¿Diálogo para qué?; por: Pedro Pablo Fernández / @PedroPabloFR

La alternativa al diálogo no existe. La marcha a Miraflores va a llegar hasta donde la Fanb lo permita y los muchachos que la encabecen van a enfrentar al TSJ, a los tribunales, al Sebin y la Policía Nacional

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La historia universal nos enseña que en las sociedades donde surgen diferencias se puede escoger entre dos vías: el diálogo y el entendimiento temprano o el diálogo y el entendimiento luego de un período prolongado de violencia y sobre un montón de muertos.

La alternativa al diálogo no existe. La marcha a Miraflores va a llegar hasta donde la Fanb lo permita y los muchachos que la encabecen van a enfrentar al TSJ, a los tribunales, al Sebin y la Policía Nacional.

Cada vez que se ha radicalizado la lucha opositora, el resultado ha sido el mismo: unos muchachos presos, alcaldes destituidos y un retroceso en la lucha por lograr el cambio. No podemos decir que el diálogo ha fracasado porque no lo ha habido; lo que ha habido es mucha manipulación alrededor de ese concepto.

El Gobierno no tiene ningún interés en dialogar y nunca lo ha tenido porque es contrario a su naturaleza, porque él se nutre de la confrontación y la oposición se ha presentado en la mesa de diálogo fracturada, incoherente, dividida y sin una estrategia inteligente.

La gente está desconcertada y tiene que estarlo cuando en el primer documento del diálogo la oposición acuerda con el gobierno: “1) trabajar de manera conjunta para combatir toda forma de sabotaje, boicot o agresión a la economía venezolana”.

El diálogo no ha fracasado, los que han fracasado son los dialogantes mientras la gente está viviendo una situación cada vez más desesperada.

Este gobierno no tiene cómo resolver la crisis económica porque no genera la confianza necesaria. Tampoco lo puede hacer un gobierno de la oposición que surja en un esquema de confrontación porque ese gobierno no tendría gobernabilidad.

El reto es crear las condiciones que obliguen a conformar un gobierno de emergencia nacional que resuelva la crisis y que involucre a los mejores, a los sectores productivos, a empresarios y trabajadores, a los industriales, a las academias y universidades, a las iglesias y a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Para eso hace falta una estrategia inteligente y un liderazgo que le presente al país una propuesta afincada en la solución de los problemas de la gente.

Pedro Pablo Fernández

@PedroPabloFR