La verdad duele; por: Freddy Paz / @FreddyPaz

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El gobierno venezolano pareciera estar empeñado es robarle la felicidad, las oportunidades y las posibilidades de progresar a los venezolanos, lo que está ocasionando que muchos ciudadanos están emigrando del País en busca de nuevas oportunidades en otras naciones. Porque a pesar de la inmensa bonanza petrolera manejada en estos dieciocho años de la era chavista,  la crisis se ha profundizado,  empobreciendo aceleradamente la vida de los venezolanos.

Un País petrolero como el nuestro, donde no hay leche para alimentar a nuestros niños, un país sometido por la delincuencia, donde sufrimos para conseguir nuestros alimentos y medicinas, un país con una alta inflación. Un país que lucha aún por la libertad de sus presos políticos, por la democracia,  por nuestros valores y por el deseo esperanzador de poder superar la crisis por la vía constitucional, pacífica y democrática, a pesar de observar los obstáculos de un gobierno electo por el voto popular, que hoy  le tiene terror a consultar al pueblo en elecciones libres  y transparentes.

El gobierno venezolano ya no cuenta con el respaldo popular, ni con la chequera para seguir comprando solidaridad de tantos países, hoy la comunidad internacional ha despertado, la Organización de Estados Americanos (OEA) ha calificado al gobierno de Maduro,  como antidemocrático y donde quince países recientemente solicitaron no haya más demora en convocar el referendo revocatorio, que es una demanda legitima y legal que exige la inmensa mayoría del pueblo venezolano, como mecanismo para encontrarle salida a la gravedad de la crisis. 

Pero por un momento, tratamos de olvidar esta penosa realidad con la solidaridad espontanea de los venezolanos al esfuerzo que hacen en condiciones desiguales nuestros atletas venezolanos en los juegos olímpicos, tal es el caso de la gimnasta  Jessica López, quien logro el pasado jueves 11 de agosto ubicarse como la séptima mejor gimnasta en Río 2016 y ganar así su segundo diploma en los Juegos Olímpicos. Pero al final tenemos dos realidades, la de alimentar nuestros sentimientos de esperanza signado por una salida que nos permita soñar con el país de progreso y oportunidades que todos queremos y que estamos comprometidos a construir, o la de resignarnos y tratar de adaptarnos a las calamidades lamentables que vivimos.

Diputado Freddy Paz

@freddyspaz