El Gobierno argentino ceso funciones de sus embajadores en Venezuela y Cuba
La decisión se tomó "atento a lo solicitado" por los diplomáticos, según señalaron los decretos, firmados por la mandataria argentina, Cristina Fernández, y el canciller, Héctor Timerman
La decisión se tomó "atento a lo solicitado" por los diplomáticos, según señalaron los decretos, firmados por la mandataria argentina, Cristina Fernández, y el canciller, Héctor Timerman
Con información de nota de prensa
El gobierno argentino decidió el cese de sus embajadores en Cuba y Venezuela, dos países clave en las relaciones internacionales del país, a través de dos decretos publicados hoy en el Boletín Oficial.
La embajadora argentina en Cuba, Juliana Marino, y el representante diplomático en Venezuela, Carlos Cheppi, deben estar de vuelta en Buenos Aires entre el 28 de noviembre y el 1° de diciembre, antes de que asuma el presidente elegido en el proceso electoral que se inicia el domingo 25 de octubre.
La decisión se tomó "atento a lo solicitado" por los diplomáticos, según señalaron los decretos, firmados por la mandataria argentina, Cristina Fernández, y el canciller, Héctor Timerman.
Cheppi, exsecretario de Agricultura (2008-2009), asumió su cargo como embajador en Venezuela en 2011, mientras que Marino, diputada kirchnerista de 2003 a 2007, fue designada jefa de la delegación diplomática argentina en Cuba en 2008 y ratificada en 2011.
Cristina Kirchner: Argentina es el único país del mundo que ha descendido su deuda externa
La deuda consolidada de Argentina es de unos 200.000 millones de dólares, considerada como un endeudamiento débil para un Estado cuyo Producto Interno Bruto (PIB) es de 475.000 millones de dólares
La deuda consolidada de Argentina es de unos 200.000 millones de dólares, considerada como un endeudamiento débil para un Estado cuyo Producto Interno Bruto (PIB) es de 475.000 millones de dólares
Con información de AFP
La presidenta Cristina Kirchner dijo este domingo que su gobierno de centro-izquierda ha "desendeudado definitivamente a la República Argentina" en su último discurso en la tradicional apertura de sesiones en el Congreso, acompañada por decenas de miles de simpatizantes.
A menos de ocho meses de las elecciones presidenciales -el 25 de octubre-, Kirchner llegó al Congreso recorriendo casi dos kilómetros desde la casa de Gobierno en el centro de Buenos Aires, saludando desde un auto oficial a miles de seguidores que hicieron de este día una fiesta de calle.
Se espera que la Presidenta anuncie ante la Asamblea Legislativa futuros aumentos en planes sociales, subsidios y haga un recuento de los logros de su Gobierno iniciado en 2007 al suceder a su esposo Néstor Kirchner (2003-2007) y reelecto en 2011.
"Hemos desendeudado definitivamente a la República Argentina", dijo Kirchner al señalar que "a quien le toque presidir el país a partir del próximo 10 de diciembre (día de la toma de posesión del nuevo Presidente), la deuda que van a tener es de 10.796 millones de dólares y 9.132 millones de pesos".
"Argentina es el único país que ha descendido su deuda externaen todo el mundo", dijo Kirchner, quien empezó su discurso felicitando a su equipo económico porque "supo, y me ayudó, a remontar los malos augurios", agregó.
La jefa de Estado indicó que "el gran desafío fue mantener políticas públicas para poder superar la crisis, y vaya que lo hicimos".
Según Kirchner, "ya nunca más habrá gobiernos que tengan que tomar deuda para pagar deuda, si nos endeudamos que sea para obras para proyectos de crecimiento del país, para que puedan disfrutar los argentinos", dijo.
Las compras de armamento durante la dictadura militar (1976-1983) y la política de paridad peso-dólar en la década de 1990 hicieron crecer la deuda y condujeron a Argentina a declarar una moratoria histórica del pago en diciembre de 2001 por casi 100.000 millones de dólares.
La deuda consolidada de Argentina es hoy en día de 200.000 millones de dólares. Un endeudamiento débil para un Estado cuyo Producto Interno Bruto (PIB) es de 475.000 millones de dólares.
En los alrededores del Congreso argentino, decenas de miles de personas seguían el discurso con pantallas y altoparlantes gigantes en una marea de pancartas, globos alusivos al kirchnerismo.
"Es la primera vez que vengo a una marcha porque esta es la última vez que abre las sesiones nuestra presidenta. Le estamos demostrando a la gente opositora que no nos pueden quebrar", dijo a la AFP Jorge Ferreyra, un activista de 55 años.
Marcelo Márquez, 46 años, integrante del colectivo Varela Diversa, una agrupación de afuera de la capital quiso asistir para agradecer que "el kirchnerismo dio derechos a sectores históricamente excluidos, como el matrimonio igualitario y el derecho a la identidad sexual".