Los últimos tiros del régimen; por: Omar González Moreno / @omargonzalez6

Decir que este es un régimen tramposo, no es sino una inútil reiteración. El pueblo venezolano sabe que su permanencia en el poder está ligada a fraudes, abusos de poder, descarada utilización de recursos públicos, hostigamientos, acosos, persecuciones, prisión para los adversarios políticos, torturas y otras perversiones.

En medio de su agonía, el gobierno actual ya ni siquiera guarda las  formas ni las apariencias. Sencillamente aplica si miramientos el terror. En sólo una semana le metió castigo carcelario de aislamiento a Leopoldo López e inhabilitó ilegalmente a tres candidatos opositores seguros ganadores en las elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre: Daniel Ceballos, Enzo Scarano y María Corina Machado.

No vaya a creerse sin embargo que el régimen ignora que tales acciones le restan prestigio y simpatía a nivel nacional e internacional.  Lo sabe, pero no le importa; porque su único quebradero de cabeza es mantenerse en el poder a toda costa. 

Por lo demás, aquí nadie se llama a engaños. Ni el gobierno ni la oposición. El gobierno conoce que la única posibilidad de salvarse de una paliza electoral el próximo 6D es inoculando miedo y desconfianza en el electorado. La oposición, por su parte, entiende que todavía no tiene el mandado hecho. Le teme a la abstención y no se avergüenza en confesarlo. Tiene la victoria al alcance de sus manos, pero si se equivoca o se acobarda pierde.

Dentro de este panorama, una de las víctimas favoritas de esa maquinaria del terror gubernamental es la diputada María Corina Machado, triunfadora moral de la lucha contra el autoritarismo, quien ha sufrido en carne propia todo ese repertorio de agresiones, sin que hayan podido hacer que se doblegue, que claudique y mucho menos que deje de pelear con abnegación por derribar esas estructuras podridas que se lucran del poder en Venezuela.

La furia del régimen se ha desatado contra otros líderes de la oposición dura, ciertamente,  como López, Ledezma, Ceballos, Scarano y centenares de estudiantes, sindicalistas, periodistas, amas de casa, campesinos y empresarios. Pero para el régimen la joya de la corona en este momento es la diputada María Corina Machado, quien no descansa en su labor opositora dentro y fuera del país y se ha convertido en un emblema de la resistencia pacífica. Los cabecillas del régimen están persuadidos de que si logran quebrarla, cogerían un segundo aire.

La última villanía que se les ocurrió fue sancionarla a través de uno de esos organismos oficiales en estado de descomposición, la Contraloría General de la República, con una excusa tan, pero tan ridícula, que uno no sabe si reír o llorar. Se le quiere prohibir aspirar cualquier cargo de elección popular porque supuestamente no declaró los “Cestatickets” dentro de su patrimonio, en la declaración jurada de bienes.

Solo en la locura de los estertores de su trágico transito por el gobierno se les puede ocurrir sacar del juego político a María Corina Machado, quien se ha convertido en un símbolo contemporáneo del heroísmo de millones de mujeres venezolanas;  inhabilitándola porque no puso en su patrimonio un supuesto bono alimenticio que no alcanza ni para comerse un bistec.

Por si no fuera suficientemente grotesca tal artimaña, ellos mismos hicieron el ridículo al verificar que ningún diputado a la Asamblea Nacional, incluyendo a María Corina Machado,  cobra los fulanos “Cestaticket” o bonos de alimentación, con lo que –vale la pena reiterar- no se puede adquirir ni siquiera una comida decente diaria.

Hasta la opinión pública internacional quedó pasmada ante tan burda maniobra. La reacción no hizo esperar. La Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Interparlamentaria Mundial, más de treinta ex presidentes y jefes de gobierno, el Senado de Brasil, cientos de congresantes, intelectuales, artistas, deportistas y gente común y corriente se pronunciaron de inmediato para condenar enfáticamente la pretensión del régimen de Nicolás Maduro de inhabilitarla políticamente.

En nombre de la OEA, el secretario general, Luis Almagro, señaló que el pueblo es el único que puede inhabilitar a una líder opositora del calibre de María Corina Machado. A nivel nacional la condena a la marramucia oficial fue aún peor. 

En conclusión, es verdad que nadie muere en la víspera, pero después de esas declaraciones del máximo representante del organismo interamericano, más la condena de Brasil y de otros de su tradicionales aliados, ya ni los más íntimos le arriendan la ganancia al  régimen de Maduro.

 Todos coinciden que no fue precisamente una bombona de oxigeno lo que recibió por sus ataques a  María Corina Machado y otros líderes de la oposición. Más bien creen que le amarraron las manos como para no prologar su agonía. Dicho de otra manera: los últimos tiros del régimen le salieron por la culata.