy a ir con él”, dijo. En la organización de la investidura de su marido, fue ella quien eligió a los artistas del “Festival del Futuro”, quien quiso que el perro de la pareja, Resistencia, desfilara por la rampa presidencial y que durante el segundo discurso sacaba las páginas a medida que Lula las leía.

Hasta unas horas antes del comienzo de la ceremonia la posible presencia del dictador venezolano Nicolás Maduro llenó los titulares de la prensa brasileña. Al final, pese a la luz verde administrativa dada por el gobierno saliente, Maduro, en la lista negra del Tesoro estadounidense de los narcotraficantes más peligrosos, no asistió a la fiesta de Brasilia. En su lugar envió al Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez. Rodríguez, además de ser el jefe de la delegación negociadora en México con la oposición, es el alter ego de Maduro para el control de la población a través del reconocimiento biométrico, un servicio que ofrece Ex-Clé, una empresa argentina sancionada con bloqueos por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) porque proporcionó “bienes y servicios que el régimen de Maduro utilizó para llevar a cabo las elecciones parlamentarias fraudulentas del 6 de diciembre de 2020″. En 2009 fue el propio Rodríguez quien eligió a los servicios del Ex-Clé para el gobierno chavista. Itamaraty no explicó si la ausencia de Maduro se debió al problema de las sanciones que corrían el riesgo de ser impuestas a quienes tendrían que proveer el abastecimiento para su avión en Brasil, o por una imagen inoportuna para el nuevo gobierno de Lula.

Por otro lado, estuvieron presentes los principales exponentes de ese mundo multipolar representado por la alianza BRICS (Brasil, Rusia, India, China, y Sudáfrica), que también fue protagonista de la política exterior de Lula en sus dos mandatos anteriores. Putin envió de Moscú una delegación encabezada por la Presidenta del Senado, Valentina Matviyenko mientras China su vicepresidente, Wang Qishan, junto con los ministros de Comercio, Asuntos Exteriores y Desarrollo. En vísperas de su investidura, Lula se reunió separadamente con las delegaciones rusa y ucraniana para expresar “el deseo de Brasil de alcanzar la paz, de modo que las partes encuentren pronto un terreno común para poner fin al conflicto”.

También participó en la investidura de Lula el ex presidente de Bolivia Evo Morales y la delegación iraní, a pesar de la durísima represión que Teherán ejerce desde hace meses contra la población civil. La delegación estaba encabezada por Mohammad Bagher Ghalibaf presidente del parlamento iraní y ex comandante de la Fuerza Aérea de la Guardia Revolucionaria (IRGC), sancionada por el Tesoro estadounidense en 2013 por su apoyo al terrorismo.

Presenciaran a la ceremonia todos los presidentes del Cono Sur, desde Alberto Fernández por Argentina hasta Gustavo Petro por Colombia y el ex presidente de Uruguay Pepe Mujica. “Amanece un nuevo día en la América del Sur. Fuerza Lula! Fuerza Brasil!” escribió en Twitter Cristina Kirchner, la vicepresidenta de Argentina. Además de numerosas delegaciones de África, continente con el que Lula quiere reanudar intensos intercambios políticos y comerciales, estuvieron presentes el Rey de España Felipe VI y, desde Europa, el Presidente de Portugal Marcelo Rebelo de Sousa y el Presidente de Alemania Frank-Walter Steinmeier. “Orden y progreso: Brasil hace honor a su lema”, escribió el presidente francés Emmanuel Macron en Twitter. En representación del Presidente Joe Biden participó una delegación encabezada por la Secretaria del Departamento del Interior Deb Haaland acompañada por el Director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Juan González, y el Encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Brasilia, Douglas Koneff.

Más que una investidura ante sus 37 ministros y el mundo entero, fue un acontecimiento mediático completado con un concierto nocturno al estilo rave, llamado por los propios organizadores “del futuro” o “Lulapalooza”. Unos 60 artistas famosos, como Pablo Vittar y Valesca Popozuda, se turnaron en los dos escenarios para entretener a las cerca de 300.000 personas que acudieron a Brasilia para celebrar la toma de posesión del nuevo Presidente.

La investidura de Lula ha sido blindada desde los preparativos, tras el fallido atentado explosivo en el aeropuerto de la capital hace unos días y los graves actos de vandalismo de bolsonaristas que intentaron invadir la sede de la Policía Federal. Más de 8.000 policías y todas las fuerzas armadas del estado de Brasilia velaron por la seguridad de la ceremonia, junto con 350 francotiradores, helicópteros y drones. El acceso a la Plaza dos los Tres Poderes por temor a atentados se limitó a 40.000 personas que fueron todas controladas por detectores de metales.

Pasada la euforia de la gran fiesta de la investidura, ahora el nuevo gobierno de Lula tiene que enfrentarse a la realidad, con grandes retos como un nuevo anclaje fiscal, la reforma tributaria, los precios de la gasolina, el control de la inflación y un mundo exterior que ya no es el del gran boom de las materias primas que tanto lo favoreció en su primer mandato. Un cheque en blanco que Brasil le ha firmado y que ahora exige cobrar, para lo que las actuales alianzas con 14 partidos y las tranquilizadoras declaraciones genéricas de sus aliados políticos pueden no ser suficientes. Empezando por la de la presidenta del PT, Gleisi Hofmann, que declaró al diario Estado de São Paulo que “Lula conoce Brasil, sabe quién es quién y sobre todo lo que hay que hacer”.

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Brasil retomará la cooperación bilateral con el régimen de Maduro, con el regreso de Lula

El dictador y el presidente electo sostuvieron una conversación telefónica tras la victoria del líder del Partido de los Trabajadores, por un mínimo margen, el pasado domingo

El dictador y el presidente electo sostuvieron una conversación telefónica tras la victoria del líder del Partido de los Trabajadores, por un mínimo margen, el pasado domingo

Con Información de Infobae

El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, y el mandatario electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, acordaron este lunes, durante una conversación telefónica, retomar la agenda de cooperación bilateral, venida a menos en el último sexenio.

Maduro informó, en su cuenta de Twitter, que sostuvo una “buena conversación” con Lula, a quien le agradeció “su disposición” para “retomar la agenda binacional de cooperación”.

“El presidente Luiz Inácio Lula da Silva envió su saludo y compromiso a todo el pueblo venezolano. Tenemos la voluntad de trabajar duro por el fortalecimiento de América Latina y el Caribe, y por el desarrollo económico y social de nuestros pueblos”, dijo el mandatario en otro mensaje en la red social.

Este domingo, tras el triunfo de Lula en las elecciones presidenciales de Brasil, el régimen venezolano manifestó, mediante un comunicado, su “mejor disposición y buena voluntad para, juntos, fortalecer los lazos de amistad”.

Bolsonaro reconoció en 2019 al opositor Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, al igual que medio centenar de países, lo que supuso un empeoramiento en las relaciones binacionales que empezaron a deteriorarse con la llegada de Michel Temer al poder en 2016.El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, y el mandatario electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, acordaron este lunes, durante una conversación telefónica, retomar la agenda de cooperación bilateral, venida a menos en el último sexenio.

Maduro informó, en su cuenta de Twitter, que sostuvo una “buena conversación” con Lula, a quien le agradeció “su disposición” para “retomar la agenda binacional de cooperación”.

“El presidente Luiz Inácio Lula da Silva envió su saludo y compromiso a todo el pueblo venezolano. Tenemos la voluntad de trabajar duro por el fortalecimiento de América Latina y el Caribe, y por el desarrollo económico y social de nuestros pueblos”, dijo el mandatario en otro mensaje en la red social.

Este domingo, tras el triunfo de Lula en las elecciones presidenciales de Brasil, el régimen venezolano manifestó, mediante un comunicado, su “mejor disposición y buena voluntad para, juntos, fortalecer los lazos de amistad”.

