“¡Las campanas doblan por nosotros!”; por: Carlota Salazar Calderón / @CarlotaSalazar

¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no le presta oído a una campana, cuando por algún lado suena?
¿Quién puede desoír a una campana
cuya música lo traslada fuera de este mundo?
Ningún hombre es una isla en sí mismo
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo…
Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta porque me encuentro unido a toda la humanidad:
Por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”
— JhonDonne. Meditación XVII

Pensamiento que aún siendo del siglo XVII, su espíritu lo podemos trasladar a estos tiempos. Cuando pensamos que somos islas, que podemos reservar del mundo “…un rincón tranquilo…” Como dice Benedetti: “Sin afectar a nadie. Cuando doblan las campanas: doblan por ti. Porque importas, porque eres necesario, porque el mundo se complementa con tu presencia, te necesita y nos necesitamos”. 

Las acciones de los hombres se complementan. Hoy más que nunca es necesaria esa reflexión para entender que la sociedad venezolana debe cambiar su individualismo hacia el colectivismo, en el logro de objetivos comunes. Desde las cosas que nos interesan a todos, para crecer en armonía con el ambiente y con nosotros mismos.

Y lo digo porque, las acciones revolucionarias nos han conducido por la senda de la mayor crisis económica, política, social y moral, para lo cual el gobierno no ha pedido opinión a nadie. El Presidente Maduro ha dictado un decreto para explotar 111.843,70 km2 que representa el 12% del territorio nacional, que forma parte de La Amazonía, que es nuestro pulmón vegetal y el hogar de la biodiversidad de especies.

Espacio que hasta ahora ha sido explotado indiscriminadamente por la minería ilegal, ahora pretende ser legal, con un decreto y unas contrataciones no autorizadas ni por la Asamblea Nacional, ni por los venezolanos.

Un espacio vital del territorio venezolano, un tema de interés nacional por lo que representa en recursos minerales y humanos, porque ancestralmente hacen vida nuestras etnias indígenas, será explotado por orden de un solo hombre: Nicolás Maduro.

El pulmón vegetal de todos los venezolanos ha sido entregado para su explotación a empresas extranjeras. El área 1 del denominado Arco Minero, la entregan a una empresa de la República del Congo. País donde la minería artesanal ha producido enfrentamiento militares entre las tribus financiadas por las empresas explotadoras y por supuesto pobreza y miseria. Un Estado débil e incapaz de administrar su territorio, dando vida a grupos armados sobre la economía local y perpetuando con impunidad sus acciones contra la población (saqueos, raptos, violaciones, asesinatos), pretende venir a Venezuela a extraer ¿responsablemente los diamantes? o ¿traer el mismo caos de su país?  

El gobierno ha importado un problema serio para el país y ¿nosotros qué? La Asamblea Nacional dictó una resolución declarando nulo el decreto y las contrataciones, organizaciones ambientalistas e indígenas han presentado demandas de nulidad del decreto. Personalidades que trabajaron durante el gobierno de Chávez, como Ana Luisa Osorio, Ex Ministro del Ambiente, en otros, han alzado su voz, pero no pasa nada. 

Es hora de exigir la consulta pública a que se refiere el artículo 71 CRBV, que puede hacerse a través de la Asamblea Nacional por acuerdo de la mayoría de sus integrantes o por lo menos del 10% de las electoras y electores inscritos en el Registro Civil.

Es la hora de la sociedad venezolana. Lo que está pasando es demasiado grave. Las campanas suenan por nosotros. Tenemos que escucharlas. 

Carlota Salazar Calderón

carlotasc@gmail.com

@carlotasalazar