El silencio del gobierno; por: Richard Casanova / @Richcasanova

"Los narco-sobrinos" es un escándalo que tiene un costo político muy alto para el gobierno.  El pueblo chavista que alguna vez -con razón o no- colocó sus esperanzas en la "revolución bonita", hoyse siente avergonzado. Para ellos debe ser repugnante aparecer asociado a este inmenso charco de corrupción y narcotráfico, lo mismo deben pensar sus aliados internacionales: ¡Maduro y Diosdado son una raya! Ni siquiera el cocalero Evo o el pervertido Daniel Ortega dan la cara hoy por sus benefactores.  Un principio fundamental del derecho establece que se es inocente hasta que se demuestre lo contrario y en efecto: no prejuzgamos a nadie pero los ciudadanos tenemos derecho a la verdad y el gobierno debería garantizarlo, salvo que tenga algo que ocultar.  Por otra parte, resulta inútil e insultante que respondan con el cuento de la conspiración, la oligarquía, el imperio, la derecha y demás necedades que han repetido por 15 años.

La línea es el silencio. Para el aparato comunicacional del gobierno, Haití no existe y hasta intentaron desconocer el parentesco entre los narco-sobrinos y su tía.  Algunos procuraron desestimar el caso advirtiendo que Cília Flores no es culpable de lo que hagan sus sobrinos y eso es cierto. El punto es que ella es Primera Dama y el gobierno debe explicar por qué sus sobrinos tenían pasaporte diplomático o por qué el piloto del avión en que viajaban era un oficial de nuestra FAN. Si cualquier ciudadano tiene problemas con su equipaje cuando supera los 25 kg ¿Cómo hicieron los narco-sobrinos para pasar 800 kg por el aeropuerto y la aduana, todas a cargo del hermano del Presidente de la AN y con custodia militar?  La gente abriga sospechas porque ya antes pasaron una tonelada de cocaína por el principal aeropuerto del país, fue incautada en París y nadie investigó, ni hubo responsables.  Existen dudas porque la gente sabe lo que pasa en la frontera y vio el operativo del gobierno para "rescatar" a un General acusado de narcotráfico, jamás se hizo investigación alguna y ahora es candidato oficialista al parlamento, el cual es presidido -por ahora y hasta diciembre- por un Teniente presuntamente involucrado. Tampoco es novedad que aparezca el nombre del gobernador de Aragua pues ya fue mencionado por el narcotraficante Walid Makled, entre otros.  Tristemente, en Venezuela nada nos sorprende y todo queda en tinieblas.  En ninguno de los casos mencionados se hizo un esfuerzo por determinar la verdad.  Ahora, según el diario ABC de España, "la Casa Militar de Maduro custodió el traslado de la droga de sus sobrinos", algo que también quedará en las sombras.

 

 

En Venezuela, no tenemos derecho a la verdad, todo está en penumbra. Hasta la nacionalidad del presidente  es una presunción y nada que el tercio presente su partida de nacimiento. Tarde o temprano, ante la cadena de graves acusaciones, será inevitable una investigación sería e imparcial por parte del parlamento, la Fiscalía, incluso de la FAN, hoy empantanada hasta la gorra. Facilitar esa investigación es una obligación para cualquier gobierno honesto y responsable pero incluso para uno como éste resulta ineludible. Mentir ya no les funciona y el silencio dice mucho pues como advierte un refrán popular, "el que calla, otorga"…  Nos vemos el 6D.