Bolsonaro reconoció en 2019 al opositor Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, al igual que medio centenar de países, lo que supuso un empeoramiento en las relaciones binacionales que empezaron a deteriorarse con la llegada de Michel Temer al poder en 2016.

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Lula supera a Bolsonaro y volverá a ser presidente de Brasil

Con más del 99% de los votos computados, Lula llevaba 50,9% y Bolsonaro 49,1%, ante lo cual la autoridad electoral dijo que la victoria de Lula estaba matemáticamente asegurada

Con más del 99% de los votos computados, Lula llevaba 50,9% y Bolsonaro 49,1%, ante lo cual la autoridad electoral dijo que la victoria de Lula estaba matemáticamente asegurada

RÍO DE JANEIRO (AP) — Luiz Inácio Lula da Silva lo logró de nuevo: Veinte años después de ganar la presidencia de Brasil por primera vez, el izquierdista venció al presidente Jair Bolsonaro el domingo en unos comicios extremadamente reñidos que representan un giro radical para el país tras cuatro años de políticas derechistas.

Con más del 99% de los votos computados, Lula llevaba 50,9% y Bolsonaro 49,1%, ante lo cual la autoridad electoral dijo que la victoria de Lula estaba matemáticamente asegurada. Aproximadamente a las 10 de la noche, tres horas después de que se anunciaron los resultados, las luces se apagaron en el palacio presidencial sin que Bolsonaro reconociera la derrota ni emitiera ninguna declaración.

Antes de las elecciones, la campaña de Bolsonaro alegó repetidas veces que posiblemente habría manipulación electoral, aunque sin presentar bases para ello. Dichas acusaciones generaron temores de que no aceptaría la derrota e impugnaría los resultados si perdía.

Es un sorprendente regreso al poder para Lula, de 77 años, cuyo encarcelamiento en 2018 por un escándalo de corrupción le impidió participar en los comicios de ese año, lo que despejó el camino para el triunfo de Bolsonaro, defensor de valores conservadores.

“Hoy el único ganador es el pueblo brasileño”, declaró Lula en un discurso en un hotel del centro de Sao Paulo. “Esta no es una victoria mía ni del Partido de los Trabajadores, ni de los partidos que me apoyaron en la campaña. Es la victoria de un movimiento democrático que se formó por encima de partidos políticos, intereses personales e ideologías de forma que la democracia saliera victoriosa”.

Lula ha prometido un gobierno que vaya más allá de su Partido de los Trabajadores. Desea incluir a centristas e incluso a algunas personas de tendencia derechista que votaron por él por primera ocasión, y hacer que el país vuelva a gozar de la prosperidad que tenía en el pasado. Sin embargo, enfrenta dificultades para lograrlo en una sociedad muy polarizada en la que el crecimiento económico se está desacelerando y la inflación crece enormemente.

Estas fueron las elecciones más reñidas del país desde que regresó a la democracia en 1985, y representan la primera vez que el presidente en funciones no logra reelegirse. El margen de diferencia entre los candidatos fue solamente de un poco más de 2 millones de votos; previamente la contienda más reñida había sido la de 2014, la cual se decidió por una diferencia de aproximadamente 3,5 millones de sufragios.

Los comicios altamente polarizados en la mayor economía de Latinoamérica extendieron una ola de recientes victorias izquierdistas en la región, la cual incluye a Chile, Colombia y Argentina.

La ceremonia de inauguración de la presidencia de Lula se llevará a cabo el 1 de enero. Ya fue presidente de Brasil de 2003 a 2010.

Thomas Traumann, analista político independiente, comparó los resultados con el triunfo del presidente estadounidense Joe Biden en 2020, haciendo notar que Lula hereda una nación extremadamente dividida.

“El enorme desafío que Lula tiene será pacificar el país”, declaró. “Las personas no sólo están polarizadas en asuntos políticos, sino también tienen valores distintos, identidad y opiniones. Lo que es más, no les importan los valores, las identidades y las opiniones de la otra parte”.

Algunos mandatarios latinoamericanos expresaron rápidamente sus felicitaciones vía Twitter.

El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador manifestó: “Ganó Lula, bendito pueblo de Brasil. Habrá igualdad y humanismo”, y su homólogo chileno Gabriel Boric declaró: “Lula. Alegría!”. Por su parte, el mandatario argentino Alberto Fernández dijo: “¡Felicitaciones @LulaOficial! Tu victoria abre un nuevo tiempo para la historia de América Latina. Un tiempo de esperanza y de futuro que empieza hoy mismo”.

Biden también felicitó a Lula, y elogió las “elecciones libres, imparciales y creíbles” del país. La Unión Europea emitió un comunicado de felicitación al nuevo presidente, y aplaudió a la autoridad electoral por su eficacia y transparencia durante toda la campaña.

Bolsonaro iba al frente durante la primera parte del conteo y, en cuanto Lula lo rebasó, algunos automóviles en el centro de Sao Paulo comenzaron a tocar sus bocinas. Podía escucharse a la gente en el vecindario Ipanema de Río de Janeiro gritar: “¡Repuntó!”

En la sede de campaña de Lula en el centro de Sao Paulo los presentes no estallaron en vítores sino hasta que se anunció el resultado final, una muestra de la tensión que se vivió en toda la contienda.

“Cuatro años esperando esto”, dijo Gabriela Souto, uno de los pocos simpatizantes a los que se les permitió la entrada debido a las fuertes medidas de seguridad.

Afuera de la casa de Bolsonaro en Río de Janeiro, donde se concentró su base de seguidores, una mujer encima de un camión efectuó una oración a través de una bocina, y luego cantó con fervor, intentando generar entusiasmo. Pero los simpatizantes, engalanados con los colores amarillo y verde de la bandera, apenas respondieron. Muchos sí se reanimaron cuando se escucharon las notas del himno nacional y cantaron sonoramente con la mano sobre el corazón.

Durante meses pareció que Lula obtendría una victoria fácil, con una campaña en la que azuzó la nostalgia por su presidencia, en la que la economía de Brasil se encontraba en auge y la asistencia social gubernamental ayudó a decenas de millones de personas a ingresar a la clase media.

Pero aunque Lula encabezó la primera ronda de los comicios el 2 de octubre con 48% de los votos, Bolsonaro logró un sólido segundo lugar con 43%, en una muestra de que los sondeos de opinión subestimaron significativamente su popularidad.

El gobierno de Bolsonaro se ha caracterizado por discursos incendiarios, su puesta a prueba de las instituciones democráticas, su ampliamente criticado manejo de la pandemia de COVID-19 y la peor deforestación de la selva amazonica en 15 años. Pero ha construido una base de simpatizantes devotos al defender los valores conservadores y presentarse como una protección contra las políticas izquierdistas que dice infringen las libertades personales y producen agitación económica. Y acumuló apoyo en un año electoral en el que el gobierno efectuó enormes gastos.

“No enfrentamos a un oponente, a un candidato. Enfrentamos a la máquina del Estado brasileño puesta a su servicio, de forma que no pudiéramos ganar las elecciones”, le dijo Lula a la multitud en Sao Paulo.

Lula construyó un amplio programa de bienestar social durante su presidencia, el cual ayudó a que decenas de millones de personas ingresaran a la clase media, y presidió un auge económico. Al concluir su gobierno tenía una tasa de aprobación superior al 80%, ante lo cual el entonces presidente estadounidense Barack Obama dijo que era “el político mas popular de la Tierra”.

Pero también es recordado por una amplia red de corrupción durante su gobierno que salió a la luz después de una serie de investigaciones. El arresto de Lula en 2018 le impidió participar en la contienda electoral de ese año frente a Bolsonaro, un legislador en esa época que era abierto simpatizante del exmandatario estadounidense Donald Trump.

Lula fue encarcelado durante 580 días por corrupción y lavado de dinero. Posteriormente el Supremo Tribunal Federal anuló sus declaraciones de culpabilidad, tras determinar que el magistrado presidente había actuado con parcialidad y se coludió con la fiscalía. Eso le permitió a Lula postularse a la presidencia del país por sexta ocasión.

