Venezuela es el país de la OPEP con la peor perspectiva; por: Víctor Salmerón / @vsalmeron

Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional indican que si bien el descenso del barril ha tenido impacto este año los petroestados se mantendrán en crecimiento y con baja inflación. Solo Venezuela se encuentra inmersa en una profunda recesión y bajo un desmedido incremento de los precios.

Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) señalan que Venezuela es el país de la OPEP con las peores perspectivas en cuanto a crecimiento e inflación. El Fondo espera que este año la economía venezolana sufra una caída de 8% mientras que la inflación se dispararía hasta 720%. 

El reporte de perspectivas de la economía mundial difundido por el FMI el pasado 12 de abril indica que por el “el nuevo descenso en el precio del petróleo se han profundizado las presiones y desequilibrios macroeconómicos”. La cesta petrolera venezolana se ha cotizado en lo que va de año en un promedio de 26,6 dólares el barril versus 88,4 en 2014. 

Pero no todos los países petroleros sufrirán la misma suerte. Aquellos que hicieron una administración adecuada del período de altos precios del barril están en mejores condiciones para resistir la pérdida de brillo del oro negro. El FMI señala que este año habrá crecimiento en las economías del resto de los países miembros de la OPEP, salvo en Libia donde se espera un declive de 2%. 

El FMI proyecta que Argelia crecerá 3,4%, Irán 4%, Kuwait 2,4%, Qatar 3,4%, Arabia Saudita 1,2%, Emiratos Árabes Unidos 2,4%, Indonesia 4,9%, Angola 2,5%, Nigeria 2,3% e Irán 7,2%. 

Las proyecciones consideran que este año en Argelia la inflación cerrará en 2,9%, en Irán 9%, Iraq 2%, Kuwait 3,4%, libia 11,7%, Arabia Saudita 2,3%, Emiratos Árabes Unidos 3,6%, Angola 14,2% y Nigeria 9,6%. 

Si bien los países exportadores de petróleo sufren el impacto de los menores precios del barril y se han visto forzados a recortar gastos, eliminar subsidios y tomar medidas para aumentar los ingresos, ninguno se encuentra bajo la profunda crisis que impacta a Venezuela. ¿Cuál es la diferencia? 

Sin ahorros 

A diferencia de la gran mayoría de los países petroleros, Venezuela no ahorró durante el período de altos precios que experimentó el barril entre 2004-2014. El Fondo de Estabilización Macroeconómica, la alcancía destinada a guardar recursos para el futuro, sólo cuenta con tres millones de dólares, una cantidad ínfima, irrisoria, incapaz de ofrecer protección alguna. 

Datos del Sovereign Wealth Found Institute indican que al cierre de diciembre de 2015 el fondo de estabilización de Noruega contaba con 824 mil millones de dólares, el de Arabia Saudita con 668 mil millones, el de Qatar con 256 mil millones, el de Libia con 66 mil millones, el de Irán con 62 mil millones e incluso el de Trinidad y Tobago con 5 mil millones. 

El Fondo de Estabilización está previsto en el artículo 321 de la Constitución que textualmente ordena: “Se establecerá por ley un fondo de estabilización macroeconómica destinado a garantizar la estabilidad de los gastos del Estado en los niveles municipal, regional y nacional, ante las fluctuaciones de los ingresos ordinarios”. 

El primero fondo de estabilización lo creó el expresidente Rafael Caldera en su segundo mandato. Posteriormente durante la administración de Hugo Chávez se realizaron una serie de modificaciones a la ley que desvirtuaron el instrumento y abrieron la posibilidad de no ahorrar durante el boom petrolero. 

Un estudio elaborado por el economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, explica que si durante el mandato de Hugo Chávez se hubiesen mantenido las reglas que se establecieron para el Fondo de Estabilización durante el gobierno de Rafael Caldera, el país tendría en este momento ahorros por el orden de 155 mil millones de dólares. 

Sin reservas 

Aparte de no ahorrar el gobierno venezolano transfirió al Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden), un fondo de gasto manejado con gran discrecionalidad, 48 mil 924 millones de dólares que estaban en la cuenta de las reservas internacionales administradas por el Banco Central. 

De esta manera el tanque de divisas para cancelar importaciones y compromisos de deuda externa prácticamente se quedó sin dólares en efectivo. El resultado ha sido un profundo recorte de las compras al exterior que ha dejado a las empresas sin suficiente materia prima para producir y al país en un período de profunda escasez de productos básicos como alimentos y medicinas.

Los proyectos financiados por el Fonden no han tenido los resultados esperados y tras once años de inversiones el petróleo aporta 96 de cada 100 dólares que ingresan al país.

La deuda 

Aparte de no ahorrar y quedarse sin reservas internacionales el gobierno de Hugo Chávez endeudó a la República en montos bastante pesados. Las estadísticas oficiales indican que la deuda en dólares del país aumentó desde 27 mil millones en el tercer trimestre de 2004 hasta 109 mil millones en el tercer trimestre de 2012. 

El endeudamiento no se ha detenido bajo el mandato de Nicolás Maduro. Las cifras del Banco Central registran que entre el tercer trimestre de 2012 y el tercer trimestre de 2015 la deuda en divisas aumentó 10% desde 109 mil millones de dólares hasta 120 mil millones. 

Tras el desplome de los precios del petróleo los pagos de capital e intereses de la deuda consumen una porción muy importante del ingreso de divisas y el país no cuenta con los dólares que necesita para salir de la recesión. 

Los controles 

El gobierno venezolano ha mantenido desde 2003 un severo control de precios que pretende obligar a las empresas a trabajar por debajo de los costos de producción. La consecuencia ha sido un desplome de la oferta, mientras que la demanda crece porque el gobierno cubre buena parte de sus gastos con impresión de dinero. 

La conclusión de estudios académicos como el de los economistas Robert Schuettinger y Eamonn Butler es que si bien los controles de precios han tenido efecto positivo por un corto período de tiempo, en el largo plazo siempre fracasan, porque no combaten la causa real de la inflación: el incremento de la cantidad de dinero por encima de la productividad. 

Analistas consideran que de continuar este patrón Venezuela se dirige hacia una hiperinflación. El Fondo Monetario Internacional proyecta que en 2017 la inflación registrará un salto sideral de 2.200% mientras que la economía sufrirá una contracción de 4,5%.

Víctor Salmerón

@vsalmeron