Falsa reclamación del Esquibo; por: Angel Arellano / @angelarellano

En los seis años que duró Nicolás Maduro como Canciller la controversia por el Esequibo no existió. Guyana representaba en esos momentos un voto necesario en la comunidad de naciones que convalidaban el accionar del régimen. Incluso, es interesante observar con detenimiento los aportes del gobierno de Chávez al Estado guyanés. La chequera de la Revolución y la petro-diplomacia a través de puentes como el de Petrocaribe, compró muchos votos del vecino país. Para el Comandante Supremo la reclamación era cosa de la época colonial.

Venezuela no tiene un historial efectivo en el reclamo del Esequibo. Todavía los mapas que se comercializan en nuestro el país, y con los que aprendimos geografía en las aulas de clases, cubren ese extremo con rayas que advierten la negación de esas tierras. De niño preguntaba, al igual que mis compañeros, “¿por qué ese pedazo dice ‘Zona en Reclamación’? ¿Quién lo reclama?”. Las respuestas de las maestras eran vagas e imprecisas. Fue en la universidad cuando persuadido por los libros de historia comprendí el problema de ese territorio que a pesar de ser venezolano, ha sido obviado por el debate nacional y por tanto su recuperación parece una isla en medio del mar de calamidades que se ventilan a diario. No es parte de la agenda aun cuando sea un terreno rico en oportunidades por sus múltiples cualidades naturales, geográficas y su altísimo potencial mineral y de hidrocarburos. La Venezuela petrolera abandonó un nicho de explotación muy importante.

La coyuntura política muestra inmensas oportunidades para nivelar la correlación de fuerzas. Por lo menos ocho de cada diez venezolanos reprueban la situación de crisis económica y caos social en la que vivimos. Todos los escenarios para las elecciones parlamentarias refieren una derrota considerable para el partido de gobierno y es por eso que luego de tantos años de abandono el Ejecutivo posiciona en el centro de la discusión el asunto con Guyana. Apabullado por las quejas de los sectores opuestos y afines que sufren el vertiginoso desabastecimiento y el ascenso sin precedentes del costo de la vida, el gobierno intenta exacerbar ánimos nacionalistas exigiendo unión de toda la sociedad entorno a una polémica absurda, fantasiosa y que sólo ignorantes (que no son pocos)pudieran apoyar. Este tema salta a la palestra por decisión circunstancial de un gobierno enmascarado que con ayuda de su sistema de medios de comunicación totalitario pretende polarizar, condenar a los “apátridas” que no se sumen al supuesto reclamo y unificar sus sectores antes leales y ahora descontentos. 

Desde luego, no se pueden descartar otras situaciones fortuitas. Extremar las tensiones con Guyana, país que ya ha logrado el apoyo de numerosos Estados del vecindario (los mismos que votan a favor de Venezuela en la OEA, Unasur y ONU), pudiera devenir en un eventual decreto de estado de excepción con la finalidad de suspender los comicios parlamentarios de diciembre. ¿Descabellado? En esa escena la oposición tiene un papel central: impedir que alguno de sus factores se sume a esta fábula de la reclamación del Esequibo. No “pisar el peine”. El gobierno espera la mínima equivocación de sus contrarios. Recordemos que resolver los miles de problemas que aquejan a la nación nunca ha sido la prioridad de quienes, por ahora, controlan el timón.