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Los brasileños deciden entre Bolsonaro y Lula

“Es una segunda ronda muy dura y un domingo muy tenso, y las tensiones podrían continuar más allá de hoy”

“Es una segunda ronda muy dura y un domingo muy tenso, y las tensiones podrían continuar más allá de hoy”

Con información de AP

RÍO DE JANEIRO (AP) — Los brasileños comenzaron a votar el domingo en una divisiva segunda vuelta electoral que enfrentaba a un mandatario que abogaba por salvaguardar los valores cristianos tradicionales contra un expresidente que prometía devolver el país a un pasado más próspero.

La votación parece un ajustado duelo entre el presidente, Jair Bolsonaro, y su némesis política, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Ambos son líderes políticos divisivos y muy conocidos que provocan tanta devoción como aversión.

Las elecciones decidirán si la cuarta democracia más grande del mundo mantiene su rumbo de política de ultraderecha o devuelve a un izquierdista al gobierno. En ese último caso, también está por ver si Bolsonaro acepta una derrota.

Bolsonaro estuvo de primero en la fila para votar en un complejo militar en Río de Janeiro, vestido con su camisa verde y amarilla, los colores de la bandera nacional, como lo ha hecho en sus concentraciones de campaña.

“Espero la victoria por el bien de Brasil”, expresó a reporteros después. “Si Dios quiere, seremos victoriosos hoy. En realidad, Brasil será victorioso hoy”.

En Brasilia, los centro de votación ya estaban llenos en la mañana. En uno de ellos, Luiz Carlos Gomes, un funcionario público retirado, dijo que estaba decidido por Lula.

“Es el mejor para los pobres, especialmente en el campo”, expresó Gomes, de 65 años y de la región de Maranhao en el noreste. “Antes de él, estábamos todos muriéndonos de hambre”.

Se espera que más de 120 millones de brasileños participen en los comicios, pero como el voto se hace de forma electrónica el resultado suele estar disponible en cuestión de horas desde el cierre de urnas por la tarde. La mayoría de los sondeos sitúa a Lula en cabeza, aunque los analistas coinciden en que el margen se ha estrechado en las últimas semanas.

Durante meses pareció que Lula se encaminaba a una victoria fácil impulsada por la nostalgia por sus mandatos entre 2003 y 2010, cuando la economía brasileña crecía y los programas sociales sacaron a decenas de millones de personas de la pobreza.

Pero en las elecciones de primera ronda el 2 de octubre, Lula fue el más votado de los 11 candidatos con un 48% de los sufragios, mientras que Bolsonaro fue segundo con un 43%, lo que mostraba que las encuestas habían subestimado de forma considerable la popularidad del presidente. Muchos brasileños ven con buenos ojos la defensa de los valores sociales conservadores que ha hecho Bolsonaro, y el mandatario ha ganado apoyos con un gran gasto social.

Lula votó el domingo en Sao Bernardo do Campo, en las afueras de Sao Paulo, donde vivió durante décadas y comenzó su carrera política como líder sindical. Iba vestido de blanco, como solía hacerlo durante la campaña, en vez del rojo que es el color de su partido.

“Hoy elegiremos qué tipo de Brasil queremos, cómo queremos que se organice nuestra sociedad. El pueblo decidirá qué tipo de vida quiere”, dijo Lula a los reporteros. “Es por eso que este es el día más importante de mi vida. Estoy convencido de que los brasileños optarán durante el plan bajo el cual gane la democracia”.

En Brasil, los candidatos que lideran la primera vuelta tienden a ganar en segunda. Pero el politólogo Rodrigo Prando señaló que esta campaña es tan atípica que no se puede descartar un triunfo de Bolsonaro. El presidente consiguió el apoyo de los gobernadores de los tres estados más poblados y varios aliados suyos lograron grandes victorias en votaciones al Congreso.

“Políticamente, Bolsonaro es más fuerte de lo que se imaginaba”, dijo Prando, profesor de la Universidad Presbiteriana Mackenzie en Sao Paulo. “Matemáticamente, Lula está en cabeza”.

También se elige a los gobernadores de doce estados, incluidos el más poblado, Sao Paulo, así como Amazonas y Bahía, en el nordeste.

Más de 150 millones de brasileños pueden votar, aunque el 20% del electorado se abstuvo en primera ronda. La Corte Suprema emitió un fallo que permite a las capitales estatales proporcionar transporte público gratuito el día de las elecciones, y tanto Lula como Bolsonaro han hecho esfuerzos por impulsar la participación.

Los candidatos han hecho pocas propuestas para el futuro del país más allá de afirmar que mantendrán un gran programa de subvenciones para los pobres, pese al escaso margen fiscal. Han cruzado críticas y lanzado campañas de desprestigio en internet, aunque los ataques procedentes del bando de Bolsonaro son considerablemente más numerosos.

Sus cuatro años en el cargo se han visto marcados por un abierto conservadurismo y la defensa de valores tradicionales cristianos. Afirmó sin pruebas que el regreso de Lula al poder conllevaría comunismo, legalización de drogas, abortos y la persecución de iglesias.

“Voy a votar por Bolsonaro porque creo en su proyecto, y creo en la amada patria brasileña, que es lo que él apoya: familia, Dios y patria”, declaró Helena Alves, una jubilada de 53 años en Brasilia. “Tuvo muy poco tiempo para gobernar porque hubo dos años de pandemia”.

Lula se centró en la criticada gestión de Bolsonaro de la pandemia del COVID-19 y dijo que el presidente no cuidó de los más necesitados. También describió a Bolsonaro como un enemigo de la selva amazónica, ya que quitó poder a las autoridades ambientales y su mandato coincidió con un aumento de la deforestación.

En sus videos de campaña, Lula también criticó a Bolsonaro por una estrategia que desvió miles de millones a legisladores para sus proyectos personales a cambio de apoyo político. Se conoce como el “presupuesto secreto” debido a la falta de transparencia sobre el destino final del dinero, y Lula dijo que había mermado los fondos para gastos sociales importantes.

Pero para muchos, el historial del Partido de los Trabajadores de Lula es igual de indeseable. Una amplia investigación reveló la implicación del partido en enormes escándalos de corrupción que implicaban a ejecutivos y políticos de primer nivel.

El propio Lula estuvo 19 meses en prisión por corrupción y lavado de dinero. La Corte Suprema anuló su condena en 2019 con el argumento de que el juez no había sido imparcial y conspiró con la fiscalía. Eso no impidió a Bolsonaro recordar las condenas a los votantes. Un posible regreso de Lula sería como dejar que un ladrón regresara a la escena del crimen, advirtió el mandatario.

La enorme movilización digital del presidente se hizo evidente en los últimos días cuando su campaña introdujo nuevas -y no demostradas- acusaciones de posible manipulación electoral. Eso reavivó el temor a que Bolsonaro pudiera impugnar el resultado electoral si pierde, como hizo el expresidente de Estados Unidos Donald Trump, al que admira.

Durante meses afirmó que las máquinas brasileñas de voto electrónico son propensas al fraude, aunque nunca presentó pruebas, ni siquiera después de que la autoridad electoral le diera un plazo límite para hacerlo.

Más recientemente, las acusaciones se centraron en el espacio reservado en medios a los avisos políticos. La campaña de Bolsonaro afirmó que las emisoras de radio no habían emitido más de 150.000 anuncios electorales y afirmaron que eso podría derivar de un plan deliberado de debilitar su candidatura. La autoridad electoral rechazó abrir una investigación debido a la falta de pruebas.

“No sabemos si este resultado será cuestionado o no, y hasta qué punto”, dijo Carlos Melo, profesor de ciencias políticas en la Universidad Insper de Sao Paulo. “Es una segunda ronda muy dura y un domingo muy tenso, y las tensiones podrían continuar más allá de hoy”.

