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Turismo alimentario o el road trip por leche y harina

Foto: Archivo

Los asuetos y fines de semana calzan bien para recorrer otros estados del país en busca de alimentos desaparecidos de los anaqueles

Salvador Passalacqua

@spassalacqua

Entre Barcelona y San Juan de Los Morros hay 363 kilómetros, cuatro horas y 46 minutos sin tráfico. El tiempo estimado de llegada preocupaba a Coromoto Lanza y fue la única revisión que hizo antes de partir, en Google Maps, asistida por su hija de 17 años. Su marido y ella solo empacaron. Ni siquiera prepararon una lista de compras. Los estantes de la cocina habían entrado en emergencia. Especialmente faltaba leche y harina.

Al llegar, no hubo tiempo de instalarse en la casa de la prima de la amiga que los recibió. “Entramos al mediodía y ya a principios de la tarde estábamos haciendo la primera cola”, recuerda. No estaba segura de haber tomado una buena decisión, de haber ido a Guárico porque es “más rural que Anzoátegui, pero hay menos cola”, como le habían jurado. Ver solo 10 espaldas por delante evaporó sus vacilaciones: “En Barcelona es casi imposible comprar. Hay que perder horas y horas. Allá entré y salí rápido”.

Día uno. Coromoto y su marido logran comprar en Makro dos bolsas de detergente en polvo y dos suavizantes de ropa sin padecer el control de venta por número de cédula. También consiguen cuatro paquetes de harina de maíz y cuatro latas de mantequilla en una bodega.

En el día dos tuvieron que recorrer 27 kilómetros más hasta la localidad de Villa de Cura, en el vecino estado Aragua, para comprar a revendedores dos kilos de leche en polvo Los Andes por 300 bolívares cada uno. Y en el día tres rodaron hasta Cagua, a 45 minutos de San Juan de Los Morros, para aprovechar la venta regulada de café Madrid en el Automercado San Diego.

“No tuve chance de conocer ninguna de las tres ciudades”, se lamenta Coromoto. “Igual no fuimos a pasear, sino a abastecernos. En 72 horas conseguimos lo que aquí tardamos hasta un mes en encontrar”, reflexiona. Nunca, en sus 43 años de vida, había salido de Anzoátegui únicamente a comprar alimentos.

¿Qué dicen las leyes sobre el acceso a los alimentos?

La abogada Dinalys Santamaría, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad Santa María (USM), invoca el artículo 305 de la Constitución para dejar claro que el Estado “debe garantizar la seguridad alimentaria de la población, entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor”.

Mientras la Carta Magna establece “acceso oportuno”, el abastecimiento en pequeñas bodegas y supermercados más cercanos a casa ha quedado en el recuerdo. Ya no se hace mercado de manera inmediata y completa. “No solo es un derecho de los ciudadanos, sino un deber del Estado. No puede haber dilación en cuanto al acceso a los alimentos. Debe haber inmediatez en todo lo que se requiera para una alimentación sana y balanceada”, defiende Santamaría.

La catedrática, quien encabezó un foro sobre el tema el pasado febrero en el Colegio de Abogados de Barcelona, menciona que también la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Lopnna) contempla como derecho fundamental una nutrición óptima de los menores para garantizar su salud física y mental. Sobre la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y Trabajadoras (Lottt), comenta que “el empleado que se ve forzado a abandonar su jornada en busca de alimentos, está corriendo el riesgo de perder su empleo y de ser sancionado con descuentos que le son altamente perjudiciales”.

Santamaría califica la escasez de alimentos como “la más grosera violación de derechos humanos”: “Están jugando con una necesidad indispensable para la vida humana, que es comer. Los venezolanos estamos todos por igual en estado de indefensión frente a esta tragedia, por consiguiente nos toca a todos salir de esta situación”.