El voto de los pobres. Por Guillermo Zurga (@Apresivo)

Generalmente en Latinoamérica, y posiblemente en las demás naciones del mundo que eligen a sus gobiernos por la vía  electoral y democrática, el voto de los pobres, define al ganador de las elecciones presidenciales. En mi opinión esta realidad se cumple con mayor certeza en los países con sistemas electorales de una sola vuelta, donde se decide elegir al ganador por mayoría simple de un solo voto, tal como sucede en Venezuela y otros países latinoamericanos.

Siendo el voto de los pobres tan determinante en una elección presidencial, es la razón por la que los candidatos populistas e irresponsables, ofrecen cualquier cosa que contribuya a conquistar el voto de los pobres. Hablan de: a)la inclusión social, b) de combatir el hambre y la extrema pobreza, c) de la distribución equitativa de las riquezas de la nación, d) de mejorar la educación y ofrecerla gratuita en todos sus niveles, e) de ampliar los subsidios y regalar viviendas, autos, y enseres domésticos f) de darles poder y permitirles gobernar, g) de garantizarles estabilidad laboral por ley,  h) de lograr la  buena salud de la población  i) de mejorar sueldos, salarios y beneficios, j) de mejorar el transporte, la vialidad y los servicios, etc., etc. En Venezuela,  esa es la tónica utilizada por los partidos políticos populistasde la izquierda extrema del régimen. 

La contradicción de estos líderes populistas se presenta cuando se les pregunta, o se les azuza sobre la forma práctica como pretenden financiar tales espectaculares ofrecimientoselectorales. En Venezuela (según argumentaciones del chavismo) existía la creencia de que el pobre no recibía los “barriles de petróleo” que le correspondían por ley, razón por las que una vez que llegaron al poder crearon, un lema muy llamativo y pegajoso que versa así: “Ahora el petróleo es del pueblo”. El amigo lector conoce bien cuál es la triste realidad de nuestra industria petrolera. PDVSA está endeudada, disminuida e incapacitada para crecer, importando crudos livianos y gas natural, intentando vender sus activos para tener liquidez económica.

Los políticos latinoamericanos de extrema izquierda, venden sus populistas ofertas con tal exquisitez, que las personas pobres menos informadas y menos pensantes, caen cautivadas ante el encanto que se desprende de estos mensajes los cuales me permito calificar de caza bobos. A esta, la denomino política de las dádivas.

Por ello, las elecciones en dos vueltas y los debates públicos y televisados, entre los aspirantes a la presidencia de un país, tal como existe en países más desarrollados que Venezuela, son tan útiles en la escogencia del candidato adecuado para gobernar a un país. Ello permite darle importancia por igual a todos los temas vitales para la población y para el país, que les permita elegir más acertadamente al presidente y al gobierno de su preferencia, que estén mejor preparados  para gobernar.

Definir un modelo económico adecuado que contribuya con el desarrollo integral del país, es en opinión de numerosos expertos en economía, y la mía propia, obvio y fundamental para lograr el equilibrio fiscal de una nación. El crecimiento sostenido del PIB, reducir la inflación, fortalecer la moneda nacional, generar nuevos y más empleos, ofrecer confianza política y jurídica a los inversionistas privados, aumentar de la oferta y la demanda; son algunos de los indicadoreseconómicos de tal modelo para lograr su éxito y propósitos.

A propósito de la cercanía de la 2ª vuelta electoral en Brasil, para elegir al próximo presidente de ese país, se presenta una interesante oportunidad de observar la tendencia natural del “pueblo pobre” del Brasil sobre supuestas preferencias electorales por el populismo, votando por Dilma Rousseff reeligiéndola presidente. De no ser así y producirse una dispersión de los votos del “pueblo pobre”, el ganador sería Aécio Nieves, y se estaría demostrando con esto, la madurez electoral y política del pueblo brasileño. Con estos resultados, se estaría dando además, un mensaje a los políticos de izquierda que utilizan el populismo, a que empiecen a recapacitar sobre adquirir una nueva manera de hacer campañas electorales, sin sub estimar al elector.

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