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Brasil: Bolsonaro y Lula buscan apoyos de cara a 2da vuelta

Bolsonaro y Lula son las figuras políticas más queridas y odiadas de Brasil, por lo que muchos políticos anunciaron que no votarían por ninguno de ellos

Bolsonaro y Lula son las figuras políticas más queridas y odiadas de Brasil, por lo que muchos políticos anunciaron que no votarían por ninguno de ellos

Con información de AP

SAO PAULO (AP) — El presidente brasileño Jair Bolsonaro y el examandatario Luiz Inácio Lula da Silva comenzaron el martes a integrar a aliados centristas a sus campañas, dos días después de que ambos candidatos avanzaran a una segunda ronda electoral a celebrarse el próximo 30 de octubre.

El izquierdista Lula, quien gobernó la democracia más grande de Latinoamérica de 2003 a 2010, ganó la primera ronda del domingo con el 48% de los votos, por 43% del derechista Bolsonaro.

Bolsonaro y Lula son las figuras políticas más queridas y odiadas de Brasil, por lo que muchos políticos anunciaron que no votarían por ninguno de ellos.

Lula recibió un tibio respaldo del centroizquierdista Ciro Gomes, quien terminó en cuarto lugar en los comicios del domingo y que alguna vez fue uno de sus aliados clave. Gomes, que captó el 3% de la votación, dijo en un video que estaba acatando la decisión de su Partido Democrático Laborista de brindar su apoyo al candidato izquierdista.

“En estas circunstancias (votar por Lula) es la última salida”, dijo Gomes, quien no mencionó al exmandatario por su nombre.

Bolsonaro recibió el apoyo de los gobernadores de tres estados surorientales de Brasil, la región más rica y poblada del país: Romeu Zema, en Minas Gerais y Claudio Castro en Río de Janeiro, quienes fueron reelegidos el domingo, y de Rodrigo García, en Sao Paulo, quien no logró repetir en el cargo.

Zema y Castro ya habían apoyado a Bolsonaro anteriormente, pero se habían mantenido en silencio durante buena parte de la contienda presidencial de este año. García, quien heredó la gubernatura de Sao Paulo en marzo tras la renuncia de Joao Doria, no había comentado sobre los comicios hasta el martes.

El analista político Thomas Traumann dijo que Bolsonaro recibió gran impulso con los espaldarazos del martes, pero señaló que Lula podría nivelar la situación si la senadora Simone Tebet se suma a su campaña. Tebet, una abierta detractora de Bolsonaro, obtuvo el 4% de los votos el domingo y terminó en tercer lugar entre 11 aspirantes.

“Ella puede marcar una diferencia si la campaña se centra menos en el Partido de los Trabajadores y más en una coalición”, dijo Traumann. “Bolsonaro tendrá la maquinaria gubernamental en tres estados que son muy influyentes. Si el Partido de los Trabajadores no reacciona, le darán a Bolsonaro la oportunidad de ganar”.

El otrora poderoso Partido Social Democrático, de centro derecha, dijo que no respaldaría a ninguno de los candidatos en la segunda vuelta y permitiría a sus miembros elegir libremente.

Algunos miembros veteranos del partido han manifestado su apoyo a Lula, como el senador Tasso Jereissatti y el excanciller Aloysio Nunes. Pero algunos miembros más jóvenes del partido respaldan a Bolsonaro, como el legislador federal Lucas Redecker.

Bolsonaro les dijo a sus simpatizantes en la capital, Brasilia, que espera reducir el margen de seis millones de votos con una intensa campaña en el sureste del país.

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AP: Brasil celebra elecciones históricas: Lula contra Bolsonaro

Brasil tiene más de 150 millones de posibles votantes y votar es obligatorio, pero la tasa de abstención puede llegar al 20%

Brasil tiene más de 150 millones de posibles votantes y votar es obligatorio, pero la tasa de abstención puede llegar al 20%

Con información de AP

RÍO DE JANEIRO (AP) — Más de 120 millones de brasileños votaban el domingo en unas polarizadas elecciones que podrían decidir si el país devuelve a un izquierdista al timón o si la cuarta democracia más grande del mundo mantiene en el cargo a su mandatario de ultraderecha durante cuatro años más.

El duelo, que comenzó con la apertura de urnas a las 8:00 de la mañana de Brasilia, enfrentaba al actual presidente, Jair Bolsonaro, contra su némesis política, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Había otros nueve candidatos, pero su apoyo estaba muy por detrás de los de Bolsonaro y Lula.

Los sondeos de opinión recientes daban a Lula una amplia ventaja. La última encuesta de Datafolha publicada el sábado mostraba que el 50% de los consultados que pensaban votar a un candidato dijeron que optarían por Lula, frente al 36% de Bolsonaro. La firma entrevistó a 12.800 personas, con un margen de error de más menos dos puntos porcentuales.

Agatha de Carvalho, de 24 años, llegó al centro de votación en Rocinha, un barrio de clase trabajadora en Rio de Janeiro, antes de que abriera, con la esperanza de votar antes de ir al trabajo, pero se encontró con que unas 100 personas ya estaban en fila. Dijo que votaría por Lula porque Bolsonaro “es terrible”.

“Mucha gente murió por culpa de él, durante la pandemia. Si él no hubiera hecho lo que hizo, algunas de esas muertes se podrían haber evitado”, expresó.

El mandato de Bolsonaro se ha distinguido por su retórica provocadora, su presión sobre instituciones democráticas, su criticada gestión de la pandemia del COVID-19 y la peor deforestación en la selva amazónica en 15 años.

Pero el mandatario ha formado una base de fieles con su defensa de los valores familiares tradicionales, su rechazo a la corrección política y presentándose como un protector de la nación ante políticas de izquierdas que erosionan la libertad personal y provocan inestabilidad económica.

También en Rocinha, Manuel Pintoadinho, un trabajador metalúrgico de 65 años, dijo que votó por Bolsonaro y rechazó que el mandatario tenga la culpa por los problemas económicos.

“La pandemia lo arruinó todo, la inflación está por las nubes, eso no es culpa de él”, declaró Pintoadinho.

La lenta recuperación económica aún no ha llegado a los pobres y 33 millones de brasileños pasan hambre pese al aumento de las prestaciones sociales. Como varios de sus vecinos latinoamericanos que lidian con una alta inflación y un gran número de personas excluidas del empleo formal, Brasil estudia un giro a la izquierda.

Gustavo Petro en Colombia, Gabriel Boric en Chile y Pedro Castillo en Perú son algunos de los líderes izquierdistas que han asumido el poder hace poco en la región.

Hay una posibilidad de que Lula gane en primera ronda, sin necesidad de disputar un balotaje el 30 de octubre. Para que eso ocurra necesitaría más del 50% de los votos válidos, que excluyen los votos en blanco o estropeados. Brasil tiene más de 150 millones de posibles votantes y votar es obligatorio, pero la tasa de abstención puede llegar al 20%.

Una victoria clara aumentaría la expectación sobre cómo reacciona el presidente al conteo, ya que ha cuestionado de forma reiterada la fiabilidad no sólo de los sondeos, sino de las máquinas de voto electrónico. Los analistas temen que haya sentado las bases para rechazar los resultados. En un momento dado, Bolsonaro afirmó tener pruebas de fraude, pero nunca presentó ninguna, ni siquiera después de que la autoridad electoral le marcara un plazo límite para hacerlo. El 18 de septiembre dijo que si no ganaba en primera ronda, algo debía ser “anómalo”.

Los dos favoritos tienen grupos fundamentales de apoyo: los evangélicos y hombres blancos para Bolsonaro, y las mujeres, minorías y pobres para Lula.

Lula, de 76 años, votará en el estado de Sao Paulo, donde fue obrero metalúrgico y líder sindical. Salió de la pobreza para llegar a la presidencia y se le reconoce la creación de un gran programa de prestaciones sociales durante su mandato entre 2003 y 2010 que ayudó a llevar a decenas de millones de personas a la clase media.

