La responsabilidad colectiva el cambio; por: Richard Casanova / @RichCasanova

Hace poco un amigo honestamente preocupado por el país, compartió un texto -ignoro su autoría- que develaba con crudeza la insostenible realidad económica y social que sufre hoy la población y planteaba la posibilidad de un colapso general de los servicios en Venezuela, escenario que hemos explorado desde este espacio en otras oportunidades pues con un gobierno tan inepto e irresponsable tal cosa es probable. El punto es que ese texto que en principio compartimos, al final se limita a la crítica y termina con algunas preguntas que evidencian un serio problema como sociedad y una cultura política con pesados lastres. La primera pregunta era: ¿ante este cuadro dramático, que va a hacer la oposición?  La interrogante está planteada en tercera persona, por lo que se infiere que quien la fórmula no se siente parte de la oposición. Este hecho aparentemente irrelevante, nos recuerda la teoría del Fatalismo Latinoamericano de Ignacio Martín Baró, según la cual nuestros pueblos asumen que el destino (fatúm) es determinante y que la solución de nuestros problemas depende de factores externos, incluyendo a Dios, la brujería o la suerte.  Nos referimos a la eterna esperanza de que "alguien" vendrá a solucionar nuestros problemas: la oposición, un nuevo mesías, el gobierno o la benevolente providencia cuando toque a mi puerta. Así se explica desde la perspectiva de la sicología social, como el gobierno siempre culpa a otros de sus fracasos y por varios años, buena parte del país le creía ciegamente.  Ante esta pregunta, pensé responder con una larga lista de cosas que hacemos en la oposición desde los partidos, la MUD, el parlamento, los consejos municipales e infinidad de movimientos y organizaciones... Para después devolver la pregunta: ¿Y usted que está haciendo?  

Luego abandoné la idea pues la preocupación crecía con la segunda pregunta: ¿Creen en la MUD y en la AN que el país resiste hasta noviembre o diciembre a la espera de un incierto revocatorio, que el TSJ y el CNE impedirán?  No sé hasta cuando aguante el país, nadie lo sabe y la sensación de que estamos sentados en un polvorín es algo que podemos compartir.  La discrepancia está con ese pesimismo crónico de una parte del país que nunca es capaz de creer en nuestras propias capacidades como país y no pierde tiempo para atribuirle al gobierno un poder que no posee. La misma actitud de quienes pronosticaban perdidas las elecciones parlamentarias, si es que las convocaban.  El autor del texto califica como incierto el revocatorio y anuncia con certeza que el gobierno lo impedirá.  Al contrario, ni Chávez -con un liderazgo más sólido que Maduro y en un país menos deteriorado- pudo impedir que se convocara. ¿Por qué entonces esa insistencia ahora en subestimar nuestras propias fuerzas? ¿Acaso algún éxito ha tenido la campaña de desaliento del G2 cubano para desmovilizar a los sectores democráticos? Impedir el éxito de esas oscuras fuerzas, evitar que "gente buena" difunda estos mensajes y levantar el ánimo es el objeto de esta reflexión. La pregunta que hoy deberíamos plantearnos es ¿Qué podemos hacer desde la oposición?  Y en vez de ayudar al gobierno criticando desde un teclado a los que hacen algo y arriesgan su pellejo, mejor preguntarse ¿Qué estoy haciendo yo por el cambio?  Es hora de hablar menos y hacer más, de asumir la responsabilidad colectiva del cambio; de ser proactivo, optimista y confiar en la capacidad e inmensa fortaleza de un pueblo unido que busca construir su propio futuro. ¡El cambio es indetenible!

Twitter: @richcasanova

(*) Dirigente Progresista / Vicepresidente ANR del Colegio de Ingenieros de Vzla.