Precipicio revolucionario; por: Freddy Paz / @FreddyPaz

Venezuela cumple un año más con Maduro en Miraflores. Tres años de la más nefasta gestión de gobierno que haya conocido el pueblo venezolano, signada por el desastre económico, político y social y sin duda con un panorama sombrío para la nación entera.

Cuando imaginaríamos los venezolanos que el país con la mayor reserva petrolera del mundo y que exportaba electricidad a Colombia y a Brasil, poseedor de la central hidroeléctrica del Guri con una capacidad instalada de generación de unos 16 millones de KW y que es la tercera a escala mundial después de la de "Tres Gargantas" en China y la de "Itauipu" en el río Paraná, nos veríamos sometidos a un despiadado racionamiento eléctrico de 4 horas diarias formalmente anunciado a  partir del primero de mayo, porque supuestamente, según el "manual gobiernero para evadir responsabilidades",  el fenómeno natural de el "Niño" ha traído la sequía que tiene a oscuras al país. Acaso los países vecinos no están afectados también por el mismo fenómeno natural?. 

El año 2013 cerró con una inflación anual del 56,20% ya para entonces la más alta de las historia de Venezuela desde 1996, pero en el 2015 de Maduro la inflación llego a 180,9%, sin duda cifras negras. En el 2013 hacían falta 2,6 salarios mínimos para comprar la canasta alimentaria hoy tres años después, se requieren 12,6 salarios mínimos para poder acceder a la misma cuando se consigue la comida y el Bolívar con Maduro al frente, vale 27 veces menos que hace tres años atrás.

Los voceros del gobierno se llenan la boca con el alegato de que se ha aumentado el salario mínimo 11 veces que suma un incremento de 465,46% pero no dicen que la inflación acumulada de este trienio llego al 639,32% y con tendencia “irreversible” de seguir subiendo. Y el precio del petróleo en 36 meses se despeño de 99,5$ a 32,1$ dejando al descubierto que con la destrucción del aparato productivo y la política indiscriminada de expropiaciones, invasiones, intervenciones y confiscaciones, sin la petrochequera pues no somos nada. 

Escasez galopante, delincuencia desbordada, salud a niveles de crisis humanitaria, servicios públicos prácticamente inexistentes, mas discurso incendiario, violento y divisionista, corrupción, manejos dolosos de los bienes públicos, contrabando, "bachaqueo", caos y anarquía son los ingredientes que componen la torta de este tercer cumpleaños en el poder.  

Pero lo que realmente es inexplicable, asombroso y perturbador, es que el sector gubernamental se niegue rotundamente al dialogo como herramienta de resolución de los problemas de sus gobernados. Que sea el principal instigador de la lucha entre sus poderes controlados y la nueva Asamblea Nacional, torciendo de forma descarada la voluntad de todo un pueblo, desconociendo a la misma a través del TSJ, y cerrando de forma descarada y deliberada los caminos constitucionales para lograr un termino no traumático a esta crisis de gigantes dimensiones.

Las preguntas que cabría hacerse en estos menguados momentos de la historia viva de la patria, es por que para que prevalezca un proyecto político a todas vistas fracasado, los ciudadanos todos (la crisis no hace distinción a colores políticos) tenemos que mal vivir, ser víctimas del hampa, de la escasez, de los racionamientos, de las colas, de la inflación, morir de mengua a las puertas de los hospitales o restregar su impotencia frente a las puertas de las farmacias por no conseguir medicamentos o formulas o pañales para sus hijos, o mantener a 78 presos políticos tras las rejas sin admitir posibilidad de amnistía para ellos y sus familias que también son reos de esta irracionalidad. Flaco panorama para un presidente para el cual después de tres años de mandato su valoración positiva no alcanza el 20%. 

Cuantos pasos nos quedan por dar hacia el abismo revolucionario, es difícil saberlo. Lo único que se nos devela como una abofeteante realidad, es que por parte de los que hoy nos gobiernan no hay voluntad para detener esa fatídica caminata.