Pero también se le recuerda por la implicación de su gobierno en amplios escándalos de corrupción que involucraban a políticos y ejecutivos de empresas.

Las propias condenas de Lula por corrupción y lavado de dinero le supusieron 19 meses de prisión, que le dejaron fuera de la campaña presidencial de 2018 que según los sondeos lideraba frente a Bolsonaro. La Corte Suprema anuló más tarde la condena de Lula con el argumento de que el juez no había sido imparcial y conspiró con la fiscalía.

Marialva Santos Pereira, de 47 años, dijo que votaría por Lula por primera vez desde el 2002.

“No me gustaron los escándalos en su primer gobierno y dejó de votar por el Partido de los Trabajadores. Pero ahora sí voy a votar por ellos, porque creo que Lula fue encarcelado injustamente y porque Bolsonaro es un presidente tan malo que todos los otros parecen mejores”.

Tras votar en São Bernardo do Campo, el centro de manufactura en el estado Sao Paulo donde fue líder sindical, Lula recordó que hace cuatro años estaba preso y no pudo votar.

“Quiero tratar de regresar la normalidad al país, hacer de éste un país que nuevamente cuide a sus ciudadanos”, dijo Lula a reporteros.

Bolsonaro creció en una familia humilde antes de entrar en el ejército. Más tarde entró en política tras ser expulsado del ejército por su presión explícita para que se subiera el salario de los militares. Durante sus siete legislaturas como parlamentario minoritario en la cámara baja del Congreso expresó a menudo su nostalgia por las dos décadas de dictadura militar en el país.

Sus gestos a las fuerzas armadas han causado preocupaciones de que su posible rechazo de los resultados electorales puedan contar con el apoyo de oficiales de alto rango.

Normalmente, el papel de los militares en las elecciones se limita a transportar máquinas de voto a comunidades aisladas y reforzar la seguridad en zonas violentas. Pero Bolsonaro sugirió este año que el ejército debería hacer un conteo paralelo de los votos.

Aunque la idea no se concretó, el Ministerio de Defensa dijo que comprobaría los resultados de 380 centros de votación en Brasil. Cualquier ciudadano o entidad puede hacer lo mismo, consultando un conteo disponible en cada centro de votación tras el cierre de las urnas y en internet.

Tras votar en Río de Janeiro y portando una camiseta con los colores de la bandera brasileña, Bolsonaro dijo a periodistas que unas elecciones justas deben ser respetadas y que la primea ronda será decisiva. Cuando se le preguntó si respetaría los resultados, alzó el pulgar y se fue.

Como el voto se hace de forma electrónica, los resultados preliminares suelen estar disponibles en cuestión de minutos, y los resultados finales unas pocas horas después. Este año, todos los centros de votación cerrarán a las 17:00 de Brasilia, independientemente de las zonas horarias en las que se encuentren.

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Lula da Silva pidió la celebración de elecciones libres y la alternancia política en Venezuela: “No hay presidente insustituible”

El ex mandatario brasileño, criticado por no denunciar los abusos de los derechos humanos en Venezuela, elogió el acercamiento entre Washington y Caracas bajo el gobierno de Joe Biden y pidió tratar al país con respeto y con ganas de que sea lo más democrático posible

El ex mandatario brasileño, criticado por no denunciar los abusos de los derechos humanos en Venezuela, elogió el acercamiento entre Washington y Caracas bajo el gobierno de Joe Biden y pidió tratar al país con respeto y con ganas de que sea lo más democrático posible

Con información de Europa Press / Infobae

Lula da Silva dejó caer la posibilidad de un futuro para Venezuela sin el chavismo. “Yo defiendo la alternancia de poder en Venezuela y en todos los países. No hay un presidente insustituible”

El ex presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió este lunes la celebración de elecciones libres en Venezuela y una alternancia democrática de poder, como la que disfruta Brasil, alegando que “no hay ningún presidente insustituible”.

“Tenemos que tratar a Venezuela con respeto y siempre queriendo que sea lo más democrática posible”, expresó el candidato del Partido de los Trabajadores. Abogó por unos comicios que sean aceptados por todos los actores políticos.

Lula da Silva dejó caer la posibilidad de un futuro para Venezuela sin el chavismo. “Yo defiendo la alternancia de poder en Venezuela y en todos los países. No hay un presidente insustituible”, dijo el ex presidente en un acto en Sao Paulo.

Sin embargo, Lula Da Silva agregó que no está de acuerdo con que los países occidentales reconozcan al ex presidente de la Asamblea Nacional y líder opositor Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela.

Lula fue encarcelado en 2018 por una condena de soborno y cumplió 19 meses de prisión. Es firme en decir que es inocente y aseguró que el caso en su contra tuvo una motivación política.

Su visión sobre Venezuela difiere de la de su rival de extrema derecha y actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que siguió a Estados Unidos al respaldar a Guaidó y romper los lazos diplomáticos con el gobierno de Maduro.

Lula Da Silva elogió lo que llamó el acercamiento entre Washington y Caracas bajo el gobierno de Joe Biden. “Espero que no sea sólo por el petróleo”, añadió.

A Lula se lo ha criticado que no rechace los abusos de los derechos humanos en Nicaragua, Cuba y Venezuela. Si gana en octubre, se espera que restablezca las relaciones con el dictador venezolano, Nicolás Maduro, aliado de su Partido de los Trabajadores.

“Brasil tratará a Venezuela con respeto. Espero que la Unión Europea trate a Venezuela con respeto y que Estados Unidos restablezca las relaciones con Venezuela”, dijo el candidato de la izquierda durante la rueda de prensa con periodistas extranjeros.

Lula Da Silva elogió lo que llamó el acercamiento entre Washington y Caracas bajo el gobierno de Joe Biden. “Espero que no sea sólo por el petróleo”, añadió.

Entretanto, el actual presidente y candidato a la reelección de Brasil, Jair Bolsonaro, declaró en una entrevista que “no cierra las puertas a nadie” en Sudamérica y que, en caso de ser reelecto, también mantendrá relaciones con los gobiernos de izquierda.

En agosto del año pasado, Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que el actual mandatario del país, Jair Bolsonaro, “es peor” que su homólogo venezolano, Nicolás Maduro.

Lula hizo la declaración durante una entrevista con la radio Metrópole de Salvador, cuando defendió que la autodeterminación de los pueblos es algo que “no se toca” y debe ser respetada, sin la injerencia de otros países, por lo que cabe a cada población decidir sobre sus gobernantes.

Brasil declaró a Venezuela en 2019 como un país en situación de “grave y generalizada violación de los derechos humanos”, lo que facilitó la concesión del estatus de asilo a unos 50.000 venezolanos que ingresaron al país huyendo de la crisis económica, social, política y humanitaria

“Cada país cuida de su país. Que Maduro sea lo que quiera, pero quien tiene que ponerlo o sacarlo es el pueblo de Venezuela y no Bolsonaro, que es peor que Maduro”, aseveró el ex jefe de Estado. La declaración marca un distanciamiento del ex presidente respecto a la dictadura de Maduro, un antiguo aliado y a quien Lula llegó a pedir que fuera reconocido como único y legítimo presidente de Venezuela a inicios de 2021.

“Yo no defiendo el régimen de Venezuela. Yo no defiendo qué hace Maduro o qué deja de hacer. Lo que pienso es que el problema de Venezuela es un problema de los venezolanos, no es un problema de los norteamericanos”, advirtió.

Brasil declaró a Venezuela en 2019 como un país en situación de “grave y generalizada violación de los derechos humanos”, lo que facilitó la concesión del estatus de asilo a unos 50.000 venezolanos que ingresaron al país huyendo de la crisis económica, social, política y humanitaria promovida por el régimen de Nicolás Maduro.

