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Se mantendrá por seis meses exoneración de aranceles tributarios a importaciones para tiendas en dólares

El decreto permite hasta junio de 2020 dejar exonerados de impuestos al valor agregado, impuestos de importación y tasas del régimen aduanero

Con información de Reuters

CARACAS, 30 dic (Reuters) - El gobierno de Venezuela extendió por seis meses una exoneración de impuestos en las aduanas, una medida que en 2019 favoreció las importaciones de alimentos y artículos de higiene personal que en gran medida ofrecen centenares de tiendas conocidas como bodegones que aceptan pagos en divisas.

Un decreto publicado por el gobierno del presidente Nicolás Maduro permite hasta junio de 2020 dejar exonerados de impuestos al valor agregado, impuestos de importación y tasas del régimen aduanero artículos como leche, carne, granos, trigo, avena, golosinas, preparaciones con cacao, entre otros artículos.

La exoneración también incluye a productos como jabones, pañales y otros artículos de higiene personal, que durante años de férreas regulaciones gubernamentales eran casi imposibles de conseguir en supermercados y farmacias.

El beneficio tributario está dirigido a las entidades públicas y empresas privadas, dice la resolución.

La flexibilización de los controles de cambio y de precios y los menores trámites de importación vigentes en 2019 animaron a empresarios locales a comprar artículos a tiendas mayoristas en el estado de Florida, Estados Unidos, y traerlos por compañías privadas de envíos al país, según una investigación de Reuters.

En un recorrido por la capital, fue posible hasta principios de diciembre contabilizar al menos unos 120 “bodegones” abiertos, que superan en número a unos 27 supermercados ubicados en esas mismas áreas. Otras tiendas anuncian abrir a inicios de 2019 en centros comerciales de la ciudad.

A fines de 2018 apenas un puñado de negocios en Caracas vendían artículos importados con precios en dólares. Ahora se multiplican en varias ciudades del país.

El gobierno optó por reducir los controles y favorecer las compras de firmas privadas en el extranjero de alimentos y de otros bienes, una vez que las sanciones impuestas por Washington dificultan a las entidades públicas importar y las industrias locales continúan produciendo al mínimo por la baja demanda que causó la primera hiperinflación de la nación petrolera.