Cómo desarrollar con éxito a Venezuela, por: Guillermo Zurga (@Apresivo)

Para algunos venezolanos conformistas y resignados, la afirmación del encabezado pudiera ser cuestionada y calificada de tonta, puesto que posiblemente piensan que Venezuela está siendo bien desarrollada desde la época de la colonia, y a partir de entonces ha habido mucho desarrollo y progreso en el país.

Argumentarán, que se han construido hospitales, fincas ganaderas, haciendas, plantas procesadoras de alimentos, clínicas, carreteras, autopistas, represas, plantas eléctricas, metros, escuelas, universidades, aeropuertos, viviendas, complejos turísticos, embarcaciones, puertos, plantas de manufactura, refinerías, oleoductos, gasoductos, patios de almacenaje, muelles petroleros, plantas petroquímicas, plantas de procesamiento de gas, etc., etc. El chavista hasta podría argumentar que se envió un satélite al espacio.

Sin embargo, con todo ese desarrollo logrado, hoy día importamos alrededor del 80% de los alimentos que consumimos. No producimos autos, y sus costos son tan exorbitantes que son inaccesibles a las mayorías. Tampoco producimos artefactos  fundamentales para el hogar, tales como: neveras, lavadoras, ventiladores, acondicionadores de aire (AA), equipos de música, equipos de comunicaciones, etc., etc. Se ha llegado al colmo de cambiar el uso de la papa frita por yuca y la ensalada por la arepa en la famosa y conocida formula culinaria de la hamburguesa de Mac Donald, y no precisamente por razones nacionalistas.

El producto interno bruto (PIB), hace tiempo que es negativo, la escasez de dólares es dramática, la inflación está por alcanzar los 3 dígitos, la producción petrolera decae constantemente, la expansión petrolera está detenida, el desempleo es de 2 dígitos, el poder adquisitivo está por los suelos, la corrupción no cesa, la productividad es de las más bajas en el mundo, las colas para la compra de alimentos proliferan y aumentan en tamaño, la inamovilidad laboral ahoga a los pocos empresarios/comerciantes que sobreviven a este enorme caos en que se ha convertido Venezuela; por desidia, tozudez y negligencia del actual gobierno.

Es un hecho demostrado en cifras y con resultados fallidos evidentes, que este gobierno llegó a su límite de incompetencia y definitivamente, ni desea, ni podrá sacar a Venezuela del hoyo en que la dejó caer. Solo un nuevo gobierno podrá hacerlo. Sin embargo, por más bueno que sea ese nuevo gobierno, es probable que se requirieran entre 5 a10 años, para colocar a Venezuela en una situación mucho más tolerable que la actual.

Para un desarrollo completo, armonioso e integral de Venezuela se necesitarían décadas de gobiernos eficientes abiertos, progresistas y democráticos. Esos gobiernos se deberán apoyar mayormente en el capital privado para alcanzar tales logros. Un nuevo gobierno tendría necesariamente que privatizar ciertas empresas estatales que solo dan pérdidas y problemas. El gobierno actual tiene una enorme nómina que debería ser reducida drásticamente por injustificada e inoperante. Ese personal, podría incorporarse a la empresa privada que se requerirá, la cual sin duda ofrecería mejores  sueldos y beneficios económicos a sus empleados.

Debemos empezar por recuperar y mejorar el aparato productivo de alimentos. Se debe desarrollar la industria petrolera al máximo posible, para lograr los ingresos petroleros suficientes que se requieran, aún con los precios bajos del petróleo. Logrado esto, estaríamos en capacidad de diversificar la economía del país produciendo bienes y servicios varios en cantidades suficientes para el consumo interno y para la exportación.

El desarrollo de Venezuela debería materializarse desarrollando un proyecto país, que requeriría de sensatez, lógica, visión, sacrificios, creatividad, unidad y voluntad política para lograrlo. Una vez que los venezolanos nos pongamos de acuerdo en lo anterior, el dinero que se requiere vendrá espontaneo y abundante. ¡Ah!, se me olvidaba. Deberíamos tener presente, cultivarnos en ser más responsables, tolerantes, unidos, honestos, humildes y cooperadores. Y sobre todo, amar intensamente lo que hacemos para lograr óptimos resultados.