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Lula es proclamado candidato pese a estar en prisión

El expresidente, de 72 años, se encuentra preso en una cárcel desde el pasado abril para cumplir una pena de doce años de prisión por corrupción pasiva

El expresidente, de 72 años, se encuentra preso en una cárcel desde el pasado abril para cumplir una pena de doce años de prisión por corrupción pasiva

Con información de EFE

El Partido de los Trabajadores insistió hoy en la candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva y le proclamó como abanderado presidencial a pesar de su arresto y de que probablemente el tribunal electoral no le permitirá participar en las elecciones de octubre.

En su convención nacional, celebrada en Sao Paulo, la mayor fuerza de izquierdas de Brasil apostó todas sus fichas en Lula, líder en las encuestas, y le confirmó como candidato, pero dejó en abierto el nombramiento de su vicepresidente.

“Lula es nuestro candidato a presidente de la República”, sentenció hoy la presidenta del PT, Gleissi Hoffmann, durante la convención.

El expresidente, de 72 años, se encuentra preso en una cárcel desde el pasado abril para cumplir una pena de doce años de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero, pero a pesar de su encarcelamiento está al frente de las encuestas con alrededor de un 30 % de intención de voto.

Desde las rejas de Curitiba, el expresidente ha frenado posibles alternativas a su candidatura y continúa omnipresente en el partido, que, a su vez, depende de Lula para su propia supervivencia.

Pero la candidatura del ex jefe de Estado podría tener los días contados, ya que la ley electoral impide que condenados en segunda instancia, como es su caso, puedan postular a cargos públicos.

La última palabra en este sentido la tendrá el Tribunal Superior Electoral (TSE), que a partir de mediados de agosto podría declarar a Lula como inhabilitado en caso de que su candidatura sea impugnada por un partido político o una de las partes interesadas en tal decisión.

“La justicia no hace otra cosa que no sea perseguirlo, intentar inhabilitarlo, apartarlo de la discusión política, pero no hay política en Brasil sin hablar de Lula“, señaló la presidenta del PT durante la convención, en la que cientos de personas usaron máscaras del exlíder sindical.

Y añadió: “Es la actitud más desafiante que hemos tenido contra un sistema podrido”.

A poco más de dos meses para las elecciones, la indefinición continúa instaurada en el PT y todavía no ha anunciado quién será el sustituto de Lula en caso de el extornero mecánico sea impedido por la justicia electoral.

Algunos sectores dentro del partido creen que su delfín podría ser el exalcalde de Sao Paulo Fernando Haddad, quien hoy advirtió en la convención que “Lula va a ganar las elecciones de octubre”.

La formación tampoco ha desvelado quién será la fórmula vicepresidencial, pero, según versiones de prensa, la colectividad ha intensificado las negociaciones con el Partido Comunista do Brasil (PC do B) para que su candidata, Manuela D’Avila, pudiese abandonar la carrera en solitario y fuese su vicepresidenta.

No obstante, el PT mantiene en abierto otras posibilidades para la vicepresidencia, todavía sin concretar, y pretende apostar hasta el final en la candidatura de Lula.

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Ordenan y revocan en un mismo día la libertad de Lula da Silva

Tras conocerse la decisión favorable, el juez que condenó a Lula, Sergio Moro, se negó a cumplir inmediatamente lo estipulado por Favreto

Tras conocerse la decisión favorable, el juez que condenó a Lula, Sergio Moro, se negó a cumplir inmediatamente lo estipulado por Favreto

Con información de RT

Este domingo, el Tribunal Supremo Regional de Porto Alegre (Brasil) solicitó la liberación del expresidente brasileño Luiz Inácio 'Lula' da Silva. La orden fue dada por el juez Rogério Favreto tras el pedido de 'habeas corpus' de los diputados Wadih Damous, Paulo Pimenta y Paulo Teixeira, informa Globo.

De acuerdo con el despacho judicial, se determinó la suspensión de su detención por no haber fundamento jurídico. La liberación del exmandatario deberá cumplirse "en régimen de urgencia" este 8 de julio luego de presentarse ante la entidad carcelaria el documento oficial que lo ordena.

El juez federal João Pedro Gebran, involucrado en los procesos del caso de corrupción Lava Jato, determinó que no debe cumplirse la decisión tomada en esta misma jornada por el magistrado Rogério Favreto de liberar al expresidente brasileño Luiz Inácio 'Lula' da Silva.

Gebran, responsable de analizar y juzgar los recursos de todos los presos condenados por Lava Jato, plasmó su decisión en un documento oficial. En este reiteró su autoridad en el caso del exmandatario y aseguró que la tramitación del 'habeas corpus' debe ser revisada por él.

Sin competencias

Tras conocerse la decisión, el juez que condenó a Lula, Sergio Moro, se negó a cumplir inmediatamente lo estipulado por Favreto. Según el magistrado, su colega "no tiene la competencia para tomar esa decisión de manera mesocrática" y el colegiado del Tribunal Supremo Regional "no tiene los poderes" para autorizar su salida.

Moro acentúa que, si una autoridad policial cumple la decisión de una "autoridad absolutamente incompetente", estará incurriendo en "el incumplimiento de una orden de prisión". Asimismo, manifestó que se dirigirá a los miembros del tribunal para revocar la orden.

En enero, Lula da Silva fue condenado a 12 años de prisión. Desde el pasado 7 de abril permanece preso en Curitiba (Paraná), en el marco de la megacausa conocida como Lava Jato (lavado a presión, en español), que reveló una trama de corrupción alrededor de la empresa estatal Petrobrás y los sobornos que pagó la constructura Odebrecht.

¿De qué se le acusa?

Al líder del Partido de los Trabajadores (PT) lo acusan de aceptar un lujoso departamento triplex, frente a la playa, en el Condominio Solaris, en Guarujá (municipio del estado de San Pablo), a cambio de beneficiar a la constructora OAS en sus contratos con la estatal petrolera. Sin embargo, durante el juicio no se logró demostrar que Lula sea el propietario del inmueble, y tampoco se ha identificado cuál sería el acto o la omisión que habría dado origen al recibimiento del inmueble.

Por ese hecho, a Lula se le ha acusado bajo el cargo de corrupción pasiva, delito que supone que un funcionario público realiza o deja de cumplir un acto de su competencia a cambio de algún beneficio. Bajo ese alegato, fue condenado el año pasado a nueve años de prisión por un juez de primera instancia; la condena, revisada por un tribunal de apelación, fue confirmada en enero y elevó la pena a 12 años y un mes de cárcel.

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Lula empieza sus días en prisión

Lula fue denunciado dos veces por corrupción, convirtiéndose en el primer presidente de Brasil en ejercicio en ser señalado de un crimen común

Lula fue denunciado dos veces por corrupción, convirtiéndose en el primer presidente de Brasil en ejercicio en ser señalado de un crimen común

Con información de Mundidiario  

El expresidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva vivió un día agridulce con su histórico encarcelamiento por corrupción y lavado de dinero.

Lula se trasladó a las instalaciones en helicóptero desde el aeropuerto donde aterrizó en un avión procedente de São Paulo. Entre los que tuvieron que correr delante de la policía estaba Maiara, de 25 años, junto a varios estudiantes. Estaba allí por gratitud a Lula y a sus políticas que, según ella, le dieron oportunidad de ser la primera en su familia, de bajos recursos, en entrar en la universidad. Cuando le preguntaron qué iba a cambiar con el expresidente en prisión, entre lágrimas respondió: “Yo soy el sueño de una vida mejor, pero no sé cuánto va a durar. Tendremos que luchar”.

El año pasado Lula fue denunciado dos veces por corrupción, convirtiéndose en el primer presidente de Brasil en ejercicio en ser señalado de un crimen común. Después de un épico discurso de despedida en el sindicato metalúrgico de São Bernardo fue ovacionado por los suyos, en el que tal vez sea su último acto popular. Fue allí donde se encontró una pared humana de gente que le pedía que no se rindiera a la policía. Pero a su llegada a Curitiba, el mandatario se enfrentó a la otra cara de la moneda, con centenas de personas que festejaban en las calles su encarcelamiento.

