¿Día de la Resistencia indígena?; por Juan Bautista Rojas/@juanbrojas2811

En su afán de manipular la historia, de aparentar ser los verdaderos defensores de lo autóctono, de la Patria, el chavismo desentierra la "leyenda negra" del descubrimiento y la colonización de América. De ahí el cambio de nombre del Día de la Raza a día de la Resistencia Indígena. Tratando de vender la idea de que la colonización fue una invasión europea que nos privó por la fuerza de una sociedad "feliz", cercana al "socialismo", que vivían los aborígenes americanos según la primera visión europea del "buen salvaje". Después de 500 años esta versión no puede atribuirse solo a la ignorancia, sino al propósito de encontrar otro motivo para seguir dividiendo a los venezolanos.

Según esta versión del chavismo, hubiera sido mejor que Colón no hubiera descubierto a América. Que no se hubiera producido el proceso de colonización por España, lo que hubiera permitido a las tribus primitivas en Venezuela continuar viviendo esa sociedad "feliz" del "buen salvaje". De esa visión fue que surgió hace unos años la orden de derribar las estatuas de Cristóbal Colón. En Caracas fue derribada la del Paseo Colón por una turba, y arrastrada por la calle. En otras ciudades del país también se han eliminado las estatuas y cambiado el nombre de Avenidas en conmemoración a Cristóbal Colón. Un hombre que es honrado en el mundo por ser el protagonista  de un hecho de universal significación histórica, el Descubrimiento de América.

No es que se quieran negar los atropellos de la colonización, y la importancia de nuestro componente indígena, pero desde hace siglos nuestra identidad se ha ido forjando producto del mestizaje e integración cultural de indígenas, negros y europeos. Es nuestro carácter, una raza "cósmica" como diría José Vasconcelos.

Sugerir que los venezolanos estaríamos mejor si no se hubiera producido el proceso de colonización es negar el aporte de nuestro componente europeo, que sería también negar hasta el idioma que hablamos, el Derecho, instituciones políticas, la ciencia, universidades, las empresas, las expresiones artísticas. Prácticamente toda la cultura que nos hace formar parte del mundo moderno, de la civilización occidental.

El propósito inconfesable detrás de ese chantaje de la sobrevaloración de lo primitivo es precisamente inducir el desprecio por esas instituciones que hemos asimilado de la cultura occidental que son incómodas al ejercicio del poder autoritario. Por ejemplo un parlamento que funcione como verdadera representación de la Voluntad Nacional. Un Poder Judicial independiente y autónomo que garantice los derechos y la seguridad de los ciudadanos, la existencia de Universidades autónomas, una economía sin escasez, sin inflación, con empleo bien remunerado, con seguridad social.

En fin, lo que procura el chavismo-madurismo con la sobrevaloración de nuestro componente indígena es desviar la atención de los venezolanos de la necesidad de luchar por la restitución de las instituciones que hacen funcionar la vida civilizada, para dirigirla hacia mitos y utopías falsas del pasado para  facilitar su pretensión autoritaria.