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Opositores conmemoraron el 23 de enero con una proclama

Opositores conmemoraron el 23 de enero con una proclama

Foto: Archivo

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La MUD en Anzoátegui ofreció un mensaje este 23 de Enero, día del nacimiento de la democracia

Redacción.

Antonio Ricóveri, secretario regional de la coalición opositora, fue el responsable de leer el documento en el cual no sólo  plasmaron el  deseo de lograr los cambios que el país demanda, sino que dejaron sentado que éstos deberán ser impulsados por una población unida  y transitando caminos pacíficos y democráticos.

Lea a continuación el documento completo:

Aquí estamos los hijos de Bolívar, de Sucre, de Anzoátegui… Los descendientes de la Generación del 28… Los vástagos de los héroes del 23 de enero…Y estamos porque nuestro país va rumbo a un despeñadero, porque tenemos muchos presos políticos, porque las persecuciones están a la orden del día… Porque nuestras libertades más elementales están “en juego”…

Pensamos que la experiencia de las ilusiones perdidas y los fracasos sufridos deben pesar en todo momento en la conciencia de los venezolanos. Por eso es tan importante evocar el 23 de enero, pues nos recuerda la necesidad de coordinarnos, de entendernos, de articularnos y de sacrificar “lo que haya que sacrificar” en pos de un gran y único objetivo: Una Venezuela más justa y más digna.

¿Cómo olvidar entonces que la unidad de los partidos políticos hecha presencia real y no consigna verbal trajo como consecuencia el éxito de la Junta Patriótica pues logró la decisión enfurecida de todo un país de echar de nuestras tierras al tirano de turno? Por eso, en estos aciagos momentos debe predominar la voluntad de no seguir cediendo, de no dar ni un paso más hacia atrás, hacia el deterioro, hacia la antipatria, hacia el oscurantismo… Siendo ese nuestro reto hasta que vuelva la legalidad, la cordura y el sentido común a suelo patrio.

Y tal cual hoy como en aquellos días cuando la nación paría a la democracia, las dificultades siguen abundando, la maldad gana terreno, los espectros del averno están junto a nosotros y la traición y la felonía acechan en las sombras… Por lo tanto, el país exige mayor compromiso, seriedad  y fuerza moral para seguir adelante.

Pero seamos honestos. Lo que tenemos por superar no es fácil… A nuestro alrededor, el halo nimbado, ese círculo luminoso en la cabeza de tantos santos, no existe en muchos liderazgos que dicen “amar a Venezuela”, de allí que siga siendo prioridad refundarnos moralmente, pues sin valores y principios no iremos a ningún lado.

La meta no es otra entonces, que pasar de ser oposición a convertirnos en una verdadera opción de cambio… Pero esto pasa por entendernos, tolerarnos, aliarnos, porque la política es eso… Un mundo de alianzas que van y vienen, siendo su único norte el sumar fuerzas, a conciencia de que en esos procesos de sumatoria se pueden cometer errores, pero es imprescindible rectificar.

Las alianzas de estos tiempos deben estar llenas de retazos de vida, de trozos de historia, de errores y aciertos, donde todos quepamos, aunque sea amontonados pero disponibles, dando lugar a que las cosas más sublimes puedan darse… Y eso solo es posible si estamos unidos.

El excelso humanista venezolano, Augusto Mijares, diría sobre las alianzas humanas: “Son bellas por la perfección de las partes, pero desagradables por la impropiedad del todo, pero a fin de cuenta, vitales para lograr los objetivos”, por eso, sea cual sea la alianza (la que ahora nos ocupa o las que están por venir), debe estar llena de desprendimiento, generosidad y amor por nuestra patria.

Finalmente, recordemos lo aseverado por Augusto Comte: “Sin un nuevo poder espiritual ningún cambio político tendrá feliz término”.

Así que este 23 de enero debe ser visto como un acontecimiento trascendental, como el inicio de la recuperación del país, como la materialización de nuestras libertades plenas, como la cercanía a esa luz al final del túnel que nos depara un mejor país para vivir.

Tengamos pues, fe y esperanza por lo que viene, porque, a fin de cuentas, hay que tener la certeza que nuestra democracia tiene raíces tan profundas que serán imposibles de arrancar por una sencilla razón: Tienen su fundamento en el corazón de todos y cada uno de nuestros coterráneos.

 ¡Viva nuestro estado Anzoátegui! ¡Viva nuestra hermosa Venezuela!

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