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Lula Da Silva quedó a un paso de la cárcel tras fallo del tribunal

El expresidente pretendía conservar su libertad hasta agotar los cuatro grados del sistema jurídico brasileño

El expresidente pretendía conservar su libertad hasta agotar los cuatro grados del sistema jurídico brasileño

Con información de AFP, Reuters y El Comercio

El Supremo Tribunal Federal de Brasil rechazó el jueves el hábeas corpus presentado por la defensa de Luiz Inácio Lula da Silva para evitar que el ex mandatario fuera a la cárcel mientras apela una condena por corrupción. Con esa decisión la corte dejó al líder izquierdista a un paso de la cárcel.

El fallo, pronunciado después de la medianoche del miércoles tras más de diez horas de debates, también impacta de lleno la carrera presidencial de la mayor economía latinoamericana que se dirimirá el 7 de octubre, al dejar prácticamente fuera del tablero al favorito en las encuestas.

Condenado en segunda instancia a 12 años y un mes de cárcel por recibir un apartamento de lujo de una constructora involucrada en la trama de sobornos de la estatal Petrobras, Lula pretendía conservar su libertad hasta agotar los cuatro grados del sistema jurídico brasileño.

Pero con un apretado resultado de 6 a 5, los jueces del Supremo Tribunal Federal (STF) rechazaron el recurso (habeas corpus) presentado por la defensa del ex mandatario (2003-2010), de 72 años.

"La presunción de inocencia no puede llevar a la impunidad" , dijo la presidenta de la corte Cármen Lúcia, que aportó el sexto voto que selló el resultado.

La detención

La detención de Lula, que niega todas las acusaciones en su contra, podría producirse a partir de la semana próxima, una vez que su defensa presente sus últimas objeciones, si es que decide hacerlo, informó el tribunal de apelaciones (TRF4) que lo condenó en segunda instancia.

La asesoría del equipo de abogados del ex mandatario dijo a la AFP que esa posibilidad estaba bajo análisis.

"No será detenido de inmediato porque lo que juzgó el STF es un habeas corpus que autoriza la expedición de una orden de prisión", explicó a la AFP el criminólogo, Jovacy Peter Filho. Quedan aún por analizar "posibles nuevos recursos en el TRF4 y solo entonces podría llegar la orden del juez Sergio Moro", añadió.

Moro es el magistrado de primera instancia que desde su despacho de Curitiba (sur) se convirtió en ícono de la lucha contra la corrupción para muchos brasileños. De su pluma salieron la condena contra el ex presidente, y contra otros políticos y empresarios enredados en la Operación Lava Jato.

La megainvestigación iniciada hace cuatro años puso en la mira de la justicia al actual presidente conservador, Michel Temer, y a buena parte de su gabinete, junto con decenas de diputados y senadores.

Desazón y festejos


Lula siguió el debate sin hacer declaraciones en una sala del Sindicato de Metalúrgicos en Sao Bernardo do Campo, cinturón obrero de Sao Paulo. Avanzada la noche se dirigió a su departamento, en la misma localidad.

"La presunción de inocencia, ese derecho fundamental que fatalmente volverá a valer para todos, no valió hoy para Lula. Un día triste para la democracia y para Brasil", escribió en su cuenta de Twitter la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann.

El partido de Lula prometió defender en las calles y ante todas las instancias su candidatura presidencial "hasta las últimas consecuencias".

El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) se sumó a las críticas: "No es sólo a Lula al que quieren arrestar, sino también el sueño de un país más justo. Jamás lo permitiremos. La lucha continúa".

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, también estuvo entre los primeros en reaccionar a la decisión: "No solo Brasil, el mundo entero te abraza @LulapeloBrasil", escribió en Twitter. "La derecha, ante su incapacidad de ganar democráticamente, eligió el camino judicial para amedrentar a las fuerzas populares".

Esas palabras se mezclaban con los festejos de los rivales políticos del hombre que en 2010 dejó el Palacio de Planalto con los mayores niveles de popularidad de la historia moderna.

En Brasilia, sede del tribunal, se lanzaron fuegos artificiales cuando la votación aún no había concluido y en Sao Paulo se escucharon bocinazos celebrando la decisión.

El PSDB del ex mandatario Fernando Henrique Cardoso, que perdió las últimas cuatro elecciones que disputó contra el PT, emitió un comunicado firmado por su líder en la Cámara baja, Nilson Leitao: "El ex presidente no está por encima de la ley, sino al alcance de ella como todos los brasileños. Una decisión en sentido contrario frustraría a la sociedad y sería un retroceso en el combate a la impunidad".

Candidatura en jaque

Incluso si Lula evitara permanecer encarcelado, su candidatura seguiría en jaque porque la justicia electoral impide postularse a condenados en segunda instancia.

La posibilidad de que llegara a la presidencia un candidato que enfrenta otros seis procesos, por delitos como obstrucción de la justicia y tráfico de influencia, alimentó la polarización que vive Brasil y que ya había conducido en 2016 a la destitución de Dilma Rousseff, sucesora y protegida de Lula, por manipulación de las cuentas públicas.

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El destino de Lula en manos de la corte suprema de Brasil

Las calles de acceso a la corte en Brasilia están bloqueadas desde la madrugada; a lo largo de la Explanada de los Ministerios

Las calles de acceso a la corte en Brasilia están bloqueadas desde la madrugada; a lo largo de la Explanada de los Ministerios

Con información de AFP

La corte suprema de Brasil decide este miércoles bajo fuertes presiones si el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva puede ser detenido, a seis meses de las elecciones que lo tienen como favorito.

Las calles de acceso a la corte en Brasilia están bloqueadas desde la madrugada; a lo largo de la Explanada de los Ministerios, que desemboca en la plaza de los Tres Poderes donde se halla el Supremo Tribunal Federal (STF), la policía montó un vallado para separar a los partidarios y los adversarios de Lula.

Los once magistrados del STF empezarán los debates a las 14H00 locales (17H00 GMT). La sesión será transmitida en directo por televisión.

Lula, de 72 años, fue condenado en enero por un tribunal de apelación a 12 años y un mes de cárcel por recibir un apartamento de lujo de una constructora involucrada en el escándalo de sobornos de Petrobras; pero presentó un recurso ante el STF para evitar su encarcelamiento antes de agotar todas las instancias judiciales.

Si su recurso (un habeas corpus) es aceptado, podrá seguir en precampaña y apostar a un largo proceso en los tribunales superiores. De lo contrario, podría ser arrestado en breve.

El debate sobre la jurisprudencia que permite encarcelar a condenados en segunda instancia desató los profundos antagonismos políticos en la mayor economía latinoamericana, y enrareció el clima de precampaña de las elecciones generales de octubre, que se anuncian como las más inciertas desde la restauración de la democracia en 1985.

El martes por la noche, decenas de miles de personas desfilaron en Sao Paulo, Rio de Janeiro y otras ciudades al grito de “Lula nunca más” y de aclamaciones al juez Sergio Moro, gran artífice la investigación Lava Jato sobre el escándalo de Petrobras.

El que fue el presidente más popular de la historia reciente de Brasil (2003-2010) se declara inocente en este proceso, y en los otros seis que enfrenta por delitos como tráfico de influencia y obstrucción a la justicia, y los atribuye a una conspiración para evitar que regrese al poder.

Se espera que Lula siga el proceso desde el Sindicato de Metalúrgicos de Sao Paulo, cuna de su ascenso que lo llevó desde el gremialismo hasta la jefatura de Estado.

Contra la impunidad

Las presiones se hacen sentir con fuerza sobre el STF.

En un inusitado mensaje vía Twitter, el comandante del Ejército, el general Eduardo Villas Boas, aseguró el martes “compartir el ansia de todos los ciudadanos de bien, de repudio a la impunidad y de respeto de la Constitución, la paz social y la democracia”.

El mensaje recibió un entusiasta apoyo del diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, un ex militar, segundo en las encuestas electorales (aunque con la mitad de intenciones de voto de Lula).

