Fuga de Capitales se incrementó con el control de cambio; por: Carlos García V / @I_am_kgv

500 mil millones de dólares han escapado del país.

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Parece de locos, pero las cifras no mienten. Según SaryLevy, individuo de número de la Academia Nacional de Ciencias Políticas, el control de cambio ha sido el principal promotor de la fuga de capitales, que estima en 500 mil millones de dólares en los últimos 13 años. Es decir, casi una vez y media el PIB de Venezuela. Es decir, más de 7 veces la fuga de capitales ocurrida desde 1950 a 1999, que Emilio Medina Smith estima en 70 mil millones de dólares. Según estas cifras, la el control de cambio venezolano ha funcionado como una inmensa centrifugadora de capitales, donde los recursos provenientes del petróleo han sido reempacados y reexportados con otros fines distintos al desarrollo de la nación. Esos recursos en divisas, que hoy hacen falta para alimentos, medicinas y materias primas, simplemente se han fugado del país en maniobras financieras, contando al menos con la ingenuidad o la falta total de aptitud de las autoridades financieras del país, en el diseño de políticas públicas. Si nos remontamos a 2003, año en el cual el presidente Chávez implantó el control de cambio, podemos recordar que la intención era “controlar la inflación y la fuga de capitales”. Sin embargo, ninguno de estos dos básicos objetivos ha sido logrado, ni por la administración anterior ni por la actual. En años recientes hemos dejado el club de los países con las mayores inflaciones del mundo, para simple y llanamente ser el país con la mayor (de lejos) inflación del mundo. Y, si de fuga de capitales se trata, las cifras recientes muestran que el remedio ha sido mucho peor que la misma enfermedad.

Algunos escépticos de las cifras podrían preguntarse ¿Cómo es que un control de cambios puede acelerar la fuga de capitales? ¿No es el control de cambios más bien una barrera contra la fuga de divisas? Desafortunadamente, ese cuchillo corta por ambos lados: si es cierto que se convierte en una barrera para la fuga de divisas, también se convierte en una fortísima barrera para la entrada de las mismas. Y es que, cuando se ponen trabas a la repatriación de capitales (tal y como sucede cuando el gobierno niega la repatriación de dividendos a las transnacionales), los inversionistas limitan o reducen significativamente sus inversiones al país. Es decir, un control de cambio a largo plazo genera la desinversión en el país. Nadie va a invertir un dólar en el país si no se tiene claro cómo se va a recuperar la inversión. Si se mantiene este esquema por mucho tiempo, los inversionistas dejan de invertir y es solo el Estado, a través de PDVSA, el único que trae divisas al país. Es por ello que no es raro que hoy el 95,5% de las divisas sean aportadas por PDVSA en nuestra economía. Ya eso,por sí mismo, sería suficiente razón para no prolongar el sistema. Pero, debemos adicionar que, si se mantiene el control por mucho tiempo, y sólo es el Estado el que aporta las divisas, lo lógico es que, en el largo plazo, todo aquél que pueda cambiar bolívares por dólares por vías legales, una vez obtenido los dólares, no desee volver a invertirlos en el país (por las mismas razones antes expuestas). Esa lógica deviene del hecho que las vías legales para obtener divisas, llámense asignación o compra de bonos del gobierno en divisas, son inciertas y poco efectivas. Nadie te puede garantizar que te van a asignar X cantidad de dólares. Nadie tampoco puede garantizar que te van a aprobar la compra de Y cantidad de bonos. El único mercado que era eficiente y transparente era el marcado de permuta, pero fue eliminado y penalizado por el mismo gobierno. Entonces, el dilema persiste: todo aquel que pudo obtener dólares por las complicadas vías legales que hay, siente que no hay garantías de recuperar cualquier inversión. Una vez que un capital ha logrado dolarizarse, experimenta la misma incertidumbre que experimentan los capitales extranjeros para reinvertir en el país: no hay garantías de recuperar la inversión. Esa falta de garantías se incrementa años tras año, cuando el gobierno en contumacia niega la repatriación de los dividendos legítimamente obtenidos a las transnacionales. Si a las empresas que ya están aquí, con inversiones hechas y plantas montadas, con productos y mercado, se les niegael repatriar sus ganancias, ¿qué garantía puede tener cualquier nuevo inversionista, nacional o extranjero, de recuperar su inversión legítimamente?

Para que un control de cambio sea exitoso en detener la fuga de capitales, debe ser corto. No más de unas semanas. Prolongarlo por más tiempo tiene el efecto contrario: exacerba la fuga de capitales. Las cifras en Venezuela, así lo demuestran. También demuestran que un control de cambios largo no sirve para detener la inflación, el caso venezolano. ¿Entonces cual es el sentido de implantar un control de cambios tan largo? ¿Cuál es el beneficio, si lo tiene? Bueno, en Venezuela está claro que los beneficios no son económicos. El mismo Vicepresidente actual ha manifestado varias veces que el control de cambio tiene objetivos políticos, no económicos(si bien sacrificar a la nación por dichos objetivos me parece bastante mezquino). “Si quitamos el control de cambio, nos tumban” ha dicho.

Todo parece indicar entonces que el control de cambios ha sido una estafa a la nación: primero, porque nunca cumplió sus objetivos económicos. Y segundo, porque solo ha servido a fines políticos, pero no de los de la población, sino los del partido de turno.