“El partido del Ejército es Brasil (…) Su comandante es un soldado al servicio de la Democracia y la Libertad. Así fue en el pasado y así será siempre. Con orgullo: ‘Estamos juntos, General Villas Boas2′”, escribió Bolsonaro.

El ministro de Defensa, el general Joaquim Silva e Luna, trató de restar importancia a la declaración de Vilas Boas. El jefe del Ejército “está preocupado por los preceptos constitucionales (…) El mensaje es que la población puede estar tranquila, pues las instituciones aquí están. No es un mensaje de uso de la fuerza. Es lo contrario”, aseguró el ministro, en respuesta a una pregunta del diario O Globo.

La fiscal general de la República, Raquel Dodge, se pronunció explícitamente por el respeto de la norma que puede llevar a Lula a la cárcel. La existencia de cuatro instancias de apelaciones es “una exageración que aniquila al sistema de la Justicia, porque una Justicia que tarda es una Justicia que falla”, declaró.

La última discusión sobre el cumplimiento de la pena desde la condena en segunda instancia terminó con un ajustado 6 a 5 a favor de la jurisprudencia vigente.

Sus partidarios invocan el riesgo de que un cambio de jurisprudencia aseste un golpe a la investigación Lava Jato y saque de la cárcel a detenidos por crímenes comunes, algo que es rechazado por la defensa de Lula.

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Fiscalía Brasileña presenta nuevos cargos contra Lula Da Silva

El ex presidente también será enjuiciado en un caso aparte en el que un senador lo acusa de obstrucción de la justicia en relación con el escándalo de la petrolera paraestatal Petrobras

​El ex presidente también será enjuiciado en un caso aparte en el que un senador lo acusa de obstrucción de la justicia en relación con el escándalo de la petrolera paraestatal Petrobras

Con información de AP​

Expresidente de Brasil Lula da Silva | Foto: archivo

​RÍO DE JANEIRO - Fiscales federales imputaron nuevos cargos contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, parte de una serie de cargos por corrupción contra el atribulado líder izquierdista que espera postularse a la presidencia de Brasil en 2018.

Según un comunicado de la fiscalía en Brasilia emitido el lunes, Lula interfirió en el banco estatal de desarrollo BNDES con el fin de asegurar la financiación para una pequeña empresa propiedad de un sobrino de su difunta primera esposa. Los cargos contra él y otras 10 personas, incluidos ejecutivos de la constructora brasileña Oderbrecht, incluyen corrupción, blanqueo de dinero, tráfico de influencias y asociación ilícita.

Cristiano Zanin, abogado del ex mandatario, dijo en una conferencia de prensa que no tiene acceso a la pesquisa y que su cliente no podría haber interferido porque el banco de desarrollo de Brasil sólo toma decisiones colegiadas. Refutó también la acusación efectuada por los fiscales de que los discursos pronunciados por Lula eran en realidad una fachada para canalizar sobornos.

El otrora popular Lula ha tenido crecientes problemas con los tribunales.

El mes pasado, el juez Sergio Moro falló que el exmandatario debe ser juzgado por corrupción y lavado de dinero en relación con las mejoras realizadas a un apartamento ubicado frente a la playa que fueron financiadas por una compañía. Lula dice que él nunca fue propietario de dicho inmueble.

El ex presidente también será enjuiciado en un caso aparte en el que un senador lo acusa de obstrucción de la justicia en relación con el escándalo de la petrolera paraestatal Petrobras.

El abogado Zanin no dio detalles específicos sobre los nuevos cargos, pero dijo que Lula era el "enemigo electo" de las autoridades brasileñas, y mencionó a los involucrados en la pesquisa a Petrobras.

Zanin dijo también que presentará una solicitud para que Moro, quien preside muchas de las investigaciones estatales relacionadas al petróleo, sea retirado de los casos relacionados con Lula.

Entre las razones que argumenta para ello está la presencia de Moro en foros empresariales organizados por el alcalde electo de Sao Paulo, que ahora es un miembro clave del Partido Socialdemócrata Brasileño, el principal adversario del Partido de los Trabajadores de Lula.

"No ha habido respeto para las garantías legales del ex presidente", dijo el abogado de Lula. "Hay una voluntad para mantener a Lula fuera de las elecciones presidenciales de 2018" por medio de un forcejeo legal.

La oficina de prensa de la corte donde Moro labora le dijo a The Associated Press que él sólo responderá en fallos por escrito.

Lula encabeza las encuestas iniciales para una primera vuelta en 2018, pero perdería la segunda frente a la mayoría de los otros aspirantes a la presidencia.

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Expresidente de Brasil Lula Da Silva es acusado por corrupción

Los cargos están vinculados con un vasto escándalo de corrupción en el gigante petrolero estatal Petrobras

Los cargos están vinculados con un vasto escándalo de corrupción en el gigante petrolero estatal Petrobras

Con información de AP

RIO DE JANEIRO - Investigadores federales en Brasil acusaron formalmente al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva de lavado de dinero y corrupción, se informó el miércoles.

Los cargos están vinculados con un vasto escándalo de corrupción en el gigante petrolero estatal Petrobras.

Lula, su esposa y otras cinco personas están acusadas de beneficiarse ilegalmente de renovaciones en un apartamento costero en la ciudad de Guaruja, en el estado de Sao Paulo. Las renovaciones fueron realizadas por constructores involucrados en una red de sobornos de Petrobras.

Lula admite haber visitado el apartamento, pero dice que no es el dueño.

La policía recomendó los cargos el mes pasado. El juez Sergio Moro deberá decidir ahora si se enjuicia a Lula.

En un caso separado también vinculado con Petrobras, Lula será enjuiciado por obstrucción de justicia.

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Expresidente Lula Da Silva será llevado a juicio en Brasil

Además de la acusación de obstrucción de justicia, el expresidente también está acusado por lavado de dinero y tergiversación criminal

Además de la acusación de obstrucción de justicia, el expresidente también está acusado por lavado de dinero y tergiversación criminal

Con información de AP

RIO DE JANEIRO (AP) - Un juez brasileño de la cámara baja aceptó los cargos contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva por supuestamente obstruir una investigación de corrupción en la paraestatal petrolera Petrobras. La noticia prepara el terreno para el juicio a una de las figuras políticas más conocidas del país.

La decisión publicada el viernes nombra a Lula y otros cinco acusados como conspiradores en el supuesto intento por comprar el silencio de un ex director de Petrobras implicado en el escándalo. No se ha fijado aún la fecha del juicio.

La acusación de obstrucción de justicia contra Silva viene luego de un testimonio negociado con la corte del senador Delcidio do Amaral, a quien sus colegas retiraron de su escaño y también será procesado.

El jueves, los abogados de Lula introdujeron una petición ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas al acusar una falta de imparcialidad y abuso de poder por parte de otro juez que investiga el escándalo de Petrobras.

Silva, quien está al frente de las encuestas de popularidad para las elecciones del 2018, negó haber actuado mal. "Depende de los fiscales y la policía federal demostrar lo que dicen", dijo.

El juez federal con sede en Brasilia, Ricardo Leite, tomó la decisión del viernes. Él mismo ha sido acusado de obstruir una investigación relacionada con una conspiración de evasión fiscal dirigida por algunas de las compañías más grandes de Brasil.

Es la primera vez que el expresidente Silva se presentará a juicio por cargos relacionados con el escándalo Petrobras. También está acusado por los fiscales del estado de Sao Paulo de lavado de dinero y tergiversación criminal en relación con una supuesta conspiración de bienes raíces que lo beneficiaron a él y su familia.

Silva gobernó al país del 2003 al 2010. A pesar del escándalo de votos a cambio de sobornos que descalificaron a su jefe de gabinete y otros, dejó el poder con históricos niveles de popularidad y su sucesora escogida personalmente, Dilma Rousseff, ganó ampliamente la elección.

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